Tal Día como Hoy

Vasco Núñez de Balboa

Adelantado, explorador, gobernante y conquistador español

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Vasco Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros, provincia de Badajoz, ca. 1475-Acla, actual Panamá, 15 de enero de 1519) fue un adelantado, explorador, gobernante y conquistador español. Tras ser Andrés Contero el primer europeo en divisar el océano Pacífico desde un acantilado de su costa oriental, fue el primero en tomar posesión de esas tierras​ y el primer europeo en haber fundado una ciudad estable en solares continentales del Nuevo Mundo. Después de cruzar el istmo de Panamá (1513) dio a la idea de que la Indias eran otro continente.

Origen familiar y primeros años

Vasco Núñez de Balboa nació hacia 1475 en la población de Jerez de los Caballeros, cerca de Badajoz, perteneciente a la Orden de Santiago.​

El apellido Balboa proviene del castillo de Balboa, cerca de Villafranca del Bierzo, en la actual provincia de León (España). Se cree que su padre fue el hidalgo Álvaro Núñez (o Martínez) de Balboa,​ pero sobre la identidad de su madre no se sabe casi nada. Tuvo al menos tres hermanos: Gonzalo, de profesión escribano, Juan y Álvaro. Se conoce con certeza poco de su infancia, salvo que aprendió a leer y a escribir, contrariamente a otros conquistadores españoles,​ así como esgrima.​

Durante su adolescencia sirvió como paje y escudero de Pedro Portocarrero, VIII señor de Moguer, con el que vivió en el Castillo de Moguer, durante los preparativos y desarrollo del viaje descubridor.​ También residió en Córdoba y tuvo casa en Sevilla.​

En 1500, animado por su señor y las noticias de los viajes de Cristóbal Colón y de otros navegantes hacia el Nuevo Mundo, decidió enrolarse en la expedición de Rodrigo de Bastidas al mar Caribe. Siguiendo a Bastidas y a su piloto Juan de la Cosa, en 1501 recorrió las costas del mar Caribe desde el este de Panamá, pasando por el golfo de Urabá, hasta el cabo de la Vela (actual Colombia). Las naves pusieron finalmente rumbo a la isla de La Española, donde una de ellas naufragó.​

Balboa, con las ganancias conseguidas en dicha campaña, compró un terreno en la isla y allí residió varios años ocupándose de la agricultura y la crianza de cerdos. Pero no tuvo demasiada suerte en esta actividad: la climatología era adversa, por tratarse de una zona muy expuesta a los huracanes; los pobladores de la isla estaban sumidos en la pobreza, y los cerdos salvajes representaban una competencia para sus productos. Balboa comenzó a endeudarse y al empezar a ser perseguido por sus acreedores, finalmente no vio más salida que huir de la isla.​

En 1508, el rey Fernando el Católico sometió a concurso la conquista de Tierra Firme. Se crearon dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas entre los cabos de la Vela (actual Colombia) y de Gracias a Dios (actualmente en la frontera entre Honduras y Nicaragua). Se tomó el golfo de Urabá como límite de ambas gobernaciones: Nueva Andalucía al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa.

En 1509, queriendo librarse de sus acreedores en Santo Domingo, Núñez de Balboa se embarcó como polizón dentro de un barril en la expedición comandada por el bachiller y alcalde mayor de Nueva Andalucía Martín Fernández de Enciso. Llevaba consigo a su perro Leoncico, que era hijo de un perro de Juan Ponce de León.​ Fernández de Enciso se dirigía a socorrer al gobernador Alonso de Ojeda, quien era su superior.

Ojeda, junto con setenta hombres, había fundado el poblado de San Sebastián de Urabá en Nueva Andalucía. Sin embargo, cerca del establecimiento existían muchos indígenas belicosos que usaban armas venenosas, y Ojeda había quedado herido en una pierna. Poco después, Ojeda se retiró en un barco a La Española, dejando el establecimiento a cargo de Francisco Pizarro, que en ese momento no era más que un soldado en espera de que llegara la expedición de Enciso. Ojeda le pidió a Pizarro que se mantuviera con unos pocos hombres por cincuenta días en el poblado, o que de lo contrario usara todos los medios para regresar a La Española.

Antes de llegar la expedición a San Sebastián de Urabá, Fernández de Enciso descubrió a Núñez de Balboa a bordo del barco y lo amenazó con dejarlo en la primera isla desierta que se encontrara. Pero muchos de los tripulantes se manifestaron a favor de Balboa, al que conocían, y el bachiller quedó convencido de la utilidad que tendrían los conocimientos del polizón en aquella región, que había explorado ocho años atrás.​ Por ello le perdonó la vida y le permitió quedarse a bordo. Al llegar a su destino, el barco de Enciso embarrancó y al naufragar se perdió la credencial que acreditaba los poderes otorgados a Enciso. Esto le permitiría a Balboa más tarde desafiar la autoridad de Enciso.​

Pasados los cincuenta días que había estipulado Ojeda, Pizarro comenzó a movilizarse para regresar a La Española, cuando justamente llegó la embarcación de Fernández de Enciso. El bachiller, usando sus facultades como alcalde mayor, ordenó el regreso a San Sebastián. Esto causó sorpresa entre sus hombres porque el poblado estaba totalmente destruido, y además los indígenas los esperaban y comenzaron a atacar sin descanso.

Debido a lo peligroso del territorio, Núñez de Balboa sugirió que el poblado de San Sebastián fuera trasladado hacia la región del Darién, al oeste del golfo de Urabá, donde la tierra era más fértil y habitaban indígenas menos belicosos. Fernández de Enciso aceptó dicha sugerencia. Más tarde, el regimiento se trasladó a Darién, donde los esperaba el cacique Cémaco, junto con 500 combatientes prestos a la batalla. Los españoles, temerosos de la gran cantidad de combatientes, hicieron voto ante la Virgen de la Antigua de Sevilla, de que si resultaran victoriosos en la batalla darían su nombre a una población de la región. La batalla fue muy reñida para ambos bandos, pero por un golpe de suerte los españoles salieron victoriosos.

Cémaco, quien fue señor de la comarca, abandonó el pueblo junto con sus combatientes hacia la selva del interior. Entonces los españoles decidieron saquear las casas y reunieron un gran botín consistente en joyas de oro. A cambio, Núñez de Balboa hizo promesa del voto y fundó en diciembre de 1510 el primer establecimiento permanente en tierras continentales americanas, Santa María la Antigua del Darién.

Lucha por el poder en Veraguas

El triunfo de los españoles sobre los indígenas y la posterior fundación de Santa María la Antigua del Darién, situada ahora en un lugar relativamente calmo, dieron a Vasco Núñez de Balboa autoridad y consideración entre sus compañeros. Sus partidarios calificaban a Martín Fernández de Enciso de déspota y avaro por las restricciones que tomó contra el oro, que era objeto de codicia de los colonos.

Núñez de Balboa aprovechó la situación haciéndose vocero de los colonos disgustados y consiguió destituir a Fernández de Enciso del cargo de gobernante de la ciudad. Para ello utilizó como argumento que la nueva ciudad de la Antigua ya no se encontraba en la gobernación de Ojeda, que terminaba en el golfo de Urabá, sino en la gobernación de Diego de Nicuesa. Fernández de Enciso, como lugarteniente de Ojeda, no tenía por tanto jurisdicción en aquel territorio. Luego de la destitución, se estableció un cabildo abierto y se eligió un gobierno municipal (el primero en el continente americano), y se designaron dos alcaldes: Martín Zamudio y Vasco Núñez de Balboa.​

Poco después llegó a Santa María de la Antigua una flotilla encabezada por Rodrigo Enrique de Colmenares, que tenía como objetivo encontrar a Nicuesa, quien también estaba en aprietos en algún lado del norte de Panamá. Cuando supo de los hechos persuadió a los colonos de la ciudad de que debían someterse a la autoridad de Nicuesa, ya que se hallaban en su gobernación; Enrique de Colmenares invitó a dos representantes que el Cabildo nombraría para que viajaran con su flotilla y ofrecieran a Nicuesa el control de la ciudad. Los dos representantes fueron Diego de Albites y Diego del Corral.

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