Tal Día como Hoy

Tiberíades

Ciudad en Israel

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Tiberíades (en hebreo: טבריה‎ Tveria; en árabe: طبرية‎ Tabariyyah) es una ciudad emplazada en la orilla occidental del mar de Galilea, en la Baja Galilea, en el Distrito Norte de Israel. Según la Oficina Central de Estadísticas de Israel (CBS), a finales de 2019, la ciudad tenía una población de 44 779 habitantes.

Tiberíades es reconocida como ciudad santa para el judaísmo junto con Jerusalén, Hebrón y Safed. Es el lugar más visitado en los días de fiesta en Israel en el Distrito Norte del país.

La ciudad proximooriental está situada a 200 metros por debajo del nivel del mar;​ hecho que la convierte en uno de los núcleos poblacionales situados a menor altitud del mundo.

Según la tradición hebrea, Tiberíades fue construida sobre la antigua ciudad israelita de Rakkath o Rakkat, mencionada por primera vez en el Libro de Josué.​ En época talmúdica, los judíos aún se referían a este nombre.​

Tiberíades fue fundada aproximadamente en el año 20 en la Tetrarquía Herodiana por el monarca y vasallo romano Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande, quien la convirtió en la capital de su reino en Galilea y la nombró en honor al emperador romano Tiberio, de ahí su nombre.​ Fue ciudad de encuentro de muchos griegos y personas no pertenecientes al pueblo judío (gentiles).

La ciudad fue edificada en las inmediaciones de diecisiete puntos de aguas termales. En su obra Antigüedades judías, el historiador judeorromano Flavio Josefo denomina al municipio con las aguas termales Emmaus, actualmente Hammat Tiberíades, junto a Tiberíades,​ misma denominación que la aparecida en La guerra de los judíos.​ El nombre hebreo y árabe (Jamat o Jamma, respectivamente) comparten la raíz semítica con el arameo de la época, que hace alusión a estos baños termales, por lo que el nombre en latín citado por Josefo podría ser una adaptación.

El prestigio de Tiberíades fue tan inmenso que el mar de Galilea comenzó a denominarse como mar de Tiberíades; sin embargo, la población hebrea continuó denominándolo Yam Ha-Kineret, su nombre tradicional. La ciudad estaba controlada por un consejo municipal de 600 personas con un comité de diez personas hasta el año 44 cuando se estableció un procurador romano tras el fallecimiento de Herodes Agripa I.​

Tiberíades es mencionada en Juan 6:23 como ubicación donde las barcas zarpaban hacia el extremo oriental del mar de Galilea. Los fieles que buscaban a Jesucristo tras el milagro de los panes y los peces utilizaron estas barcas para viajar hacia Cafarnaún en el extremo norte del lago.

Bajo el Imperio romano, la ciudad fue conocida por su nombre griego Τιβεριάς (Tiberiás, en griego moderno Τιβεριάδα Tiveriáda). En el año 61, Herodes Agripa II anexó la ciudad a su reino, cuya capital se encontraba en Caesarea Philippi.​ Durante la primera guerra judeo-romana, los rebeldes tomaron el control de la ciudad, destruyeron el palacio de Herodes y evitaron ser saqueados por el ejército de Agripa II, el gobernante judío que había permanecido fiel a Roma.​​ Finalmente, los rebeldes fueron expulsados de Tiberíades, y mientras que la mayoría de ciudades en la provincia de Judea, Galilea e Idumea fueron arrasadas, Tiberíades escapó a este destino debido a que sus habitantes evitaron luchar contra Roma.​​ Se convirtió en una ciudad mixta tras la caída de Jerusalén en el año 70; mientras que Judea fue sometida, la población judía que escapó emigró a Galilea. No existen indicios directos de que Tiberíades, al igual que el resto de Galilea, tomara parte en la revuelta de Bar Kojba (132-36). Tras la expulsión de los judíos de Judea en el año 135, Tiberíades y la vecina Séforis se convirtieron en los dos centros judaicos culturales más relevantes.​​

Según el Talmud, en el año 145 el rabino Shimon bar Yojai, quien se había escondido en Galilea durante una década, «limpió la ciudad de ritos impuros»,​ permitiendo al líder judío comenzar una nueva vida tras su expulsión de Judea. El sanedrín, el tribunal judío, también huyó de Jerusalén durante la Gran Revuelta Judía contra Roma, y tras varios traslados en busca de estabilidad, finalmente se establecieron en Tiberíades en torno al año 150,​​ donde permanecerán hasta su desmantelamiento a comienzos del Imperio bizantino. Cuando Johanan bar Nappaha (f. 279) se asentó en Tiberíades, la ciudad se convirtió en centro espiritual de los judíos en la zona. La Mishná, colección de discusiones teológicas de generaciones de rabinos en la Tierra de Israel, mayoritariamente en las academias de Tiberíades y Cesarea, fue probablemente compilada en Tiberíades por el rabino Yehudah Hanasí en torno al año 200. Asimismo, el Talmud de Jerusalén fue compilado por el rabino Jochanan entre los años 230-270.​ Las trece sinagogas de Tiberíades fueron usadas como centros espirituales tras una creciente población judía.​

En el siglo VI, Tiberíades fue sede de las enseñanzas judaicas. Debido a este hecho, el obispo siríaco Simeón de Beth Arsham envió una misiva a los cristianos de Palestina para secuestrar a los líderes judíos de Tiberíades y entregarlos al monarca judío Dhu Nuwas para que desistiera de perseguir a los cristianos en Naŷrán.​

Tiberíades, o Tabariyyah según la transcripción en árabe, fue «conquistada por el (comandante árabe) Shurahbil en el año 634 por capitulación; la mitad de las casas e iglesias se repartieron entre los musulmanes, y la otra mitad entre los cristianos».​ Desde 636, Tiberíades se convirtió en capital regional hasta que el Califato Rashidun la trasladó a Beit She'an. El Califato permitió a 70 familias judías de Tiberíades a renovar la presencia hebrea en Jerusalén y la importancia de Tiberíades en el judaísmo decayó.​ Los califas de la Dinastía Omeya construyeron uno de los palacios cuadrados en la orilla al norte de Tiberíades, en Khirbat al-Minya. Tiberíades fue revitalizada en 749, después de que Beit She'an fuese destruida tras un terremoto.​ Se alzó una imponente mezquita, de 90x78 metros de longitud, con semejanzas a la Gran Mezquita de Damasco, a la falda del monte Berenice cerca de una iglesia bizantina, al sur de la ciudad, cuando comenzó el período dorado de Tiberíades, cuando probablemente fue la ciudad más tolerante de todo Oriente Medio. Afloraron numerosos centros educativos judíos desde comienzos del siglo VIII hasta finales del siglo X, cuando se codificaron las tradiciones orales de los antiguos hebreos. Uno de los líderes de la comunidad masorética de Tiberíades fue Aarón ben Moses ben Asher, quien perfeccionó la tradición oral conocida como Hebreo tiberiano. Ben Asher también dio los últimos retoques al Códice de Alepo, el manuscrito más preciso de las escrituras hebreas.​

El geógrafo árabe al-Muqaddasi describió en 985 describió Tiberíades como una ciudad hedonística aquejada por el calor: «Durante dos meses bailan; dos meses engullen; dos meses matan; dos meses van desnudos; dos meses tocan la flauta dulce y dos meses se revuelcan en el lodo».​ Como «capital de la provincia jordana y ciudad del valle de Canaán... La ciudad es estrecha, calurosa en verano e insana... Existen ocho baños de aguas termales, donde no se necesita combustible, y un sinfín de cuencas de agua hirviendo. La mezquita es grande y refinada y se ubica en la zona del mercado. Su pavimento es de guijarros colocados uno junto al otro». Según al-Muqaddasi, las víctimas de costras, úlceras u otro tipo de enfermedades acudían a Tiberíades para recibir sus aguas termales durante tres jornadas. «Más tarde, se sumergían en aguas frías, tras lo cual se curaban».​

En 1033 Tiberíades fue de nuevo destruida por un terremoto,​ mientras que otro en 1066 tumbó la gran mezquita.​ Naser Josrow visitó Tiberíades en 1047 y describió cómo la ciudad contaba con una «fuerte muralla» en el límite del lago que rodeaba toda la ciudad excepto por la ribera. Así lo cuenta:

Numerosos edificios fueron erigidos en el agua, debido a que el fondo en esta parte es piedra; y han construido casas de placer sostenidas por columnas de mármol que sobresalen del agua. El lago está lleno de peces. La mezquita de los viernes se encuentra en mitad del pueblo. En la puerta de la mezquita se halla un manantial sobre el que se han construidos unos baños termales. En la zona occidental de la ciudad se halla una mezquita conocida como la mezquita de Jazmín. Es un edificio refinado y en su centro se encuentra una gran plataforma (dukkan), donde se hallan sus mihrabs. En los alrededores se construyeron matorrales de jazmines, de donde la mezquita coge su nombre.​

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