Toshirō Mifune (三船 敏郎, Mifune Toshirō?, Seitō, Shandong, 1 de abril de 1920-Mitaka, Tokio, 24 de diciembre de 1997) fue un actor japonés. Con una trayectoria de 152 películas, se convirtió en uno de los histriones más prominentes de su país. Alcanzó la fama internacional por sus interpretaciones en las películas de Hiroshi Inagaki, en las que personificó al mítico samurái Miyamoto Musashi, y en varias de las más conocidas obras de Akira Kurosawa como Rashōmon (1950) y Los siete samuráis (1954).
Además, trabajo en el extranjero, destacando principalmente por protagonizar la película mexicana Ánimas Trujano (1961). Dicha cinta se convirtió en la segunda producción mexicana en ser nominada a un premio Óscar en 1962.
Toshirō Mifune nació el 1 de abril de 1920 en Seitō, Shandong, siendo el hijo mayor de Tokuzo y Sen Mifune, ambos de origen japónes. Debido a que su nacimiento se dio en territorio de China, sus padres también le dieron un nombre en chino mandarín (Sanchuan Minlang), además de su nombre de nacimiento en japonés (Toshirō Mifune). Su padre, un hombre de negocios emigrado a China, lo familiarizó con la fotografía. Después de terminar la escuela, cursó estudios de bachillerato en el Instituto de Port Arthur y fue admitido en el Ejército Imperial Japonés, y cumplió con el servicio militar durante la Segunda Guerra Mundial. Estando en el Ejército, destacó por sus conocimientos de fotografía, y fue destinado a labores de reconocimiento aéreo.
Terminada la guerra, Mifune trabajó para Tōhō Films como asistente de cámara. Un amigo suyo envió, sin que él lo supiera, una fotografía suya a un casting de actores de cine en el que lo seleccionaron. A pesar de no haber emprendido la candidatura, aceptó hacerse actor. Su aprendizaje tuvo lugar en una escuela informal de arte dramático fundada por la compañía a raíz de una huelga de actores. En 1947, participó en una prueba para nuevos actores pero no fue admitido. No obstante, el director Kajiro Yamamoto se fijó en él y lo recomendó al director Senkichi Taniguchi, quien lo contrató para la que sería su debut como intérprete: la comedia Shin Baka Jidai (1947).
1948-1960: colaboraciones con Akira Kurosawa
En 1948, Mifune conoció a Akira Kurosawa, con quien trabó una sólida amistad de mutua colaboración que le proporcionó una rampa de despegue al éxito. Mifune fue el actor favorito del realizador nipón: a lo largo de su dilatada carrera, intervino en 16 de sus películas, la mayoría de las cuales se convirtieron en clásicos del cine japonés. Sus actuaciones, con una fuerte presencia interpretativa, encarnaron a personajes rígidos, duros y crudos de modales, como samuráis itinerantes y ronin, a los que a menudo matizaba con delicados y pícaros toques de humor.
Su papel en Los siete samuráis (1954), considerada una de las películas más influyentes del cine clásico, le otorgó reconocimiento internacional. Otra influyente película de esta etapa fue Rashomon (1950), donde interpretó a un asaltante involucrado en un asesinato.
A comienzos de los años 60, Mifune y Kurosawa se vieron afectados por crisis económicas, financieras y personales y se alejaron progresivamente, evitándose mutuamente a lo largo de tres décadas. La conocida exigencia del realizador en su constante búsqueda de la perfección respecto a los rodajes generó gran cantidad de estrés en Mifune, lo que quedó reflejado en anécdotas en las que el actor criticaba el comportamiento de Kurosawa. Su última película juntos fue Akahige (Barbarroja, 1965). A pesar de todo, Kurosawa consideró toda su vida a Mifune el más grande actor con el que había trabajado. Hisao Kurosawa, hijo del director, declaró en reiteradas ocasiones que su distanciamiento no se debió a disputas entre ellos.
En 1960, Ismael Rodríguez, director de cine mexicano, fue el encargado de dirigir la película Ánimas Trujano, basada en La Mayordomía, una novela original de Rogelio Barriga Rivas. Rodríguez tenía contemplado darle el protagónico al actor y cantante Pedro Infante, pero esto no se logró debido a que el histrión falleció en 1957, tres años antes del inicio del proyecto. En consecuencia, contactó a Toshirō Mifune con el fin de darle el papel principal. A pesar de ser japonés y ni siquiera hablar español, Mifune aceptó filmar la producción al ser convencido por Rodríguez, aún cuando ya tenía ofertas para actuar en Estados Unidos. El director comentó que su elección al contratar a Mifune se dio porque «quería a una estrella
internacional que garantizara la venta de la película a otros países, y de esta forma, abriera el mercado internacional para beneficiar a la entonces raquítica industria fílmica de México.»
A su vez, Mifune declaró que decidió aceptar el papel «simple y sencillamente porque, en primer lugar, fue convencido por el señor Ismael Rodríguez, en segundo, porque tenía muchas ganas de trabajar en el bello México de gran tradición y, en tercero, porque la historia y el personaje de 'Ánimas Trujano' le parecieron muy humanas». En adición, el actor confirmó que si Pedro Infante hubiera estado vivo, él habría realizado la cinta, pero como ya no estaba, la filmaría en su honor. El rodaje del proyecto comenzó en Oaxaca el 8 de mayo de 1960. Durante su estancia en México, se mostró receptivo y abierto con la prensa, dándoles detalles sobre el proceso de la cinta, informándoles que tenía aprendidos de memoria, y en español, todos sus diálogos. Además, visitó a Adolfo López Mateos, el entonces presidente de México, a quien le regaló una pistola japonesa.
Por su trabajo en el filme, cobró diez mil dólares, una cantidad menor a la que acostumbraba. Ánimas Trujano fue lanzada con un estreno limitado en México en 1961, y proyectada en el Festival Internacional de Cine de Venecia en agosto del mismo año. Como él lo mencionó, Mifune si se aprendió sus diálogos con pronunciación en español, pero debido a que su acento japonés aún se encontraba muy marcado, su voz fue doblada en el producto final por el actor Narciso Busquets; no obstante, su actuación por sí sola sobresalió gracias a sus expresiones faciales y sus habilidades histriónicas.
En la cinta, Mifune interpretó al oaxaqueño Ánimas Trujano, un indígena alcohólico y ambicioso, que se propone a hacer todo lo posible por convertirse en mayordomo de su pueblo, un cargo de la religión católica que consiste en organizar fiestas durante todo el año en honor a un santo patrono del que el mayordomo es devoto. La producción fue un éxito, y en 1962 durante la trigésima cuarta edición de los premios Óscar, se convirtió en la segunda película mexicana en ser nominada a un premio de dicha Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, en la categoría a «Mejor Película en Lengua Extranjera». Además, el mismo año, también fue nominada a un Premio Globo de Oro en la decimonovena edición de dichos premios, siendo parte de la categoría a «mejor película en lengua no inglesa».
Flor Silvestre, su compañera de reparto, elogió su actitud y forma de ser, comentando lo siguiente:
Por otra parte, Columba Domínguez, otra de sus compañeras del elenco, recibió una carta escrita por el actor, en la que se leía lo siguiente:
1963-1992: trabajos posteriores
En 1963, Mifune fundó su propia compañía productora, la Mifune Geijutsu Gakuin Productions (三船芸术学), con la que impulsó el cine japonés, muy influido por Kurosawa.
Fue el actor japonés más conocido en todo el mundo, galardonado en dos ocasiones con la Copa Volpi como mejor actor en el Festival de Cine de Venecia, en 1961 por Yojimbo y en 1965 por Barbarroja. Intervino en varias películas y producciones para la televisión estadounidense.