Vicente Rojo Lluch (La Font de la Figuera, Valencia; 8 de octubre de 1894-Madrid, 15 de junio de 1966) fue un militar español, jefe de Estado Mayor del Ejército Popular de la República durante la guerra civil española.
Es conocido por su destacada participación en la defensa de Madrid, así como en el planeamiento de la batalla del Ebro, la batalla de Brunete, la batalla de Guadalajara, y finalmente el Plan P. A pesar de estar en el bando republicano, él mismo se definió como «católico, apostólico y romano».
Al finalizar la guerra estuvo exiliado en Francia, Argentina y Bolivia. En 1957 regresó a España donde fue juzgado por «auxilio a la rebelión» y perdió su empleo militar. Fue autor de diversos libros relativos a la narración histórica de la guerra civil española, así como del entorno social que rodeó al conflicto. Ejerció el profesorado tanto durante su carrera militar en España como en el exilio.
El propio Vicente Rojo escribió sobre su vida algunas notas de carácter autobiográfico, que no fueron publicadas (y que por razones desconocidas evitan el periodo de la guerra civil). A pesar de ello, una de las biografías más completas es la que escribe su propio nieto José Andrés Rojo. Existen diversos documentos, con la denominación Los papeles del general Rojo y ubicados en el Archivo Histórico Militar (como donación de él mismo a los archivos del Estado), que narran algunas ideas y proyectos de este militar español. De las cuatro hermanas, la mayor de ellas (conocida como Pitusa y que se llama Teresa Rojo Almazán) escribió anotaciones acerca de la historia de la familia, incluyendo detalles sobre su vida. Todo ello conforma el cuerpo de información bibliográfica acerca de la vida de Vicente Rojo.
Vicente nace el 8 de octubre en el pequeño pueblo valenciano de La Font de la Figuera. Su padre, Isaac Rojo González había fallecido tres meses antes de su nacimiento, dejando a su mujer, Dolores Lluch Doménech una pensión algo limitada para el mantenimiento económico de la vida de la familia. Al nacer es el sexto hijo de la familia. Desde joven aprende y convive al amparo de su madre.
El padre de Vicente había sido un militar que, tras haber combatido como soldado de reemplazo contra los carlistas en Cataluña, había servido en el Ejército de Ultramar en La Habana a partir de 1876. En Cuba fue ascendido por antigüedad, y tras media docena de años de servicio regresó a España muy enfermo y fue ascendido a teniente 1.º por méritos de guerra. Finalmente Isaac se estableció en el pueblo valenciano de La Font de la Figuera y murió a causa de sus dolencias, meses antes de conocer a su hijo Vicente.
La humildad del origen de Vicente Rojo le marcó desde la adolescencia, combinándose con una cada vez mayor relación con el mundo castrense. De los seis hermanos solo dos fueron varones: Vicente y Francisco. Ambos hermanos crecieron en un ambiente católico y la amistad entre ellos fue siempre estrecha y cordial.
Su madre murió cuando Vicente tenía trece años de edad, y él no tuvo opción: fue asignado de inmediato a la institución en representación de internado denominada los Huérfanos de Infantería. Se puede decir que Rojo no eligió la carrera militar: ingresó en esta institución en calidad de huérfano de militar. Agravado por la situación económica de su familia en el año 1911, ingresa en la Academia de Infantería de Toledo. Una enfermedad en el ojo izquierdo retrasa sus estudios, tras tres años de convalecencia aprende a disimular el problema de su reducción de visibilidad. Vicente pudo pasar estos primeros años gracias a las aportaciones económicas solidarias de sus hermanos mayores. En esta su primera estancia en el Alcázar de Toledo estudiando hizo grandes amistades con algunos de sus compañeros. Su coronel José Villalba Riquelme lo recordaría como un aplicado alumno, del que finaliza sus estudios en el año 1914 como oficial, con el empleo de «segundo teniente», habiendo obtenido el número dos en una promoción de 390 cadetes alumnos de la academia. Franco había acabado años antes, en 1911, los estudios en la misma academia.
Su primer destino le lleva a Barcelona, en junio de 1914, siendo asignado al Regimiento Vergara 57. Era una época complicada de conflictos sociales en las calles barcelonesas. Estuvo conviviendo en la misma casa con su hermano Francisco, tres años mayor que él. Su hermano trabajaba en la Catalana de Gas y Electricidad y logró mantener su empleo hasta después de la Guerra Civil. Al igual que Vicente, se había educado en un orfanato militar de Toledo (María Cristina), sólo que al final no eligió la carrera militar. Este periodo barcelonés de Vicente fortaleció el vínculo entre ambos hermanos. Durante esta época tuvo que enfrentarse como represor a las huelgas catalanas, y por otra parte tenía que oír las versiones de su hermano (que se encontraba en el otro bando). Francisco durante la Guerra se afilió a la UGT, aunque esta actitud era normal durante la guerra por motivos de supervivencia. La penuria económica y el bajo sueldo de Vicente en Barcelona (que correspondía a 35 duros) le obligan a solicitar el destino de Marruecos a la campaña africana de España. El destino de Marruecos era prometedor, ya que el rey Alfonso XIII había concedido ventajas de ascenso en el escalafón a los militares destinados allí. Es muy probable que Vicente quisiera probar suerte.
El 10 de enero de 1915 se incorpora al Regimiento de Infantería de Córdoba n.º 10, que se encuentra en el protectorado español de Marruecos, a mitad de camino entre las posiciones de Ceuta y Melilla. Este era un lugar en que los militares españoles ambiciosos lograban en un corto periodo de tiempo posiciones altas en el escalafón. Tras pasar un periodo de aclimatación en Córdoba, el 18 de febrero se incorpora al Batallón de Cazadores Arapiles n.º 9, estacionado en Tetuán. Su bautismo de fuego lo tuvo en la ciudad de Laucién, y fue una escaramuza. El 29 de junio de 1916 tuvo lugar una importante operación en la cabila de Anyera, el Batallón de Cazadores de Arapiles tuvo participación en dicha operación. Durante este periodo en la guerra del Rif tuvo que realizar diversas operaciones militares, alternó posiciones avanzadas con las de retaguardia, a finales de 1916 fue condecorado con Cruz Roja al Mérito Militar. En junio de 1918 ascendió a capitán. Participó en la misión de Alcazarseguir en el norte de Marruecos.
La aventura africana no parece lograr en Rojo las satisfacciones deseadas, y tras solicitar cambio de destino el 12 de julio de 1919 se incorpora al Regimiento de Infantería Vergara número 57 ubicado en Barcelona. En sus periodos de permiso que disfrutó en Ceuta conoció a Teresa Fernández; ambos contraen matrimonio en Madrid el 13 de marzo de 1920. Tras casarse es destinado al Batallón de Cazadores de Montaña Alfonso XII número 1 ubicado en Vic. En 1922 tiene su segundo hijo y logra ser destinado como profesor en la Academia de Infantería de Toledo, algo que llevaba deseando desde hacía varios años.
Profesor en la Academia de Infantería
Al conseguir el traslado, Vicente Rojo y su mujer se establecen en la ciudad de Toledo en 1922, ya como capitán. En la Academia de Infantería ocupa diversos puestos docentes y de administración. Ocupará este puesto de profesor durante cerca de una década. Como profesor se encarga de diversas materias dentro del currículo ofrecido por la Academia, tales como: Medios de Transporte, Táctica, Logística, Higiene y Alimentación, Topografía, Armamento y Material. Participó igualmente en las prácticas que se realizaban en el Campamento de los Alijares. Fue uno de los redactores de los planes de estudio de las asignaturas de Táctica, Armamento y Tiro para la nueva etapa de la Academia de Zaragoza. Es en este periodo en la Academia cuando colabora en la fundación y dirección de la Colección Bibliográfica Militar, colección sobre temas militares que alcanzó amplia difusión en España y en el extranjero, junto con el también capitán Emilio Alamán Ortega. Esta colaboración se extendió desde el año 1928 hasta 1936, y se tradujeron casi un centenar de títulos, llegando a alcanzar tiradas de cerca de doscientos mil ejemplares. El repertorio ideológico de las obras era de amplio espectro. El propio Vicente Rojo publica estudios como «Orientación y datos», «Los ejercicios sobre el plano», etc.