Víctor Amadeo III, Rey de Cerdeña (Vittorio Amadeo Maria; Palacio Real de Turín, 26 de junio de 1726-Castillo de Moncalieri, 16 de octubre de 1796) fue rey de Cerdeña desde 1773 hasta su muerte en 1796. Era un rey conservador, llevó a cabo numerosas reformas administrativas y declaró la guerra a una Francia revolucionaria en 1792. Tres de sus hijos se convertirían en reyes de Cerdeña; Carlos Manuel IV, Víctor Manuel I y Carlos Félix.
Víctor Amadeo nació el 26 de junio de 1726 en el Palacio Real de Turín, como el hijo primogénito de Carlos Manuel III y de su segunda esposa, la princesa alemana Polixena Cristina de Hesse-Rotenburg. Al nacer se le dio el título de duque de Saboya, el cual conservaría hasta su ascenso al trono en 1773. Su nacimiento fue recibido con mucha celebración; su padre solo había logrado tener un hijo de su anterior matrimonio con Cristina Luisa de Baviera-Sulzbach, un niño también llamado Víctor Amadeo, duque de Aosta, quien murió en 1725 a la edad de dos años. Su educación fue confiada a Hyacinthe Sigismond Gerdil, con un particular énfasis en su formación militar. A lo largo de su vida, mostró un gran interés por las fuerzas armadas estatales, a las que dedicó gran atención. De buen carácter pero ingenuo, su padre creyó que era inadecuado para mantener el poder, pero siempre fue querido por sus súbditos por su generosidad.
El 31 de mayo de 1750 en Oulx, contrajo matrimonio con la infanta María Antonia de España (1729-1785), la hija menor de Felipe V de España e Isabel Farnesio. El matrimonio fue uno feliz pero impopular entre la gente de Cerdeña; María Antonia nunca ejerció demasiada influencia sobre él. El matrimonio había sido arreglado por el medio hermano mayor de María Antonia, Fernando VI de España, como un medio para fortalecer las relaciones entre Madrid y Turín: ambos reinos habían luchado en bandos opuestos durante la guerra de sucesión austriaca.El Tratado de Aquisgrán (1748) puso fin a la guerra. La Infanta española había sido rechazada anteriormente por Luis de Francia. La joven pareja llevó una vida tranquila, en la compañía de pensadores modernos y políticos.
Después de haber sucedido a su padre en 1773, comenzó a trabajar en los aspectos burocráticos y militares del reinado. Desconfiaba de cualquier innovación. Sin embargo, llevó a cabo varias obras públicas y prestó gran atención a su administración y a las fuerzas armadas. Por iniciativa suya mejoró los sueldos a gran parte de su administración y las fuerzas armadas. Aprobó y creó dos importantes instituciones culturales del estado con el asesoramiento de la burguesía y la aristocracia por igual, la Academia de Ciencias y la Sociedad de Agricultura. Aprobó y fundó dos nuevas e importantes instituciones culturales estatales, siguiendo el consejo de la burguesía y la aristocracia. Realizó obras de mejora en el puerto de Niza, hizo represas en el Arce y construyó la carretera de la Costa.
Al estallar la Revolución Francesa, Víctor Amadeo III permitió que sus dos yernos, los condes de Artois y Provenza y las princesas María Adelaida y Victoria, permanecieran en su reino bajo su protección. Tras cuatro años de lucha, los franceses, bajo el mando de Napoleón Bonaparte, finalmente derrotaron al ejército piamontés en las batallas de Montenotte (12 de abril de 1796), Millesimo (13-14 de abril de 1796) y Mondovi (21 de abril de 1796). El 26 de abril, los franceses proclamaron la República de Alba en los territorios ocupados. Dos días después, con el Armisticio de Cherasco, la república fue devuelta a Víctor Amadeo.
El 15 de mayo, Víctor Amadeo, se vio obligado a firmar el Tratado de París, en la que cedió las fortalezas de Cuneo, Ceva, Alessandria y Tortona a Francia, y a permitir el libre paso de sus ejércitos hacia Italia. Él también se vio forzado a ceder Niza y Saboya.
Murió el 16 de octubre de 1796 en el Castillo de Moncalieri tras sufrir un ataque de apoplejía. Víctor Amadeo dejó un reino económicamente devastado y dos provincias clave —Saboya y Niza— en ruinas, tras haber sufrido los estragos de las fuerzas revolucionarias francesas. Fue enterrado en la Basílica de Superga en Turín.
En 1786, Víctor Amadeo III trasladó los restos de muchos de sus antepasados y parientes a la Basílica de Superga, donde él mismo reposa hoy. El 21 de mayo de 1793, estableció la Medalla de Oro al Valor Militar. Al igual que sus padres, realizó mejoras en la Palazzina di caccia de Stupinigi, en las afueras de Turín. Víctor Amadeo III también impulsó la ampliación del Jardín Botánico de la Universidad de Turín, así como la creación de la Sociedad Agraria de Turín en 1785. Su primo hermano, el Landgrave de Hesse-Rotenburg, recibió su nombre en su honor.
Victor Amadeo y María Antonia tuvieron doce hijos, tres de los cuales murieron en la infancia:
Carlos Manuel IV (1751-1819), Rey de Cerdeña, casado con María Clotilde de Francia.
María Isabela (1752-1753), murió en la infancia.
María Josefina (1753-1810), casada con el Conde de Provenza, futuro Luis XVIII de Francia. Sin descendencia.
Amadeo Alejandro (1754-1755), Duque de Montferrato. Murió en la infancia.
María Teresa (1756-1805), casada con el Conde de Artois, futuro Rey Carlos X de Francia. Tuvo descendencia.
María Ana (1757-1824), casada con su tío Benedicto de Saboya, Duque de Chablais. Sin descendencia.
Víctor Manuel I (1759-1824), Rey de Cerdeña, casado con la Archiduquesa María Teresa de Austria-Este. Tuvo descendencia.
María Cristina Fernanda de Saboya (1760-1768), murió en la infancia.
Mauricio José (1762-1799), soltero. Murió de malaria.