Torcuato Fernández-Miranda y Hevia (Gijón, 10 de noviembre de 1915- Londres, 19 de junio de 1980), i duque de Fernández-Miranda, fue un político y jurista español, que ejerció un importante papel en la política de los últimos años de la dictadura franquista y en la Transición. Fue preceptor de Derecho Político del entonces príncipe Juan Carlos.
Nombrado en diciembre de 1975, presidente de las Cortes y del Consejo del Reino. Desde estos puestos, ejerció una labor estratégica del proceso de transición a la democracia en España, y uno de sus artífices, junto a Juan Carlos I y Adolfo Suárez. Desempeñó de forma interina la presidencia del Gobierno en diciembre de 1973, tras el asesinato de Luis Carrero Blanco hasta la asunción de Carlos Arias Navarro.
Los padres de Torcuato, Manuel Fernández-Miranda y Candela Hevia, vivían en Gijón; ambos pertenecían a la pequeña burguesía asturiana, trabajando él como empleado del Ferrocarril de Langreo y ella, aunque estudió Magisterio, dedicada a la educación de sus diez hijos.
Fernández-Miranda creció en Asturias. Estudió en el Colegio de la Inmaculada de Gijón, para después cursar el Bachillerato en el Instituto Jovellanos. En 1932 ingresó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Oviedo. Sus estudios se truncaron por la Guerra Civil, en la que combatió como alférez provisional del bando sublevado en la batalla del Ebro. Sus inquietudes políticas ya eran evidentes en esa época, pues a los dos años de ingresar en la universidad, presidía la Asociación de Estudiantes Católicos y en el último curso era jefe del Sindicato de Estudiantes Universitarios.
En 1940, se licenció con Premio Extraordinario de Carrera. En Madrid cursó el doctorado y posteriormente en 1945, obtuvo la plaza de catedrático de Derecho Político en la Universidad de Oviedo. En los años 1940 votó a favor de Enrique Tierno Galván en el tribunal de oposiciones, donde se le concedió la cátedra, reconociendo así su labor académica. En 1946 contrajo matrimonio con la gijonesa Carmen Lozana Abeo, hija de un conocido industrial de la ciudad. Aunque la familia vivía en Oviedo, Carmen se desplazaba a Gijón en sus períodos de gestación, de forma que seis de sus hijos nacieron en la ciudad costera y dos en Madrid. Torcuato, además de ostentar la cátedra, estuvo al frente del colegio Mayor Valdés Salas hasta 1951, año en el que publicó un amplio estudio filosófico llamado El concepto de lo social y otros ensayos.
Ejerció como rector de la Universidad de Oviedo entre 1951 y 1953, siendo en ese momento el rector más joven de España. Su nombre comenzaba a ser conocido en los medios políticos. Torcuato Fernández-Miranda se inició en política, ya que el cargo de rector le otorgaba el cargo implícito de procurador en las Cortes franquistas, así como fue miembro del Consejo Provincial de la Falange en Asturias y director de la Sección de Problemas Contemporáneos de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo. En 1954, con Joaquín Ruiz-Giménez de ministro de Educación Nacional, fue nombrado director general de Enseñanzas Medias. Dos años más tarde fue nombrado director general de Enseñanza Universitaria, cargo que ejerció de 1956 a 1962. En esos años publicó otras obras de temas sociales, como Concepto de la situación social y El hombre y la sociedad.
A finales de la década de 1950 Tierno Galván pertenecía a una organización mayoritariamente monárquica llamada Unión Española, pero quería también contribuir a estrechar los vínculos entre los grupos antifranquistas dentro y fuera de España.
En los inicios del curso 1960-1961, Torcuato Fernández-Miranda, en su calidad de director general de Enseñanzas Universitarias, convocó
a Tierno Galván en Madrid para comunicarle que quedaba suspendido de empleo y sueldo como catedrático en virtud de una disposición de diciembre de 1957 por la que se permitía suspender a los funcionarios sometidos a proceso (Tierno lo estaba). Como la suspensión le había sido comunicada de manera oral, Tierno protestó declarando su nulidad y entonces Fernández-Miranda le amenazó con ser reo de delito de rebelión militar si se trasladaba a Salamanca y allí se producían incidentes. Tierno, aunque no pudo conseguir la comunicación por escrito y por consejo de su amigo y compañero de profesión Manuel Fraga, decidió ese año impartir clases como profesor invitado en la Universidad de Princeton, en Estados Unidos, y volvió a la cátedra en la Universidad de Salamanca en 1962. Ese mismo año abandonó la Unión Española. Aunque en el mundo académico se desconocía la razón del proceso de Tierno, su situación despertó la solidaridad de varios profesores. Estos calificaron como «hecho sobremanera grave» la «discriminación académica del cuerpo docente» en una carta de 1960 firmada por Aranguren, Laín Entralgo, Terán, Dámaso Alonso y otros. Esta era la segunda carta de protesta firmada por académicos (la primera fue en 1956) y posteriormente vendrían otras.
En 1962 Torcuato regresó brevemente a su cátedra en la universidad ovetense, pues ese mismo año el entonces ministro de Trabajo Jesús Romeo Gorría le reclamó para ocupar el recién creado Departamento de Promoción Social, en el que permaneció hasta 1966. Durante su mandato se creó el servicio de Promoción Profesional Obrera (PPO), antecedente de los cursos de formación profesional para la población trabajadora. Posteriormente ocupó la Dirección de la Delegación Nacional de Cultura, cargo para el que fue nombrado por José Solís Ruiz, entonces ministro secretario general del Movimiento. Durante esos años preparó además las oposiciones a la cátedra de Derecho Político de la Universidad Complutense, y aunque las ganó, nunca ejerció dicha cátedra, ya que fue nombrado procurador en Cortes y consejero nacional por designación directa de Franco.
En 1969 fue designado para ser el ministro-secretario general del Movimiento, el partido único del régimen franquista, cargo que ocupó hasta 1974 y desde el que intentó llevar a cabo una reforma legislativa y un cambio en la política del gobierno para adaptarlo a las corrientes democráticas del mundo occidental. Desde 1969, ejerció como profesor de Derecho Político, mentor y consejero del entonces príncipe Juan Carlos, que ya había sido nombrado «sucesor en la jefatura del Estado con el título de rey». Este período final del franquismo fue un período de creciente conflictividad social, al que la dictadura respondió con represión, y en el cual algunos políticos se habían dado cuenta de la difícil supervivencia del régimen cuando muriera el dictador. Esto llevó a Fernández-Miranda a plantear como salida la adopción del Estado de las «asociaciones políticas» como vehículos de participación ciudadana. El proyecto se vio abortado con el asesinato de Luis Carrero Blanco en 1973 y el ascenso de Carlos Arias Navarro.
Durante el breve período en el que Luis Carrero Blanco ejerció la presidencia del gobierno, Torcuato Fernández-Miranda ejerció el cargo de vicepresidente, compaginando el cargo con el de ministro-secretario general del Movimiento, y tuvo que intervenir en las fricciones que se produjeron entre los sectores más aperturistas y los más reaccionarios y contrarios a ningún cambio en los Principios Fundamentales del Movimiento. Torcuato mantuvo que era preciso instrumentalizar por medio de la ley vigente los mecanismos necesarios para ir a un futuro político sin traumas, ideas resumidas en su frase: «Hay que ir de la ley a la ley, a través de la ley».
Tras el asesinato de Carrero Blanco por ETA el 20 de diciembre de 1973, Fernández-Miranda pasó a ejercer la presidencia del gobierno de forma interina durante once días. Fue uno de los candidatos a suceder a Carrero Blanco en la Presidencia del Gobierno, pero su declarada independencia política (no formaba parte de ninguna de las «familias» del régimen) y la proximidad de Carlos Arias Navarro, antiguo alcalde de Madrid, a la esposa, Carmen Polo, y al yerno del general Franco, Cristóbal Martínez-Bordiú, hizo que la balanza se inclinara en favor de este, pese a que, como ministro de Gobernación en el momento del atentado, fue criticado por su incompetencia.