Tal Día como Hoy

Tomás el Apóstol

Apóstol de Jesús (f. 72)

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Tomás (hebreo: תוֹמָאס; griego: Θωμᾶς; copto: ⲑⲱⲙⲁⲥ; sirio: ܬܐܘܡܐ ܫܠܝܚܐ Tʾōmā šliḥā), llamado también Judas Tomás Dídimo, fue uno de los doce apóstoles de Jesús, según el Nuevo Testamento. El nombre Tomás significa «gemelo» en arameo, y Dídimo tiene la misma acepción en griego. Tomás es a menudo conocido como «Tomás el incrédulo» debido a que dudó inicialmente de la resurrección de Jesucristo, cuando le hablaron de ello (tal y como se narra en el Evangelio de Juan), si bien luego confesó su fe («Mi Señor y mi Dios») al ver las llagas infligidas en su cuerpo durante la crucifixión.

De acuerdo con los relatos tradicionales de los Cristianos de Santo Tomás de la actual Kerala, en India, Tomás viajó fuera del Imperio Romano para predicar el Evangelio, llegando incluso hasta el Tamilakam y Tamil Nadu, ​​​​ y finalmente llegaron a Muziris (la actual Paravur y Kodungalloor) en el año 52 d. C. localizado en el sur de la India.

Fundó la Iglesia de Oriente en la región alrededor de la provincia de Van, Edesa y Hakkari de Mesopotamia Superior (actual sureste de Turquía), presumiblemente entre mediados y finales de los años 30 y 45, y pasó muchos años evangelizando tanto a judíos como a paganos de la zona antes de dirigirse más al este a finales de los años 40.​​​​​

Muchas iglesias de Oriente Medio y el sur de Asia, además de la India, también mencionan al apóstol Tomás en sus tradiciones históricas como el primer evangelista que fundó esas iglesias, la Iglesia de Oriente,​ así como la iglesia primitiva de Sri Lanka.​

En 1258, algunas de las reliquias fueron trasladadas a Ortona, en Abruzzo, Italia, donde se conservan en la iglesia de Santo Tomás Apóstol.​ Se le considera el santo patrón de la India entre sus fieles cristianos,​​ y la fiesta de Santo Tomás, el 3 de julio, se celebra como el Día de los Cristianos Indios. ​​ El nombre «Tomás» sigue siendo muy popular entre los cristianos de Santo Tomás del subcontinente indio.

En tres pasajes del Evangelio de Juan (Juan 11:16; Juan 20:24 y Juan 21:2), se lo nombra como: «Tomás, llamado el Dídimo». Tanto la palabra griega «Dídimo» como la aramea «Tau'ma», significan ‘gemelo’ o ‘mellizo’. Por lo tanto, la expresión «Tomás, llamado el Dídimo» es una tautología que elude mencionar el nombre real del personaje. En la versión siria de la Biblia conocida como Peshitta, esta tautología se resuelve en Juan 11:16, donde se lee: ܐܳܡܰܪ ܐܳܡܰܪ ܬ݁ܳܐܘܡܰܐ ܕ݁ܡܶܬ݂ܶܐܡܰܪ ܬ݁ܳܐܡܳܐ ܠܬ݂ܰܠܡܺܝܕ݂ܶܐ ܚܰܒ݂ܪܰܘܗ݈ܝ ܢܺܐܙܰܠ ܐܳܦ݂ ܚܢܰܢ ܢܡܽܘܬ݂ ܥܰܡܶܗ (ʔomar Thoʔwma dmetheʔmar thoʔmo lthalmide khabrawi nʔizal af khnan nmuth ʔame), «Thoma, llamado el Gemelo, dice a sus condiscípulos: Vayamos también nosotros, para que muramos con él». Así, en arameo se distingue entre Tomás, el nombre del apóstol, su sobrenombre tho'mo que significa mellizo.​

El Evangelio de Tomás, hallado en Nag Hammadi, comienza así: «Estas son las palabras secretas que pronunció Jesús el Viviente y que Dídimo Judas Tomás consignó por escrito». La tradición siria informa también de que el nombre completo del apóstol era Judas Tomás, y en el apócrifo conocido como Hechos de Tomás, escrito en la Siria oriental a comienzos del siglo III, es identificado con Judas, uno de los cuatro hermanos de Jesús mencionados en Marcos 6:3.​ Según la tradición era primo en segundo grado de Jesús.

En los evangelios sinópticos y en los Hechos de los Apóstoles aparece en la lista de los apóstoles (Mateo 10:3, Marcos 3:18, Lucas 6:15, Hechos 1:13), pero no se da más información acerca de él.

El apóstol Tomás aparece en varios pasajes del Evangelio de Juan:

Juan 11:16: Lázaro acaba de morir, y los discípulos se resisten a la decisión de Jesús de volver a Judea, donde los judíos lo esperan para apedrearlo. Jesús está decidido, pero es Tomás quien dice la última palabra: «Vamos también nosotros, para que muramos por él».

Juan 14:5: Durante la Última Cena, Jesús asegura a sus discípulos que conocen el camino al lugar a donde él va a ir. Tomás, sin embargo, pregunta: «Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?» Jesús responde que él es el camino, la verdad y la vida, y que solamente a través de él conocerán al Padre.

Juan 20:24-29: Aunque a Tomás se le anuncia la Resurrección de Jesús, se niega a admitirla: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y meto mi dedo en el lugar de los clavos, y meto mi mano en su costado, no creeré». Ocho días después, Jesús resucitado le ofrece a Tomás tocar con sus propias manos sus heridas, y le recrimina haber necesitado ver para creer. Es el más conocido de todos los episodios evangélicos relacionados con el apóstol Tomás.

Juan 21:2: Tras haber estado ausente de la comunidad en la primera aparición del Resucitado a ellos, es mencionado en el último capítulo del Evangelio como uno más de los que acompañan a Pedro.

Escritos atribuidos a Tomás el Apóstol

En los primeros siglos de la era cristiana circularon varios escritos que se presentaban a sí mismos como redactados por el apóstol Tomás.​

El más importante de todos ellos es sin duda el Evangelio de Tomás, apócrifo descubierto en 1945 en Nag Hammadi. Si bien el ejemplar conservado pertenece a la primera mitad del siglo IV, muchos estudiosos consideran que la obra en sí es mucho más antigua; las fechas de composición, no obstante, varían entre el siglo I, con lo cual sería contemporáneo de los evangelios canónicos, y el siglo III. Se trata de un conjunto de 114 dichos (logia) de Jesús, que son pronunciamientos de Jesús o producto de sus conversaciones con los discípulos. Carece de material narrativo: no relata «hechos» de Jesús.​ El Evangelio de Tomás hace especial hincapié en que el Reino de Dios está dentro de nosotros:

El Evangelio de Tomás fue considerado herético por los Padres de la Iglesia.​ Fue conocido y mencionado por varios escritores cristianos de los primeros siglos (Hipólito de Roma, Orígenes, Eusebio de Cesarea, Cirilo de Jerusalén, etc.), que siempre indicaron que era un libro perteneciente a círculos separados de la Iglesia, aceptado por los gnósticos y en particular por los maniqueos.​ La investigadora Elaine Pagels sostiene que el Evangelio de Juan fue escrito en respuesta a esta obra.​

Otro apócrifo fue puesto bajo la autoría de Tomás; se trata del Evangelio del Pseudo Tomás -no confundir con el anterior-, escrito probablemente a finales del siglo II, tal vez en Siria, que se encuadra en el grupo de los apócrifos de la infancia.

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