Velimir Jlébnikov (/vʲɪlʲɪˈmʲir ˈxlʲebnʲɪkəf/ en ruso: Велимир Хлебников), seudónimo de Víktor Vladímirovich Jlébnikov (Málye Derbety, Gobernación de Astracán —ahora en Kalmukia—, 28 de octubrejul./ 9 de noviembre de 1885greg.-Santálovo, Gobernación de Nóvgorod, 28 de junio de 1922), fue un escritor y poeta futurista ruso.
Víktor Vladímirovich Jlébnikov nació el 28 de octubre de 1885, según el entonces vigente calendario juliano, en Málye Derbety, en la Gobernación de Astracán, cerca del lugar en que el río Volga desemboca en el mar Caspio. Su padre, Vladímir Jlébnikov, era biólogo, especialista en ornitología. Su madre, Catalina Nikoláievna Jlébnikova (née Verbítskaya), era historiadora, e influyó notablemente en la educación de sus hijos. Víktor fue el tercero de los hijos del matrimonio, después de Catalina (n.1883) y Borís (n.1884). Después vendrían Aleksandr (n.1887) y Vera (n.1891).
El lugar de nacimiento de Jlébnikov era un asentamiento invernal del pueblo nómada de los calmucos, y el temprano contacto del futuro poeta con este pueblo lo marcó desde la infancia. Siempre sintió reverencia por el modo de vida de los calmucos y su respeto por la naturaleza, a pesar de que abandonó muy pronto la región: cuando Jlébnikov tenía seis años, en 1891, la familia dejó la ciudad de Astracán por causa del trabajo del padre, y se trasladó al oeste. En su nuevo hogar, la Gobernación de Volinia, en la actual Ucrania (entonces una gobernación más del Imperio ruso), encontró el joven Jlébnikov un lugar ideal para cultivar su amor por la naturaleza: como más tarde recordaría, pasó su infancia dedicado a cazar, a pescar y a coger mariposas. Su poema más antiguo conocido, que data de 1897, es la descripción de un pájaro en una jaula.
En 1895, la familia volvió a cambiar de residencia, instalándose esta vez en la Gobernación de Simbirsk. Allí Jlébnikov ingresó en el gymnasium de Simbirsk (actual Uliánovsk). Permanecieron allí tres años y, en 1898, se trasladaron a Kazán. Durante esta época de su vida, Jlébnikov siguió mostrando un notable interés por las ciencias naturales, y se cree que en el verano de 1903 participó en una expedición científica a Daguestán. Para sus estudios universitarios, sin embargo, escogió las matemáticas, y en 1903 se matriculó en esta carrera en la Universidad de Kazán. Pero en Rusia se vivía entonces una época de disturbios que tendrían su culminación con la Revolución de 1905. Jlébnikov no permaneció al margen de todo ello: apenas empezado el primer curso, fue arrestado a causa de su participación en una manifestación estudiantil, y pasó un mes en prisión, entre noviembre y diciembre de 1903.
Las primeras publicaciones de Jlébnikov no fueron obras literarias, sino artículos sobre ornitología. En 1905, emprendió una larga expedición a los Urales, junto con su hermano Aleksandr. Las notas tomadas durante dicha expedición se publicaron en 1911. Ya en 1907 había aparecido un escrito suyo sobre este tema. Su interés por la literatura, sin embargo, venía también de antiguo: ya en 1904, encontrándose de viaje en Moscú, había escrito al famoso escritor Máximo Gorki solicitándole su parecer sobre algunos de sus primeros trabajos.
Por entonces, Jlébnikov se interesaba fundamentalmente por la literatura simbolista. En 1908, en Sudak (Crimea) conoció a Viacheslav Ivánov, uno de los más destacados representantes del simbolismo ruso, que tuvo una gran influencia sobre él.
En 1908, Jlébnikov dejó Kazán, sin haber completado sus estudios, y se trasladó a San Petersburgo. Inicialmente, pensaba continuar allí su carrera académica; sin embargo, pronto la literatura empezó a absorberlo por completo. Frecuentó a varios escritores: además del citado Ivánov, residente en San Petersburgo, conoció allí a poetas como Fiódor Sologub, Serguéi Gorodetski (ca), Nikolái Gumiliov, Alekséi Tolstói y Mijaíl Kuzmín. Se convirtió en un asiduo de las tertulias literarias que se celebraban en el apartamento de Ivánov, conocida como La Torre. Sus deseos de publicar en el órgano principal de los simbolistas rusos, la revista Apollón, se vieron sin embargo frustrados, ya que su obra no era del agrado del editor de la publicación, Serguéi Makovski. Esta fue posiblemente una de las causas de su ruptura con el simbolismo.
Comienzos del movimiento futurista
Por entonces, Jlébnikov había conocido ya a otros autores a los que se sentía más afín que a los simbolistas. Uno de ellos fue Vasili Kamenski (en), que con el tiempo se convertiría en uno de los más destacados poetas futuristas. Kamenski era el editor de la revista Vesná (Primavera), en cuyo número 9, correspondiente al 16 de octubre de 1908, publicó Jlébnikov un rupturista texto en prosa. Kamenski presentó a Jlébnikov al matrimonio formado por el pintor y compositor Mijaíl Matiushin y la escritora Yelena Guró, y éstos, a su vez, le pusieron en contacto con el artista y poeta David Burliuk. Así se fue constituyendo el que más tarde (no empezaría a utilizarse este nombre hasta 1913) fue conocido como grupo «Hylaea», nombre dado por los antiguos griegos al territorio situado en torno a la localidad de Chernyanka (raión de Kajovka), donde vivía la familia Burliuk, de la que Jlébnikov fue huésped a menudo. Raymond Cooke ha llamado la atención sobre la aparente contradicción de utilizar un nombre tan arcaico para denominar a un grupo de vanguardia pero, como él mismo indica, existe una cierta tendencia primitivista dentro de la obra de los artistas del grupo, incluido Jlébnikov.
Con motivo de una exposición organizada por este grupo de artistas, en marzo de 1910, se publicó un folleto, titulado Estudio de los impresionistas (Stúdiya impressionístov), en el que aparecieron publicados dos poemas de Jlébnikov, quien encontró así la posibilidad de difundir su obra que la revista Apollón le había negado. Uno de los poemas publicados fue el célebre "Juramento con risa" (Zaklyátie sméjom).
En abril apareció un nuevo volumen colectivo, titulado Vivero de jueces (Sadok sudéy), que incluía obras de David Burliuk, de sus hermanos Nikolái y Vladímir, de Yelena Guró y de Vasili Kamenski. La publicación, impresa en papel de pared, era declaradamente hostil hacia el movimiento simbolista, como se puso de manifiesto en el texto aportado por Jlébnikov, "La marquesa Dezes", que satirizaba a los autores vinculados a la revista Apollón. Para algunos autores, la aparición de esta publicación puede considerarse el acta de nacimiento del movimiento futurista ruso. Debe tenerse en cuenta, sin embargo, que Jlébnikov, que reprobaba la incorporación al ruso de préstamos de otras lenguas, nunca hizo uso del término futurista (que, además, desde 1911 era reivindicado por otro grupo literario petersburgués, los llamados ego-futuristas). En lugar de esta palabra, prefirió un neologismo acuñado por él mismo, y de origen eslavo, budetlyanin, de la forma verbal búdet ("será").
Durante los meses siguientes, Jlébnikov, aunque no publicó apenas, mantuvo una actividad febril, dedicado no sólo a la literatura, sino también a las matemáticas. Tenía la convicción de que existían leyes matemáticas que gobernaban la historia y el destino de los pueblos, y estaba obsesionado por descubrirlas. Según parece, el origen de esta obsesión se encuentra en su necesidad de comprender las razones de la derrota rusa frente a Japón en la batalla de Tsushima, durante la guerra ruso-japonesa.
En mayo de 1912, con la ayuda económica de David Burliuk, publicó Maestro y discípulo (Uchítel i uchenik), con dibujos de Vladímir Burliuk, su primer libro si no se tienen en cuenta sus anteriores contribuciones a trabajos colectivos. En colaboración con Alekséi Kruchónyj publicó también Juego en el infierno (Igrá v adú) en agosto de ese mismo año.
Pero el más importante acontecimiento literario de 1912 llegó en el mes de diciembre cuando, junto con Vladímir Mayakovski, David Burliuk y Alekséi Kruchónyj, Jlébnikov firmó el famoso manifiesto Bofetada al gusto público (Poschóchina obschéstvennomu vkusu). Este manifiesto da nombre y encabeza una recopilación de poemas, prosa y artículos e incluye obras de Nikolái Burliuk, Benedikt Livshits y Vasili Kandinski, además de los ya citados autores. La recopilación de poemas que acompaña el manifiesto incluye el célebre poema de Jlébnikov El saltamontes (Kuznéchik) que constituye un ejemplo de la poesía fonética y del lenguaje trasmental záum (en ruso, за́умь).