Thomas Edward Lawrence (Tremadog, Gales, 16 de agosto de 1888-Bovington Camp, Dorset, Inglaterra, 19 de mayo de 1935), más conocido como T. E. Lawrence o Lawrence de Arabia, fue un militar, arqueólogo y escritor británico que fue oficial del Ejército británico durante la Primera Guerra Mundial, en la que desempeñó un notable papel como enlace durante la rebelión árabe contra el dominio otomano. Su libro autobiográfico Los siete pilares de la sabiduría (1926) y la repercusión del relato sensacionalista de Lowell Thomas promocionaron su fama internacional como «Lawrence de Arabia», sobrenombre que dio título a la película de 1962, que llegaría a sustituir a la persona por el personaje, o como lo definió Robert Graves «una personalidad de complejidad exasperante».
Thomas Edward Lawrence nació en Tremadoc, Gales. Era hijo extramatrimonial y no reconocido de Thomas Robert Tighe Chapman, aristócrata terrateniente anglo-irlandés que terminó separándose de su esposa y de sus cuatro hijas para unirse a Sarah Junner (también Sarah Lawrence), institutriz de las niñas que por su educación era escocesa, pero por su raíces era en parte inglesa y en parte escandinava. Thomas Edward fue el segundo de los cinco hijos de la nueva pareja. Durante la infancia de estos, la familia se trasladó varias veces de domicilio entre Irlanda, Gales, Escocia y Francia, terminando esa vida nómada en Oxford, donde la familia se asentó definitivamente en 1896. En el verano de ese año, Thomas Edward entró en la Oxford City High School, donde estudió hasta graduarse en el verano de 1907. Su interés por la historia medieval, por las Cruzadas y la arqueología se remonta a su época de colegial y a las excursiones a pie y en bicicleta con su padre y hermanos para visitar castillos y sitios arqueológicos. En las vacaciones escolares de 1906 y 1907 hizo extensos viajes en bicicleta por Francia, durante los que se fraguó su plan de estudiar la arquitectura militar de las Cruzadas.
En el décimo mes del año de 1907, se matriculó en el Jesus College de la Universidad de Oxford con una pequeña beca. Animado por David George Hogarth, arqueólogo especialista en Oriente Medio y director del Ashmolean Museum de Oxford, emprendió en el verano de 1909 su primer viaje a Oriente Medio, que le llevó —casi siempre a pie— desde el norte de Palestina, por la costa del Líbano y parte de Siria occidental, hasta la región del Éufrates. El principal objetivo del viaje era recoger material para su tesis sobre la arquitectura militar de las Cruzadas, que presentó en 1910 con el título The influence of the Crusades on European military architecture, publicada después de su muerte con el título de Crusader Castles.
En otoño de 1910, Lawrence fue invitado por su mentor Hogarth a unirse a la expedición arqueológica que el Museo Británico había organizado para trabajar en los yacimientos hititas de Karkemish, a orillas del Éufrates. Durante varias temporadas de excavaciones bajo la dirección de Leonard Woolley, entre 1910 y 1914, Lawrence confirmó su afición por la arqueología, pero también amplió sus conocimientos de la lengua y la cultura árabes y descubrió su interés por los problemas histórico-políticos de la región. A ello contribuyó seguramente la relación de afecto y amistad con Dahum, un joven peón de los que trabajaban en las excavaciones.
A comienzos de 1914, y de acuerdo con el Museo Británico, Woolley y Lawrence fueron enviados por el Fondo para la Exploración de Palestina a la península del Sinaí, donde debían unirse a la expedición del capitán Stewart Newcombe. La función de los arqueólogos era dar una apariencia académica a lo que en realidad era un estudio topográfico de carácter militar. En marzo de 1914, Lawrence estaba de vuelta en Karkemish, donde empezó a redactar el informe para el Palestine Exploration Fund, titulado The Wilderness of Zin, que terminó en Oxford entre junio y septiembre de ese año.
Al estallar la Primera Guerra Mundial, y tras la declaración de guerra del Reino Unido a Alemania el 4 de agosto de 1914, Lawrence se presentó inmediatamente como voluntario, pero no fue admitido hasta octubre en la Geographical Section of the General Staff (GSGS), en Londres, primero como civil y más tarde como segundo teniente-intérprete (2nd Lieutenant-Interpreter). En diciembre fue destinado a El Cairo cuando el Reino Unido acababa de declarar la guerra al Imperio otomano y Egipto había sido proclamado protectorado británico. Allí entró a formar parte con Newcombe y Woolley, entre otros, del recién formado Departamento de Inteligencia Militar. Su trabajo consistía en hacer mapas y en recoger e interpretar información de diversas fuentes. El Departamento participaba, asimismo, en diseñar las estrategias de tipo político a seguir en la región, que en esa primavera de 1915 aún no estaban definidas del todo pero que iban claramente en el sentido de una partición del Imperio otomano al final de la guerra. Por un lado estaba Francia con su interés declarado por Siria, por el otro Rusia con sus pretensiones sobre los Dardanelos y Constantinopla, mientras el Reino Unido aspiraba a Mesopotamia y el puerto de Alejandreta. Y aunque ya en esta fecha temprana eran evidentes las diferencias que existían entre los aliados sobre el futuro del Imperio otomano, franceses y británicos estaban de acuerdo en la necesidad de avivar la subversión de las provincias árabes. Su futuro era el problema candente.
En abril de 1916 llegó a una crisis la campaña iniciada en Mesopotamia por el mando británico para proteger los intereses británicos en el golfo Pérsico. El ejército británico, bajo el mando del general Townshend, quedó atrapado en Kut al-Amara (Irak), donde los otomanos exigían su rendición incondicional. Lawrence fue enviado desde El Cairo en misión secreta para conseguir mediante un soborno de un millón de libras esterlinas que el comandante de las fuerzas otomanas, Jalil Pachá, levantara el sitio y permitiera la retirada de Townshend y sus tropas. Tras fracasar en este empeño Lawrence regresó a El Cairo.
A su vuelta a El Cairo en mayo de 1916, la cuestión de la rebelión árabe había alcanzado un punto crítico. Avisados de los planes de insurrección entre los militares de Siria, los turcos acababan de ejecutar a veintiún nacionalistas árabes en Damasco y estaban a punto de enviar tropas hacia el Hiyaz, el otro centro insurreccional en torno al jerife de La Meca, Husayn ibn Ali. La rebelión allí debía desencadenarse inmediatamente bajo peligro de ser sofocada rápidamente, y efectivamente se inició el 5 de junio contra todas las expectativas.
Los primeros meses de la rebelión fueron tan azarosos como los planes de apoyo por parte de los mandos británicos en El Cairo, ocupados en clarificar sus atribuciones y atentos a otra empresa prioritaria en la península de Sinaí, que debía abrir un nuevo frente contra los turcos al sur de Palestina. Cuando Lawrence, ya ascendido a capitán, llegó el 16 de octubre a Yida, en la costa del mar Rojo, acompañando como observador al enviado británico Ronald Storrs en visita al jerife Husayn, encontró una situación preocupante con las fuerzas rebeldes descoordinadas y la ayuda británica limitada a la primera línea costera. Su visita al campamento de Faysal, el tercer hijo del jerife, fue decisiva. En este hombre de 31 años, culto y ascético, encontró un personaje congenial con capacidad de liderazgo, convencido como él de que la rebelión árabe podía triunfar y llevar al establecimiento de un estado árabe independiente y soberano con capital en Damasco. Lawrence volvió a El Cairo lleno de entusiasmo por la causa árabe, y con característica tenacidad logró que a finales de noviembre le destinaran como «enlace temporal» al ejército irregular de Faysal, acampado en Yenbo.
Al dar este paso, Lawrence ya conocía las promesas que desde El Cairo se le habían hecho a Husayn en los primeros momentos de la guerra, asegurándole un estado panárabe independiente bajo su gobierno si unía sus fuerzas con los aliados contra los otomanos. Es lo que se conoce como «el compromiso McMahon» («MacMahon Pledge»). También sabía Lawrence que este compromiso quedaba anulado por el posterior acuerdo secreto suscrito por los plenipotenciarios británico y francés, Mark Sykes y Georges Picot, en mayo de 1916, y que definía las ambiciones territoriales del Reino Unido y Francia en Oriente Medio una vez vencido el Imperio Otomano. Sin embargo, Lawrence se embarcó en la aventura árabe con la convicción de que si lograba establecer a la insurrección árabe como un aliado de plena igualdad gracias a su eficacia, y los árabes llegaban a Damasco antes que sus aliados, conquistando así real y simbólicamente su independencia, el tratado de Sykes-Picot sería papel mojado.