Tomás Blanco García (Bilbao, 10 de noviembre de 1910-Madrid; 16 de julio de 1990) fue un actor español.
Inició una carrera en el ejército, alistándose en 1928, en la Legión Española, con la cual permaneció en Marruecos hasta 1931.
Tras abandonar la carrera militar, se trasladó a Madrid y debutó en el teatro en 1933 con la Compañía de Josefina Díaz, a las que seguieron las de María Fernanda Ladrón de Guevara, Társila Criado y Carmen Echevarría.
Tras la Guerra Civil debutó en el cine con Un caballero fabuloso (1942), de José Buchs y retomó la carrera escénica con la Compañía de Lola Membrives.
Durante cuatro décadas desarrolló una carrera cinematográfica casi siempre en papeles secundarios, pero plagada de títulos prestigiosos que le situaron entre uno de los actores más prolíficos del cine español. Durante la década de los sesenta fue además un habitual del llamado spaghetti western.
Presente también en televisión desde la aparición del medio en el país, fue uno de los rostros habituales en los espacios dramáticos de la época, participando en decenas de títulos en dramáticos como Estudio 1 o Novela.
Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos
Mariona Rebull (1946), de José Luis Sáenz de Heredia.
Cuatro mujeres (1947), de Antonio del Amo.
Nada (1947), de Edgar Neville.
El santuario no se rinde (1949), de Arturo Ruiz Castillo.
La revoltosa (1949), de José Díaz Morales.
Apartado de correos 1001 (1950), de Julio Salvador.
Pequeñeces... (1950), de Juan de Orduña.
Tempestad en el alma (1950), de Juan de Orduña.
La laguna negra (1951), de Arturo Ruiz Castillo.
La llamada de África (1952), de César Fernández Ardavín.
La cigüeña dijo ¡Sí! (1955) de Enrique Carreras.