Viña del Mar es una ciudad y comuna chilena perteneciente a la provincia y región de Valparaíso, ubicada en el litoral central, sobre las cuencas de los esteros Reñaca y Marga Marga y a orillas de la bahía de Valparaíso.
Fue fundada con su actual nombre el 28 de diciembre de 1874 por el político y escritor chileno José Francisco Vergara, quien junto con su esposa Mercedes Alvares heredó las tierras donde actualmente se ubica la ciudad, para lo cual, decidió contratar a un grupo de ingenieros que confeccionaron los trazados de las calles y conformaron un núcleo urbano.
Con una población de &&&&&&&&&0334248.&&&&&0334 248 habitantes en 2017, es el municipio más poblado de la región. Además, en conjunto con las comunas de Valparaíso, Concón, Quilpué y Villa Alemana, forma el Área Metropolitana de Valparaíso, siendo además ciudad gemela de la primera, al encontrarse completamente conurbada a ella.
La viticultura, actividad facilitada por los suelos y el clima de la zona central de Chile, se inició en la cuenca del estero Marga Marga cuando sus terrenos fueron adquiridos por Alonso de Riberos en 1580, quien plantó los primeros viñedos. Situados frente al sendero que unía el puerto de Valparaíso con el valle de Quillota, comenzaron a ser conocidos como la Viña de Riberos o Viña de la Mar, nombre que pasó a englobar primero a la cuenca, luego a la población establecida en las orillas del Marga Marga, y de forma posterior a la ciudad. La actividad vitivinícola en la zona se extendió hasta 1827, cuando el antiguo cultivo fue destruido por un temporal de viento y lluvia.
Los primeros habitantes conocidos del lugar donde se asienta Viña del Mar fueron los picunches, quienes denominaron al sector entre Concón y Valparaíso como Alimapu.
Luego de la dominación española, los conquistadores se repartieron el territorio en dos grandes haciendas que tenían como límite norte sur el estero Marga Marga. Si bien la primera adjudicación de tierras fue realizada por el gobernador Pedro de Valdivia a dos de sus colaboradores, los primeros cultivos fueron efectuados por Alonso de Riberos, quien procedió a plantar viñedos luego de adquirir los terrenos en 1580.
La explotación de los recursos agrícolas de las haciendas, además de algunas actividades ganaderas y mineras, continuaron durante la colonia, aunque de una manera modesta. En esta época el gobernador Ambrosio O'Higgins comenzó un proyecto para mejorar las rutas de acceso a Valparaíso, por lo que en 1792 mandó a abrir una carretera desde dicho puerto a Quillota. Este camino, obra del ingeniero José Hidalgo, pasaba por las alturas de las colinas entre Valparaíso y Viña del Mar, seguía el curso del Marga Marga y lo cruzaba para seguir a los valles interiores.
Tras la independencia las haciendas siguieron separadas y con propietarios distintos. Mientras que la hacienda del norte, llamada Viña de la Mar, cambiaba sus viñedos por plantaciones de trigo, la propiedad de la orilla sur denominada Siete Hermanas estaba enfocada en la industria maderera y la producción de miel de palma.
En 1840 el portugués Francisco Alvares puso fin a un largo proceso de división y comercialización de los predios al unificar ambas haciendas bajo su propiedad. Al fallecer Alvares lo sucedió en la administración de la propiedad su viuda Dolores Pérez, quien sentó las bases para la urbanización de la zona al arrendar pequeñas parcelas en sus terrenos.
El impulso definitivo para el proceso del establecimiento formal de Viña del Mar como población llegó con la construcción del ferrocarril de Valparaíso a Santiago. Sus obras comenzaron en 1852, y su primer tramo —de 7 km entre la Estación Barón y la hacienda de Viña del Mar—, fue inaugurado el 16 de septiembre de 1855. La llegada del ferrocarril hizo que la presión por formar urbanizaciones en la zona fuese cada vez mayor.
Debido al bajo precio del suelo, la abundante oferta y la accesibilidad del lugar por la línea férrea, Viña del Mar reunió el interés de importantes ciudadanos de Valparaíso, quienes comenzaron levantar las primeras edificaciones en torno a las calles paralelas y adyacentes a la línea del ferrocarril, luego denominadas Álvarez y Viana. En el mismo sentido, la urbanización del antiguo camino a Quillota, que se transformó en la calle Valparaíso, concentró el comercio cotidiano. En 1874 se construyó el Gran Hotel, que, junto a la estación ferroviaria, se convirtió en el eje de la vida social de la naciente urbe.
En 1874 el propietario de la hacienda José Francisco Vergara, quien la heredó luego de su matrimonio con Mercedes Alvares —nieta de Francisco Alvares y Dolores Pérez—, decidió planificar la urbanización del creciente núcleo urbano, por lo que confeccionó un plano junto a una comisión de ingenieros. Este proyecto fue aprobado por decreto del intendente de Valparaíso Francisco Echaurren fechado el 28 de diciembre de 1874. Este decreto tenía las reglamentaciones sobre la forma y dimensiones de las cuadras, los nombres de las primeras calles, el nivel y línea de los edificios, así como también la forma en que se ejecutarían las donaciones hechas por Vergara, que consideraban terrenos para la construcción de plazas, juzgados, un cementerio, un hospicio y un matadero.
La trama de la nueva ciudad careció de la urbanización del borde costero.
Francisco Astaburoaga en 1899 en su Diccionario Geográfico de la República de Chile escribió sobre el lugar:
El geógrafo Luis Risopatrón lo describe a Viña del Mar en su libro Diccionario Jeográfico de Chile en el año 1924:
Viña del Mar se ubica en el litoral central de Chile continental en las coordenadas 33°02’ latitud sur y 71°32’ longitud oeste. Su territorio comunal abarca una superficie de 122 km², y su zona urbana se encuentra conurbada con el Gran Valparaíso, al tener continuidad con Concón por el norte, con Quilpué por el oriente y con Valparaíso por el sur.
Viña del Mar se encuentra en una zona caracterizada por formas topográficas que indican una costa de regresión. Dentro de sus límites administrativos se distinguen tres unidades geológicas diferentes: la planicie costera, los niveles aterrazados y los cerros de la cordillera de la Costa hacia el este.
La planicie costera está establecida al final del valle del estero Marga Marga, y corresponde a una terraza conformada por sedimentos marino-fluviales en las cuales se asienta el denominado plan de la ciudad, con alturas medias de entre 6 y 9 m s. n. m. Esta zona se encuentra delimitada por cerros de diversas altitudes que se corresponden con la terrazas litorales.