Tal Día como Hoy

Vicente Nebrada

Bailarín y coreógrafo venezolano

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Vicente Balbino Nebreda Arias (Caracas, Venezuela; 31 de marzo de 1930-Caracas, Venezuela; 26 de mayo de 2002)​ fue un coreógrafo y bailarín venezolano, parte de la generación pionera de la actividad dancística venezolana en los años 1940. Formó parte de la Cátedra de Ballet del Liceo Andrés Bello, primer intento de escuela formal de danza en el país, y del Ballet Nacional de Venezuela, primera compañía profesional de largo recorrido; también fue uno de los primeros bailarines venezolanos que hizo carrera internacional, trabajando con la compañía de Roland Petit en Francia, el Joffrey Ballet y el Harkness Ballet en Estados Unidos, y el Ballet Nacional de Cuba.​ Con una extensa trayectoria como coreógrafo, que inició en 1958 cuando estaba comenzando su carrera profesional y finalizó con la creación de su versión de El cascanueces en 1996, creó 61 coreografías originales y adaptaciones de ballets del repertorio clásico universal, para diversas compañías del mundo.

Vicente nació en la parroquia San José de Caracas, hijo de Alejandro Nebreda y Josefina Arias, fue el menor de cinco hermanos en una familia de clase media, descendiente de inmigrantes españoles. Su padre era sastre y dueño de una tienda de artículos de cuero, que estaba ubicada en el centro de la ciudad, su madre era ama de casa y se dedicaba exclusivamente a la atención de la familia y la crianza de los hijos.​

Vicente estudió la primaria en la Escuela Experimental Venezuela, que era un colegio donde se ponían en práctica nuevas formas de enseñanza. Allí conoció a Isaac Chocrón y Román Chalbaud, con quienes entabló una amistad que duró toda su vida. En el colegio se dictaban clases de música, danza y teatro, además de las materias formales de la primaria y contaba con una plantilla de profesores que hicieron de la innovación en la educación su meta y pusieron en práctica métodos nuevos para que el educando aprovechara al máximo sus horas en el colegio. Steffy Stahl, maestra austríaca contratada por el estado venezolano, impartía el curso de gimnasia rítmica aplicando el método Dalcroze y montaba los espectáculos de fin de curso en los que Vicente llegó a interpretar al indio Guaicaipuro.

Sus inclinaciones artísticas se afianzaron en la adolescencia, tenía un gusto particular por el cine, al que asistía con cierta regularidad. En 1945 asistió a una función en el Teatro Municipal de Caracas de la Compañía de Cantos y Danzas de España dirigida por bailarín Joaquín Pérez Fernández, que despertó su interés por esta forma artística. Luego ese mismo año se presentó, también en el Teatro Municipal, la temporada de los Ballets Rusos del coronel de Basil, compañía que estaba conformada por algunos exbailarines de la extinta compañía de Diaghilev y cuatro de sus integrantes, los esposos argentinos Hery y Luz Thomson y los irlandeses David y Eva Grey, decidieron quedarse en Venezuela huyendo de la miseria en la que estaba sumida Europa después de la Segunda Guerra Mundial.​ Estos bailarines comenzaron a dictar clases privadas y le propusieron al director del Liceo Andrés Bello, Dionisio López Orihuela, abrir una cátedra de ballet en esa institución educativa; al director le encantó la idea y hacia finales de 1945 se iniciaron las clases de la Cátedra de Ballet del Liceo Andrés Bello. Vicente era estudiante del liceo e inmediatamente se inscribió en el nuevo curso e inició sus estudios de danza.

Los esposos Thomson pronto emprendieron otro proyecto fuera del Liceo Andrés Bello, El Club de Ballet. La cátedra quedó en manos de los Grey y Vicente decidió seguir con los Thomson. Allí afianzó su relación de amistad con quienes serían sus compañeras de baile por años y con quienes se iría del país, Irma Contreras y Graciela Henríquez.

En 1948 ingresó en la Escuela Nacional de Ballet dirigida por Nena Coronil y cuatro años más tarde viaja a Nueva York para continuar sus estudios de ballet en la School of American Ballet con los maestros Anatole Oboukoff, Pierre Vladimiroff y Edward Caton.

En 1952 recibió la invitación de Alicia Alonso para formar parte de su compañía de baile en La Habana, Cuba.​ Luego de casi un año de trabajo, se lesionó una rodilla y tuvo que guardar reposo, es entonces cuando decide regresar a Venezuela en 1953, para reponerse de las lesiones. Después de su recuperación ingresó a la recién creada compañía Ballet Nena Coronil. Con esta compañía versionó e interpretó ballets del repertorio clásico y comenzó a crear coreografías; de esta época son sus piezas versionadas Las Sílfides, La siesta de un fauno y Bodas de Aurora (III acto); y una obra original: Concierto en Varsovia.​ El 15 de noviembre de 1953 se fundó la televisora Radio Caracas Televisión y el 16 iniciaron transmisiones, el Ballet Nena Coronil fue parte de esa primera transmisión con la versión de Vicente del ballet Las Sílfides, donde interpretó el rol principal junto a Irma Contreras y Graciela Henríquez. También formó parte del primer espectáculo profesional que realizó esta compañía en el Teatro Municipal de Caracas.

Luego de dos años de trabajo en la compañía de Nena Coronil, Nebrada junto a sus inseparables amigas de la época, Irma Contreras y Graciela Henríquez, se dan cuenta de que para continuar su carrera profesional deberán viajar fuera del país. Es entonces cuando Irma Contreras, usando sus contactos allegados a Marcos Pérez Jiménez, consigue una cita con él y le pide una beca de estudios en el exterior para los tres. Pérez Jiménez le otorga las becas y los pasajes aéreos. Es así como en 1955 renunciaron al Ballet Nena Coronil y viajaron a Francia, becados por el gobierno venezolano, y se instalan en París. El Ballet Nena Coronil cerró poco tiempo después. Fue factor fundamental del cierre que Margot Contreras, hermana de Irma, dejara la compañía y fundara una nueva escuela de ballet, la Academia Interamericana de Ballet y el Ballet Interamericano de Venezuela, abriendo las puertas al éxodo de alumnos y bailarines de Nena Coronil.

Ese mismo año Vicente ingresó en la compañía de Roland Petit, en París. Además de participar como bailarín creó para esa compañía dos pequeñas piezas, Pas de deux y Danza de los adolescentes.​ Un año más tarde se mudó a la compañía Las Estrellas de Montecarlo. Poco se sabe de estas participaciones más que algún programa de mano o catálogo.

En 1957 regresó a Venezuela junto con Irma Contreras, quien fundó junto con su hermana Margot el Ballet Nacional de Venezuela. Vicente trabajó en esta nueva compañía en calidad de bailarín solista y coreógrafo. Para esta compañía creó dos obras, Quinta Sinfonía con música de Chaikovski y La Valse con música de Maurice Ravel.

Decidido a continuar con su carrera internacional y viendo a Estados Unidos como su meta, viajó en 1958 y audicionó en el Joffrey Ballet. Esta compañía era patrocinada por la multimillonaria Rebekah Harkness quien heredó la fortuna de su esposo, que era dueño de acciones en las explotaciones de la compañía petrolera Standard Oil y, gracias a su inversión, la compañía de Joffrey pagaba a los bailarines, contrataba coreógrafos y hacía espectáculos y giras. Rebekah pidió tener más participación en la toma de decisiones artísticas de la compañía y que la compañía pasara a llamarse Harkness en su honor. Robert Joffrey, quien era el director y fundador de la compañía, se negó a aceptar las exigencias de Rebekah y entonces la Fundación Harkness le retiró el apoyo económico. Es cuando Rebekah funda el Harkness Ballet en 1964, y absorbe a muchos de los artistas que conformaban el Joffrey Ballet, entre ellos a Vicente.

El Harkness Ballet hizo su estreno en 1965 fuera de los Estados Unidos, en Cannes, con George Skibine como director,​ y un repertorio compuesto por trabajos de Alvin Ailey,​ George Skibine, Erik Bruhn, Brian Macdonald y Stuart Hodes.​ El trabajo de la compañía fue principalmente en el extranjero y tuvieron un éxito inmediato.

Ya en 1967, cansado de bailar, con el cuerpo lesionado y pensando en que no podía seguir en esa carrera por mucho tiempo ya que estaba envejeciendo, decide hablar con Rebekah y pedirle la oportunidad de iniciar su carrera como coreógrafo y hacer una transición suave. Rebekah acepta la propuesta y lo autoriza a iniciar sus trabajos coreográficos con la compañía juvenil. Vicente empezó a crear la obra Caín que fue revisada y evaluada en los salones por la directiva de la compañía, lo que le valió la oportunidad de seguir trabajando en el área coreográfica. Gracias a esta oportunidad creó en 1969, lo que sería su primer éxito internacional Percusión para seis hombres con música de Lee Gurst. Esta pieza se presentó en 1969 e inmediatamente pasó a formar parte del repertorio de la compañía profesional, que la llevó a un festival en Alemania, obteniendo buenos comentarios de los especialistas. Este éxito le abrió definitivamente las puertas del Harkness Ballet para dedicarse a la coreografía y dejar el área de la interpretación. Se retiró como bailarín en 1970, cuando tenía 40 años. Para esta compañía creó un total de 8 piezas: Percusión para seis hombres, Schubert Variations, Percusión para seis mujeres, Géminis, Claro de Luna, Sebastián, Sombras y Memorias.​ Estando en esta compañía inició su relación con el bailarín Zane Wilson, que se convertiría en su compañero sentimental y fiel asistente durante más de 30 años y quien le acompañaría y apoyaría en todas sus empresas.

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