Uruguay, oficialmente República Oriental del Uruguay, es un país soberano de América del Sur, situado en la parte oriental del Cono Sur. Su capital y ciudad más poblada es Montevideo. Limita al noreste con Brasil (estado de Río Grande del Sur), al oeste y suroeste con Argentina (provincias de Corrientes, Entre Ríos y Buenos Aires, y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), separada por el Río de la Plata; y al sur con el océano Atlántico. Abarca 176 215 km² y es el segundo país más pequeño de Sudamérica, después de Surinam. Según los datos del último censo del Instituto Nacional de Estadística en 2023, la población de Uruguay es de 3 499 451 habitantes, ubicándolo en la décima posición entre los doce países sudamericanos.
Es una república presidencialista, subdividida en diecinueve departamentos y 127 municipios. La capital y ciudad más poblada del país es Montevideo, con 1,4 millones de habitantes. La población del área metropolitana de Montevideo ronda los 2,4 millones de personas, lo que implica que el 66 % de la población total nacional resida en la capital y sus alrededores (Canelones, San José y Montevideo rural) y el 34 % restante, en el Interior del país. Es miembro fundador de las Naciones Unidas, del Mercosur, de la OEA y del G77, y forma parte de otros organismos internacionales.
El actual territorio uruguayo fue conocido durante la época colonial como Banda Oriental, e incluía el territorio de las llamadas Misiones Orientales, de las cuales luego se apoderó el gobierno de Brasil y pasaron a formar parte del actual estado brasileño de Río Grande del Sur. El 27 de agosto de 1828 se firmó la Convención Preliminar de Paz, mediante la cual se estableció la creación de un estado independiente, inicialmente sin un nombre oficial. En su primera constitución, el nuevo país se denominó Estado Oriental del Uruguay, denominación que fue modificada en 1917 por la actual.
Tiene clima templado con una temperatura media de 17,5 °C, siendo enero el mes más cálido, con una media de 22,6 °C, y julio el mes más frío, con una media de 10,6 °C. Las lluvias son abundantes y varían de los casi 1000 mm por año en el sur a los 1500 mm en el norte, en la frontera con Brasil. Las precipitaciones tienen también variaciones estacionales, siendo los meses de otoño y primavera los que registran precipitaciones más abundantes. La clasificación climática de Koppen lo sitúa en Cfa, o sea, un clima subtropical húmedo.
Los principales recursos económicos son la agricultura, la forestación y la ganadería. Los recursos minerales y energéticos son escasos, y las principales industrias son las del papel, el cartón, el cemento y la refinería de petróleo.
Según las Naciones Unidas, Uruguay es el país de América Latina con el nivel de alfabetización más alto. Por su parte, Transparencia Internacional lo ubica en el puesto 13 a nivel mundial en el Índice de Percepción de Corrupción, siendo el mejor posicionado del continente americano. De acuerdo al Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es el tercer país de Hispanoamérica (después de Chile y Argentina) con mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH) y el 54.º en el mundo. Según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), es uno de los países de la región con una distribución de ingresos más equitativa, con un Coeficiente de Gini de 0,39. Asimismo, es el cuarto país de Hispanoamérica (luego de Cuba, Costa Rica y Chile) con la esperanza de vida más alta. En 2018 fue el tercer país de Latinoamérica (después de Panamá y Chile) con el PIB (PPA) per cápita más alto.
La Corporación Latinobarómetro, en un estudio realizado en 2008, sitúa a Uruguay como el país más pacífico de América Latina. Además, según la revista estadounidense International Living es el mejor de Latinoamérica para vivir. Esta misma publicación asegura que se encuentra entre los veinte países más seguros del mundo, mientras que el Índice de democracia de la publicación británica The Economist lo ubica entre los quince más democráticos del mundo, siendo el único país latinoamericano considerado como una «democracia plena».
En la época colonial se conoció al territorio como Banda Oriental. Tal denominación proviene de su ubicación geográfica, por ser el dominio más oriental de España en el continente americano. Durante los primeros años de la lucha independentista, se llamó Provincia Oriental, formando parte de la Liga Federal y posteriormente de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Durante la Invasión luso-brasileña (1816-1828) se denominó oficialmente Provincia Cisplatina.
Al redactarse el anteproyecto de la primera Constitución en 1830 se sugirió el nombre de "Estado de Montevideo" para la nueva nación independiente. Durante la discusión del proyecto también se propusieron los nombres de "Estado Nord Argentino", "Estado Oriental del Río de la Plata" y "Estado Oriental del Uruguay". Finalmente y tras una votación en la asamblea se aprobó el nombre de Estado Oriental del Uruguay en referencia al río Uruguay y a la Banda Oriental. Finalmente, en la Reforma Constitucional de 1918 se modificó la denominación oficial por la de República Oriental del Uruguay, nombre que ya se venía utilizado de facto.
Actualmente la denominación más común es simplemente Uruguay. Existen varias teorías acerca del significado y origen de la palabra:
Río del país del urú o río del urú. Es la versión del naturalista español Félix de Azara. La «codorniz urú» o, simplemente urú, es un ave de la familia de los odontofóridos, o codornices del Nuevo Mundo, que habita en las selvas de la cuenca alta del río Uruguay, situada en el nordeste de la Argentina y el sur del Brasil, en la región de las misiones jesuíticas. De esta manera, la traducción literal del guaraní sería: urú; gua, «de»; e y, «agua», agua, río del urú. El poeta, cantante y compositor uruguayo Aníbal Sampayo adscribe.
Río de los caracoles. Esta interpretación surge de dividir la palabra en uruguá, «caracol» o «caracol de mar», e y, «agua o río», y tiene varias fuentes. Sostuvieron esta idea en forma independiente los jesuitas Nicolás Durán Mastrilli y Antonio Ruiz de Montoya, quienes tenían un conocimiento profundo de la lengua guaraní, y luego, a fines del siglo XVIII, el ingeniero José María Cabrer, quien acompañó a Félix de Azara en algunos de sus viajes por la región del Río de la Plata, las Misiones y Paraguay. Una investigación de 2010 del Museo Nacional de Historia Natural apoya también esta tesis. También Irene Cocchi y Rosario Gutiérrez, autoras del libro «En el país de los caracoles, Uruguay», suscriben esta teoría. Los indígenas, habitantes originales de la región, estarían haciendo referencia a una especie de molusco que abunda en el río Uruguay, el Asolene megastoma, gasterópodo perteneciente a la familia de los ampuláridos. Los indígenas utilizaban estos caracoles como alimento y también en algunos ritos. Las grandes cantidades encontradas en enterramientos indígenas demostrarían la importancia que tenían los caracoles para los antiguos pobladores de esta región.
Río de los pájaros. Es una versión muy similar a la primera. El afijo uru sería designativo de ave» (urubú, urutaú, jaburú) y guay «agua o río». La versión pampeana con tono gutural de «uhay» o «vahy» o mismo «hy» (Ayuhy, Iyuhy, Paraguay, Queguay, Iraí, Piraí, Ivahy) a través de los tiempos habría transformado el designativo geográfico.
Río de los pájaros pintados. Una interpretación poética de Juan Zorrilla de San Martín.
Históricamente el gentilicio para referirse a los habitantes de la república es el de orientales, pero paulatinamente ha ido cayendo en desuso y se ha reemplazado en la mayoría de los usos por uruguayos.
Los primeros humanos llegaron a lo que es actualmente el territorio uruguayo hace 14 000 años, con base en descubrimientos arqueológicos en el departamento de Artigas que por su antigüedad llevaron a replantear la fecha de la llegada del hombre al continente americano.
Las construcciones artificiales más antiguas de la región son los más de 3000 cerritos de indios que datan de hasta 5000 años de antigüedad distribuidos por el este del país, investigaciones arqueológicas han encontrado evidencia en los cerritos de perros de compañía, así como también de la agricultura del maíz, los porotos y las calabazas, práctica que anteriormente se consideraba desconocida para los habitantes prehistóricos del Uruguay.