El USS Missouri (BB-63) es un acorazado clase Iowa construido en la década de 1940 para la Armada de los Estados Unidos y que ahora es un buque museo. Entró en servicio en 1944 y fue el último acorazado construido para la armada estadounidense. El buque fue asignado al teatro del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, donde participó en las batallas de Iwo Jima y Okinawa, así como en bombardeos sobre el archipiélago japonés. En su cubierta se firmó la rendición del Imperio del Japón que puso fin a la Segunda Guerra Mundial.
Tras esta guerra, el Missouri sirvió en misiones diplomáticas, en demostraciones de fuerza y entrenamiento. En 1950 encalló durante una marea alta en la bahía de Chesapeake, pero fue reflotado semanas después tras arduos esfuerzos. Después intervino en la guerra de Corea, a donde fue el primer acorazado en llegar y donde fue buque insignia de varios almirantes. Participó en numerosos bombardeos de costa y protección de portaaviones. Fue dado de baja en 1955 de la armada estadounidense y puesto en la reserva.
El acorazado fue reactivado y modernizado en 1984 como parte del «plan de 600 barcos» de la armada estadounidense. Se le instalaron lanzadores de misiles de crucero y antibuque, además de electrónica actualizada, con lo cual durante la Guerra del Golfo escoltó petroleros al tiempo que mantenía entrenados sus sistemas de control de disparo sobre lanzadores de misiles iraquíes. Proveyó soporte artillero durante la operación Tormenta del Desierto en 1991.
El Missouri recibió un total de 11 Estrellas de Combate por su servicio en la Segunda Guerra Mundial, la guerra de Corea y el golfo Pérsico, y fue finalmente puesto fuera de servicio el 31 de marzo de 1992, aunque permaneció en el registro de barcos de la armada estadounidense hasta enero de 1995. En 1998 fue donado a la USS Missouri Memorial Association y se convirtió en barco museo en Pearl Harbor, Hawái.
El USS Missouri, apodado por su tripulación como Mighty Mo o como Big Mo, era un buque de guerra con el concepto de las décadas de 1920 y 1930, posteriores a la Primera Guerra Mundial: quien poseía el buque con la mejor combinación de tamaño, velocidad, poder de fuego y protección, era el vencedor. Pero lo referente al tamaño estaba limitado por dos cuestiones. La primera era un acuerdo firmado por las naciones más poderosas de esa época, que limitaba el desplazamiento de los buques. La segunda era la medida de manga máxima de 33 m que imponía el canal de Panamá, lugar por el que tarde o temprano pasaban las embarcaciones de la época para sus misiones en el Pacífico.
Cuando se revocó el Tratado naval de Washington, que limitaba el desplazamiento de los buques a un máximo de 35 000 toneladas, la US Navy no tardó en empezar a construir una nueva línea de enormes acorazados. Estos barcos, incluyendo las clases North Carolina y South Dakota, estaban armados con cañones de 406 mm, tenían un blindaje superior al estándar y alcanzaban los 27 nudos. La clase Iowa, con una velocidad máxima de 33 nudos, nació por la necesidad de buques más rápidos que pudieran actuar junto a los cruceros y los portaaviones.
Por su apariencia, desde un comienzo los buques de la clase Iowa prometían mucho. La Armada pretendía con estos buques oponerse a la Clase Yamato que suponía embarcaban artillería de 406 mm.
El BB-63 Missouri era el cuarto buque de un programa que tenía prevista la construcción de un total de seis, su quilla fue puesta en grada el 6 de enero de 1941, botándose el 29 de enero de 1944, y se entregó completo al 100 % el 11 de junio de ese mismo año. Datos oficiales de esa época determinan que el coste del buque fue de más de 100 millones de dólares estadounidenses.
Con un desplazamiento de casi 58 000 t, 262 m de eslora en la línea de flotación y 32,92 m de manga, estaba impulsado por ocho calderas Babcock & Wilcox, que alimentaban cuatro turbinas a engranajes General Electric, acopladas cada una de ellas a su respectiva hélice (dos de cuatro palas y dos de cinco palas), de 122 t de peso cada una. Este buque almacenaba 7743 t de combustible, con las cuales podía recorrer 28 500 km.
Poseía unos 150 kilómetros de tuberías, 15 000 válvulas de todo tipo, 2500 juegos de cubiertos, platos y vasos, 1500 literas, 1000 motores eléctricos, 844 puertas, 852 tomas de aire y 161 escotillas, entre otras cosas. En las cocinas se utilizaban diariamente alrededor de 9000 l de agua potable. La provisión de los almacenes de comestibles y pertrechos, en puerto, llegaba a durar hasta tres semanas completas trabajando las 24 horas del día sin pausa. En este tipo de buques fue donde se gestó la idea de asignarle a cada uno de ellos un código postal propio, para que el correo nacional de los Estados Unidos no tuviese que remitir la correspondencia a la misma Marina para su redistribución, hecho que se llevaría a cabo con posterioridad para con los portaaviones.
También contaba con tres lanchas para treinta hombres cada una y dos hidroaviones situados a popa, que eran recuperados por grúa y lanzados por catapultas de vapor y fueron sustituidos en los años 1980 por una zona para el apontaje de helicópteros.
Este buque estaba clasificado como invulnerable en el mar y prácticamente no poseía enemigos de superficie (salvo la clase Yamato). Sin embargo, su sistema de blindaje vertical interno le hacía embarcar grandes cantidades de agua ante impactos directos de ojivas de calibre medio y superior y de cualquier torpedo así como fallos cercanos de cualquier bomba, lo que podía hacerle escorar y exponer su blindaje horizontal a la peligrosa trayectoria de proyectiles de grueso calibre lanzados desde cualquiera de sus congéneres de la época. Su protección estaba dada por dos factores, su coraza y su potencial de fuego. En teoría estaba preparado para recibir impactos directos de los cañones de 457 mm del buque japonés Yamato (su rival natural y competidor directo), desde una distancia aproximada de 15 km, pero la calidad del blindaje estadounidense de la época no era de fiar. Con un casco de triple fondo de acero y un cinturón blindado de 337 milímetros de espesor, este buque era prácticamente indestructible. Incluso en la actualidad, sería únicamente dañado por un arma nuclear, o por un bombardeo extremo de aviones de combate.[cita requerida].
Su principal arma de fuego eran sus nueve cañones de 406 mm y 20,4 m de largo y 108 000 kg, agrupados en tres torretas, que podían hacer blanco a 39 kilómetros. Originalmente fueron diseñados para dos tipos de munición: una perforante para el trabajo antibuque y otra de alto poder explosivo para el uso contra blancos no blindados y el bombardeo de la costa, pudiendo usar al final de su vida una gran variedad de tipos de munición, que iban desde las perforantes hasta las ojivas nucleares tácticas llamadas "Katies" (del "kt" para kilotón).
Datos ilustrativos del poder de fuego de estos cañones son que, al abandonar la boca del cañón, el obús, de 1,80 m de longitud y 1225 kg de peso, tiene una velocidad inicial de 825 m/s y es capaz de penetrar una muralla de hormigón armado de nueve metros de espesor y, en su alcance máximo, pasa un minuto y medio en vuelo.
Las torretas 1 y 3 se extienden verticalmente en cuatro cubiertas, mientras que la torreta 2 ocupa cinco. Los espacios más bajos contienen los cuartos para manejar los proyectiles y almacenar las bolsas del propelente usadas para disparar los cañones. Cada torreta requería un equipo de 94 hombres para operarla.
Las torretas como era usual en las Armadas, no se unen realmente a la nave; se asientan sobre rodillos, lo que implica que si la nave volcara las torretas se desprenderían. Cada una cuesta 1,4 millones de dólares, sin contar el coste de los cañones.
Las torretas son de «tres cañones individuales», y no «triples», porque cada cañón se puede elevar y disparar independientemente. La nave podría disparar con cualquier combinación de sus cañones, incluyendo los nueve a un costado. Contrariamente al mito, el buque, no se mueve perceptiblemente de lado cuando hace fuego de este modo. Los cañones se pueden elevar de –5° a +45°, moviéndose con una velocidad de hasta 12° por segundo. Las torretas se pueden rotar 300° a una velocidad cercana a cuatro grados por segundo y se pueden incluso disparar detrás más allá de la viga, en lo que se llama a veces «sobre el hombro». Las armas nunca disparan directamente hacia delante.