José Tomás de la Luz Mejía Camacho, más conocido como Tomás Mejía (Pinal de Amoles; 17 de septiembre de 1820-Querétaro, 19 de junio de 1867) fue un militar conservador mexicano que participó en la Guerra de Reforma y en la Segunda intervención francesa.
Nacido el 17 de septiembre de 1820 en el pueblo de Pinal de Amoles, Villa de Jalpan, Sierra Gorda, Querétaro, en el seno de una familia indígena otomí de recursos económicos precarios. Estudió en la escuela rural de su pueblo de origen.
Inició sus servicios militares en 1841, por la influencia de dos personajes que coincidieron en Jalpan: el general José Urrea, quien le prodigó sus conocimientos en caballería y el joven militar Juan Cano, quien había estudiado en París, Francia, para ingeniero militar y había sido enviado a la Sierra Gorda por el presidente Anastasio Bustamante, buscando pacificar la región. Allí conoce a Tomas Mejía y le ofrece el grado de alférez, dado que tenía un amplio conocimiento de los caballos y era un domador y jinete experto, cualidades que no pasaron desapercibidas por sus superiores. Combatió contra las tribus apaches que asolaban el norte de México, en el estado de Chihuahua, antes de la guerra con los Estados Unidos, en el año de 1842 al 1845 mostrando denuedo, don de mando, confianza y valentía, por lo cual alcanzó el grado de Capitán.
Intervención estadounidense: batalla de la Angostura y ascensos militares
Concurrió a la batalla de la Angostura, en Coahuila, contra los invasores estadounidenses y, a pesar de la derrota, tuvo una destacada actuación, ya que hizo retroceder en varias ocasiones el avance del ejército invasor. En 1848 fue ascendido a comandante por su participación en estos combates dirigidos por el General Antonio López de Santa Anna.
De regreso a la Sierra Gorda, en 1849, fue nombrado jefe militar. Se dedicaría a combatir a los rebeldes caciques que pretendían organizar una guerra de castas contra el gobierno del presidente Mariano Arista, quien lo premió al terminar la campaña con el grado de teniente coronel en abril de 1851. Entre 1852 y 1854 se le dieron responsabilidades adicionales: fue nombrado comandante militar de la región por el gobernador santanista, Pánfilo Barasorda y ascendido a coronel, asumiendo las jefaturas políticas y militares de aquella región. En agosto de 1855 fue proclamada en Querétaro la Revolución de Ayutla, de corte liberal, en contra del gobierno dictatorial de Antonio López de Santa Anna, que vino a establecer la definitiva separación entre las ideas liberales y las conservadoras, ocasionando en Tomás Mejía un profundo desaliento y resentimiento, puesto que profesaba una ideología conservadora apegada a la religión católica, inculcada desde su niñez.
Junto con el teniente coronel José Antonio Montes Velázquez, su par en el distrito de Tolimán, proclaman a finales de ese año el Plan de la Sierra Gorda, levantándose contra el gobierno triunfante de Juan Álvarez. En diciembre Ignacio Comonfort asume el cargo de presidente interino y envía a Luis Ghilardi a la Sierra Gorda, quien logra que Mejía y Montes depongan sus acciones militares. Sin embargo, continuaron las rebeliones al grito de "¡Religión y fueros!" en contra de los trabajos del Congreso Constituyente y en marzo de 1856 se produjo un levantamiento encabezado por Antonio Haro y Tamariz y Luis G. Osollo en Puebla.
En diciembre de 1857, sobreviene el golpe de Estado del presidente Ignacio Comonfort. Con el llamado Plan de Tacubaya se desconoció la Constitución de 1857 y se instauró el gobierno de Félix Zuloaga quién el 28 de marzo de 1858 es nombrado comandante general del territorio de Sierra Gorda. En 25 de julio del mismo año, comandante general de Querétaro y el 18 de abril de 1859, de Guanajuato y Querétaro. Félix Zuloaga reorganiza su ejército llamado "El Restaurador de las Garantías" y al frente de las tropas de caballería coloca a Mejía. Tendrá una destacada actuación en 1858 en los combates de Salamanca, Silao, León en Guanajuato y en Guadalajara, Jalisco, para después dirigirse a las acciones en Puerto de Carretas, San Luis Potosí y en el puerto de Tampico, Tamaulipas, en mayo y junio. Estuvo presente en el combate de Ahualulco, importante porque significó la derrota del Ejército del Norte de Santiago Vidaurri, Juan Zuazua y de Francisco Naranjo, el cual había emergido como una fuerza decisiva en la Guerra de Reforma. Fue en esta batalla, al lado de Miguel Miramón y Leonardo Márquez, donde Mejía resultó herido de gravedad y fue trasladado a Querétaro para recuperarse. Sería homenajeado en su tierra natal con la entrega de una espada en diciembre del 1858. Por su actuación en los combates de Tacubaya, en la que Márquez derrotó a José Santos Degollado, Mejía recibió el ascenso a general de división, otorgado por el presidente Miguel Miramón.
Derrotado en la batalla de Silao y en Zapotlanejo
En abril de 1860 acompañó a Miguel Miramón en la campaña victoriosa en Jalisco y Colima y recibe la misión de reclutar un ejército que fuera capaz de detener la marcha de Jesús González Ortega. Pero el 10 de agosto de 1860, junto a Miramón, lo enfrenta con su caballería y son derrotados en la famosa batalla de Silao, Guanajuato, por Jesús González Ortega al mando del ejército nombrado como constitucionalista, con lo que se inicia el declive de los conservadores. En octubre de ese año, junto con el general Leonardo Márquez, son derrotados en Zapotlanejo, cerca de Guadalajara, Jalisco, por Ignacio Zaragoza. Tomás Mejía se refugió en la Sierra Gorda a finales de ese infortunado año. El 22 de diciembre de 1860, las tropas conservadoras al mando de Miguel Miramón, son finalmente derrotadas en San Miguel Calpulalpan, Estado de México, por el ejército popular de González Ortega, terminando así la Guerra de Reforma, la cual duró tres años.
En enero de 1861 las tropas triunfantes entran a la Ciudad de México y Benito Juárez instaló el gobierno constitucional. Con este triunfo Miramón salió al exilio a Europa, pero otros generales persistirán en su intento por derrocar al gobierno juarista. Tomás Mejía bajó de la sierra queretana a la llanura potosina y en Río Verde, San Luis Potosí, derrotó a Mariano Escobedo, quien al igual que Jerónimo Treviño, es hecho prisionero y perdonada su vida por la generosidad del vencedor. En Jalpan se le unen los generales Leonardo Márquez y Vélez, así como los coroneles Ramón Méndez y Armando Santacruz. Por su antigüedad, Márquez es reconocido como la cabeza del llamado "Ejército Libertador", que con dos mil hombres pretendía defender al ya extinto gobierno conservador. En tanto el presidente Benito Juárez ordenó al gobernador de Guanajuato, Manuel Doblado, que acabara con el foco rebelde, por lo que inició una campaña en Jalpan el 10 de marzo de 1861, que fue la única acción exitosa de los liberales, pues después fueron derrotados en cinco escaramuzas por las tropas de Mejía, lo que hizo pensar que todavía existían posibilidades de reanimar la causa. Es así que Márquez y Mejía decidieron darle una organización y estructura política a su lucha, con el General Zuloaga como presidente de un movimiento itinerante. Intentaron revitalizar la lucha en Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí y Michoacán, entidades de fuerte raigambre católica, pero sin éxito.
En 1861 Mejía participó en pocas acciones militares, entre las que podemos destacar la toma de Querétaro el 22 de mayo y la de Huichapan, Hidalgo el 5 de julio. En ese mismo mes, el gobierno juarista decretó la suspensión de pagos de la deuda exterior al Reino Unido, España y Francia, lo que desembocó en una de las más graves crisis internacionales en las que se haya visto México involucrado, la cual sería aprovechada por el emperador francés Napoleón III para invadir al país a principios de 1862. Estos acontecimientos hicieron que Mejía, adoptara una posición de espera. No se incorporó al ejército francés que había invadido al país, pero tampoco a las fuerzas liberales que lo combatían y que a él, lo habían sentenciado a muerte. Sin otra opción, se adhiere a la intervención. Siempre sirvió en las filas conservadoras y como defensor del Imperio de Maximiliano al cual se adhirió a las filas imperiales en junio de 1863 con el general francés Frédéric Forey, quien había sustituido al general Charles Ferdinand Latrille después de la desastrosa derrota del 5 de mayo de 1862 en Puebla.