Viena (en alemán: Wien, pronunciado /viːn/ ()) es una ciudad austriaca situada a orillas del Danubio, en el valle de los Bosques de Viena, al pie de las primeras estribaciones de los Alpes. Es la capital federal y ciudad principal del país, además de uno de sus nueve estados federados (Bundesland Wien).
Viena es una de las ciudades más pobladas y grandes de Europa, con una superficie de 415 km2 y una población 2 millones de habitantes, y con más de 2,9 millones de personas en su región metropolitana.
La ciudad tiene una larga historia, ya que es una de las más antiguas capitales de Europa, por lo que cuenta con un importante patrimonio artístico. Durante los siglos XVIII y XIX fue una de las grandes capitales musicales del mundo, siendo el lugar de origen de artistas musicales como Schubert y Strauss. A principios del siglo XX florece en la filosofía y en el debate político de Occidente con el nacimiento del Círculo de Viena, un grupo cultural que tiene como base la filosofía de Aristóteles.
Según un escrito aparecido por primera vez en el siglo III d. C., los romanos llamaban a la ciudad Vindobona, nombre de origen celta que significa ciudad blanca. La palabra Viena vino derivada del vocablo latín Vienna, nombre de una antigua provincia romana de la Galia al sur de Francia. Su origen podría estar en la palabra germana Wien, el nombre del pequeño río que confluye con el Danubio en la localidad.
Este nombre, a su vez, proviene del alto alemán antiguo Wênia, que significa torrente o 'arroyo que fluye en el bosque'. Otra teoría sugiere que proviene de la palabra protogaélica benna, que significa colina o pico.
Los primeros habitantes de la ciudad fueron los ilirios, que poblaron la región durante el 1000 a. C., los misteriosos ilirios indoeuropeos establecieron una civilización bárbara de alto nivel alrededor de Viena. Después de ellos vinieron los celtas, que emigraron hacia el este desde la Galia alrededor del año 400 a. C.
Como muchas ciudades europeas, Viena fue fundada por los romanos, los legionarios se instalaron en la región, formando un gran campamento, llamado Vindobona. El campamento fue fundado en el siglo I d. C. como una instalación más para vigilar el limes, las grandes murallas que defendían el lugar se pueden apreciar en el centro de la ciudad, esto se ve en la peculiar estructura que tienen algunas edificaciones de la metrópoli.
Durante el siglo III hubo un asentamiento civil al sur del campamento, pero aún se desconoce sobre este suceso. A partir de los siglos IV y V el Imperio romano tuvo que afrontar una grave crisis, la cual afectó de forma notable a la ciudad de Vindobona. Marco Aurelio murió en el campamento en el año 180, después de esto, los marcomanos saquearon la ciudad numerosas veces, y la situación llegó hasta tal punto, que el emperador Teodosio II permitió a los hunos instalarse en el campamento en el año 433 d. C.
Vindobona fue defendida por los mismos pueblos bárbaros que atacaron la ciudad, estos crearon fortificaciones para parar las invasiones de los pueblos del Este.
Bávaros y húngaros lucharon para establecer su poderío en la región, en el año 881 los enfrentamientos entre estos dos pueblos se hicieron aún más frecuentes, Wenia era el nombre de la ciudad por aquellos años. Durante los siguientes años, la ciudad no tuvo potencial estratégico ninguno, la ciudad entró en una gran decadencia, y cada vez más gente se iba del lugar.
Tras la contención de los magiares, los Babenberg crearon el margravado de Austria gracias a la batalla de Lechfeld del año 955. Los Babenberg se colocaron como duques de Austria en el año 976, expandiendo los territorios austríacos sin que los húngaros se dieran cuenta, gracias a esto, la ciudad se encaminó en un viaje que la llevaría a convertirse en la capital de uno de los reinos más poderosos de Europa.
Si bien la ciudad estuvo asentada numerosas veces por los magiares, los Babenberg supieron establecer su poderío en la región, finalmente, en el siglo XII los margraves consolidaron su poder en la ciudad.
Alrededor del año 1150 Viena se convirtió en la residencia oficial de la casa de los Babenberg, los duques de Baviera construyeron el monasterio más antiguo de la ciudad, Sankt Maria zu den Schotten (Santa María de los Escoceses). Viena pudo denominarse como una verdadera ciudad, tras haber sido durante siglos un asentamiento más para numerosos pueblos europeos.
En 1276, el rey Rodolfo I de Habsburgo tomó el control de Viena después de una batalla. Le quitó al rey Ottokar las tierras que el emperador anterior le había dado para administrar y nombró a su hijo Alberto I de Habsburgo como administrador imperial.
Rodolfo de Habsburgo convirtió a Viena en la capital de Austria. A partir de entonces, los Habsburgo gobernarían Austria hasta la caída del Imperio Austrohúngaro a finales de 1918.
Con la caída de Constantinopla y la expansión del Imperio otomano gran parte de Europa comenzó a estar en peligro, ciudades como Viena podían ser invadidas en cualquier momento, los turcos sitiaron dos veces la capital austríaca, una de esas veces fue en 1529, cuando los jenízaros se enfrentarían a las tropas imperiales de Fernando I y Carlos V. A pesar del poder que tenía el ejército de Solimán, los turcos no pudieron tomar la ciudad, gran parte de las minas fueron desactivadas por las tropas imperiales, y el Imperio español pudo retener a los turcos, dejándolos totalmente acabados.
Durante los años posteriores, la Reforma protestante llegó a Austria desde las tierras alemanas, ahí fue cuando la iglesia conservadora de los Habsburgo tuvo que poner frente a la reforma de Lutero. Las ejecuciones fueron frecuentes desde 1520, los protestantes eran silenciados por el gobierno conservador, casos como el de Balthasar Hubmaier se hicieron famosos de inmediato.
El segundo sitio se produjo en 1683, en la llamada batalla de Viena, y marcó el comienzo del declive del Imperio otomano en Europa. Fue iniciado por el gran visir Kara Mustafá, que necesitaba desesperadamente un éxito militar para reforzar su posición inestable y trató de lograrlo en una campaña contra el emperador Leopoldo I. Los turcos avanzaron con fuerza abrumadora, sitiaron la ciudad el 16 de julio, pero su falta de artillería de asedio permitió a Leopoldo reunir un ejército adicional formado por tropas austriacas, alemanas y polacas, que derrotó al ejército turco en una batalla librada delante de los muros de la ciudad el 12 de septiembre, que también se conoce como Batalla de Kahlenberg.