Tal Día como Hoy

Theodor Eicke

Theodor Eicke (Hampont,​ Alsacia-Lorena, Imperio alemán —actual Francia—; 17 de octubre de 1892 - cerca de Oriol, Unión

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Theodor Eicke (Hampont,​ Alsacia-Lorena, Imperio alemán —actual Francia—; 17 de octubre de 1892 - cerca de Oriol, Unión Soviética; 26 de febrero de 1943) fue un dirigente y criminal de guerra nazi conocido por su fanatismo y brutal eficacia en la administración de los campos de concentración a través de las SS-Totenkopfverbände, y el haber participado junto a Michael Lippert en el asesinato de Ernst Röhm durante la Noche de los cuchillos largos.

Ocupó el cargo de SS-Obergruppenführer, comandó la 3.ª División SS Totenkopf de las Waffen-SS y fue uno de los responsables de la creación y organización de los campos de concentración de la Alemania nazi.

Eicke nació en Hampont, cerca de Château-Salins, en la Lorena francesa que entonces formaba parte del Imperio alemán, el 17 de octubre de 1892. Su padre era jefe de estación.​ Después de haber asistido a la escuela hasta los 17 años, se alistó como voluntario del 23.º Regimiento de infantería bávaro. Más tarde, durante la Primera Guerra Mundial, tuvo el oficio de pagador en el 3.º Regimiento de Infantería Bávaro hasta 1916, cuando pasó a formar parte (haciendo la misma labor) del 22.º Regimiento de infantería bávaro.

Fue condecorado con la Cruz de Hierro,​ pero no contaba con ninguna esperanza de encontrar trabajo tras el fin de la guerra, así que volvió a los estudios en Ilmenau, ciudad natal de su esposa, pero los abandonó en 1920 para hacer carrera en la policía.

Su proyecto fracasó,​ debido no solo a su falta de formación escolar, sino también a su odio hacia la República de Weimar y a sus repetidas participaciones en manifestaciones políticas y violentas, prohibidas a los oficiales de policía. En 1923, fue contratado finalmente por IG Farben,​ donde se convirtió con rapidez en el jefe de seguridad interna.

En diciembre de 1928, Eicke se inscribió al mismo tiempo en el Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán y en las Sturmabteilung (SA), abandonándola en 1930 para pasar a las SS. Sus cualidades como reclutador, de las que luego hizo gala en las Waffen-SS, le hicieron destacar, especialmente por su aportación para organizar las SS en Baviera. En 1931, Heinrich Himmler lo elevó al cargo de Standartenführer.

Sus actividades políticas llamaron la atención hasta tal punto que Eicke fue despedido por IG Farben en 1932.​

Fue sospechoso de preparar atentados con bomba contra adversarios políticos bávaros, por lo que fue condenado en julio de 1932 a dos años de prisión. Gracias a la protección del Ministro de Justicia, Franz Gürtner,​ escapó de la condena y, siguiendo instrucciones de Heinrich Himmler, se refugió en Italia para ocuparse de un campo para fugitivos de las SS.​

Participación en las SS y en los campos de concentración

Eicke retornó a Alemania en marzo de 1933, después del ascenso al poder de Adolf Hitler.

En junio de 1933, fue nombrado comandante del campo de concentración de Dachau por Himmler,​ donde por aquel entonces se encontraban 2000 presos.​ Conformó inmediatamente las bases del sistema de concentración de los nazis, particularmente en cuanto a la obediencia ciega de los guardianes a las órdenes, y el sistema de vigilancia, disciplina y castigo a los detenidos, cuyo fin era el de «destrozar psicológica, moral y físicamente a los presos».​ Con Papa Eicke, apodo otorgado por los guardianes del campo,​ se pasó de la brutalidad indisciplinada de las SA al espanto planificado de las SS. Sus resultados causaron una grata impresión en Heinrich Himmler, que lo nombró SS-Brigadeführer el 30 de enero de 1934.

Eicke dio prueba de un antisemitismo y un antibolchevismo radical. Proclamaba «su odio contra todo lo que no es alemán ni nacionalsocialista».​ Impuso a los guardianes una obediencia ciega e incondicional hacia él, como dirigente del campo, pero también hacia las SS y el Führer. Estas "cualidades" impresionaron a Heinrich Himmler, que lo nombró, el 4 de julio de 1934 inspector de los campos de concentración y comandante de la Totenkopfverbände (Inspekteur des Konzentrationslager und Führer des SS Totenkopfverbände).​ Como inspector de los campos, dependía de la Oficina Central de Seguridad del Reich dirigida por Reinhard Heydrich, y más particularmente de la Gestapo; como comandante de los Totenkopfverbände, salió de la oficina central de las SS -el SS-Hauptamt- y comenzó a recibir órdenes directamente de Himmler.​

Eicke participó igualmente en la Noche de los cuchillos largos: con algunos guardianes escogidos con cuidado del campo de concentración de Dachau, le aportó su ayuda a Sepp Dietrich, comandante de la SS-Leibstandarte Adolf Hitler, para encarcelar a los principales dirigentes de las SA.

En esta ocasión, el 1 de julio de 1934, probó su total fidelidad a Himmler y Hitler tomando parte en el asesinato de Ernst Röhm.​ El haber participado en este asesinato le valió el ser promovido a SS-Gruppenführer, lo que hizo que se situara en el segundo rango dentro de la jerarquía de las SS.​

En su función de inspector de los campos de concentración, Eicke realizó una reorganización profunda, terminada en 1939. A principios de 1935, suprimió los pequeños campos de concentración para conservar solamente seis de ellos, que concentraron a cerca de 3500 detenidos, entre los que estaba Dachau. A partir de 1936, extiende el sistema concentracionario con la creación de Sachsenhausen, Buchenwald (en 1937), Flossenbürg (en 1938), completados después con los subsiguientes al Anschluss, Mauthausen (también en 1938) y posteriormente por el campo de mujeres de Ravensbrück, ya en 1939.​ La organización y administración de todos los campos fue calcada del modelo de Dachau y a excepción de este campo, todos los antiguos campos de concentración fueron clausurados.

Desde 1936, Eicke impulsó la detención y el internamiento en los campos de nuevas categorías de detenidos que no tenían ninguna relación con los opositores al régimen, es decir: mendigos, criminales, reincidentes en pequeños delitos, borrachos, parados profesionales, vagabundos, gitanos y celadores de sectas religiosas.​ Luchó por la ampliación de los campos existentes y la construcción de nuevos centros de detención, que pretendía utilizar como depósito de mano de obra servil.​

La reorganización realizada por Eicke y la utilización de los detenidos como trabajadores forzados hicieron de los campos de concentración uno de los instrumentos más poderosos de las SS. En 1940, el control del sistema concentracionario fue confiado al SS-Wirtschafts und Verwaltungshauptamt, uno de los despachos centrales de las SS (SS-Hauptamt), dirigido por Oswald Pohl y dependiente de forma directa de Heinrich Himmler.

La actitud inflexible de Eicke y su determinación a explotar al máximo la mano de obra de los campos de concentración tuvieron una enorme influencia en el personal de los mismos. El adoctrinamiento permanente y la brutalidad del propio Eicke impidieron todo sentimiento de humanidad en los guardianes: Eicke quería suprimir en las SS todo sentimiento de piedad hacia los internos. Sus discursos, las órdenes en las que insistía en el carácter criminal y peligroso de la actividad de los internados, no podían quedar sin efectos.

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