Tal Día como Hoy

Vergina

Localidad en Grecia

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Vergina es una localidad griega situada en el municipio de Veria, en la unidad regional de Emacia, Macedonia Central. Según el censo de 2021, tiene una población de 2034 habitantes.​

Tiene el estatuto de unidad municipal.

En la localidad se encuentra el yacimiento arqueológico de Aigai, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1996.​

Se considera que a partir de la Época Arcaica de la Antigua Grecia existió allí una ciudad llamada Egas (en griego clásico, Αἰγαί, y en griego moderno, Αιγές, cuyo significado es «lugar de cabras») y que fue la primitiva capital de Macedonia.

La tradición atribuye la fundación de la ciudad de Egas a Perdicas, en el siglo VII a. C., aconsejado por el oráculo de Delfos, que le indicó que en Botiea, donde viera cabras, ofreciera sacrificios a los dioses y fundara la capital de un Estado.​

En la ciudad se celebraban sacrificios en honor de Zeus Olímpico desde tiempos de Arquelao I. Según Flavio Arriano, Alejandro Magno estableció en Egas unos juegos atléticos parecidos a los que se celebraban en Olimpia.​

Cuando el Imperio Macedonio estaba en todo su esplendor, en algún momento de la primera mitad del siglo IV a. C., la capital del reino fue trasladada a la ciudad de Pela.​

A pesar de perder la capitalidad del reino, Egas continuó siendo importante así como el lugar donde se enterraba a los reyes.​ En el año 336 a. C. Filipo II organizó en Egas la boda de su hija Cleopatra con Alejandro I de Epiro, donde se realizaron grandes festejos, pero fue entonces cuando en el teatro de la ciudad Filipo II fue asesinado por uno de sus guardaespaldas.​ Años más tarde, Filipo III de Macedonia y su esposa Eurídice II de Macedonia, que habían muerto en el 317 a. C., fueron enterrados en Egas por orden de Casandro.​ Por otra parte, según narra Pausanias, muerto Alejandro Magno los macedonios se disponían a transportar su cadáver también a Egas, pero Ptolomeo persuadió a los macedonios para que se lo entregasen y lo sepultó en Menfis.​

Egas continuó siendo una importante ciudad macedonia durante la fase inicial del periodo helenístico. En el año 274/273 a. C. la ciudad fue tomada por Pirro de Epiro, que dejó allí una guarnición de galos que habían sido sus aliados. Estos galos se dedicaron al saqueo de las tumbas de los reyes.​

Tras la batalla de Pidna del año 168 a. C., Macedonia pasó a ser una provincia romana.​ Egas empezó a perder su importancia y quedó convertida en una aldea, que seguía existiendo en los primeros siglos después de la era cristiana, como atestigua su mención por Claudio Ptolomeo​ y el hallazgo de una inscripción en Leukopetra del siglo III donde se alude a Egas.​

En los siglos siguientes, Egas quedó en el olvido aunque se creó un asentamiento en un lugar cercano que fue llamado Palatitsia en alusión al antiguo palacio, y a partir de 1922 hubo una importante llegada de refugiados que se asentaron en el lugar que fue llamado Vergina, nombre que recordaba a una legendaria reina del siglo XV que se suicidó para no ser atrapada por los turcos.​

En el siglo XIX se creía que la antigua Egas había estado ubicada en el lugar de la ciudad de Édessa e incluso cuando en el año 1861 empezaron las primeras excavaciones en Vergina, realizadas por el arqueólogo francés León Heuzey, continuó discutiéndose si estos correspondían o no a Egas, puesto que algunos creyeron que se trataba del lugar de la antigua ciudad de Vala.​ En aquella ocasión se descubrieron los palacios reales y una tumba subterránea con bóveda y con una fachada que aparentaba un templo, que había sido profanada y desde entonces es conocida como la Tumba Heuzey. Algunos de los hallazgos de aquellos años fueron llevados al Museo del Louvre de París.​ Años más tarde, en sucesivas excavaciones dirigidas desde 1938 por Konstantinos Rhomaios y entre 1958 y 1975 por Georgios Bakalakis se fueron encontrando un gran número de tumbas, casi todas con montículo, y además se intentó la excavación de lo que se conocía como el Gran Túmulo, situado en pleno centro de Vergina. Pero no se consiguió el gran hallazgo hasta el año 1977,​ realizado por Manolis Andrónicos, que continuó al mando de las excavaciones, bajo control de la Universidad Aristóteles de Tesalónica y de la Sociedad Arqueológica de Atenas, hasta el año 1991, momento en el que la responsable pasó a ser Angeliki Kottaridi.​ Desde el año 2001 Chrysoula Saatsoglou-Paliadeli dirige las excavaciones de Vergina.​ Además de las tumbas y los palacios se han excavado santuarios, un teatro y un ágora.

Al norte de la muralla, en un área situada entre Vergina y Palatitsia, se halla una amplia necrópolis que fue utilizada desde la Edad del Hierro, a principios del primer milenio a. C. La mayoría de los enterramientos de esta zona pertenecen a las épocas tempranas anteriores al periodo clásico aunque unos pocos de los hallados en este lugar pertenecieron a periodos posteriores.​

En la parte noroeste de la muralla están un grupo importante de tumbas de los periodos arcaico y clásico, donde se han encontrado ajuares funerarios entre los que se incluyen piezas de cerámica de diversas procedencias, utensilios de metal, juguetes, estatuillas religiosas de arcilla y joyas que dan testimonio de la prosperidad de la ciudad y de sus intercambios comerciales son el sur de Grecia. Por toda la necrópolis se encuentran dispersas tumbas del periodo helenístico, algunas de las cuales reutilizan otras tumbas mucho más antiguas.​

Las tumbas más significativas de Vergina son las tumbas reales del siglo IV a. C. encontradas en el Gran Túmulo cuya excavación y descubrimiento llevó a cabo el arqueólogo griego Manolis Andrónicos en los años 1977 y 1978. En este lugar primero fueron excavadas dos tumbas que estaban cubiertas por el gran montículo artificial. La primera, conocida como Tumba I o Tumba de Perséfone tenía una pequeña estructura rectangular; tres de sus paredes estaban cubiertas por pinturas que representan el rapto de Perséfone por Plutón. Se trata de una tumba en cista que había sido saqueada en la Antigüedad pero contenía los restos de un hombre, una mujer y un niño.​

La Tumba II, de bóveda de cañón, se encontró al noroeste de la tumba descrita anteriormente. Estaba intacta, con todo el ajuar funerario y muchos otros objetos, además de los propios enterramientos. En la actualidad esta tumba se considera como el mayor tesoro de la antigüedad después de la de Tutankamon y la del Señor de Sipán. Todos los objetos del ajuar funerario se hallan en el sitio original de la tumba, convertido en el Museo de las Tumbas Reales de Vergina, a unos 80 km de Tesalónica.

Los arqueólogos y los historiadores pensaron enseguida que se trataba de la tumba de Filipo II de Macedonia y su esposa Cleopatra, aunque posteriormente otros estudiosos apuntaron la posibilidad de que en realidad se tratase de la tumba de Filipo III Arrideo y su esposa Eurídice.​ También existe otra corriente minoritaria de historiadores y arqueólogos griegos que defiende que se trata de la tumba del rey Lisímacos de Tracia.​

En las excavaciones de 1978 se descubrió otra tumba, conocida como Tumba III o Tumba del príncipe igualmente intacta y con bóveda de cañón. Estaba situada al noroeste de la tumba II. Se supone que perteneció a un príncipe de Macedonia. Tenía un ajuar funerario compuesto por vasos de plata y bronce, una urna funeraria de plata y dentro una corona de oro adornada con hojas de roble y bellotas con relieves de marfil y oro. También había un canapé de madera bastante descompuesto y la armadura del difunto.

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