Texas o Tejas (pronunciado [ˈtexas] (), /téjas/; pronunciación en inglés: /ˈtɛksɪs/) es uno de los cincuenta estados que, junto con Washington D. C., forman los Estados Unidos. Su capital es Austin, y su ciudad más poblada es Houston. Está ubicado en la región Sur del país, división Centro Suroeste. Limita, al norte con Oklahoma —la mitad oriental de esta frontera la forma el río Rojo—; al noreste con Arkansas —de nuevo, parte de esta frontera la forma el río Rojo—; al este con el río Sabina —que lo separa de Luisiana—; al sureste con el golfo de México (océano Atlántico); al suroeste con el río Bravo, que lo separa a través de una larga frontera (unos 1800 km) de México (concretamente, de los Estados de Chihuahua, Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas); y al oeste con Nuevo México.
Con 29 145 505 habitantes en el 2020, es el segundo estado más poblado del país —por detrás de California—, y con 695 621 km², el segundo más extenso, por detrás de Alaska. Fue admitido en la Unión el 29 de diciembre de 1845, como el estado número 28.
El lema «seis banderas de Texas» proviene de las banderas que a lo largo de la historia han ondeado sobre el territorio. España fue el primer país europeo que, en el ámbito del virreinato de Nueva España, poseyó el territorio texano. Una fracción del territorio norte de Texas fue parte de Luisiana, territorio colonial francés, el cual fue comprado por los Estados Unidos en 1803. Tras la guerra de la Independencia de México en 1821, Texas pasó a ser territorio mexicano. En 1836 el territorio texano se independiza de México a consecuencia de una revolución iniciada por inmigrantes estadounidenses, proclamando unilateralmente la República de Texas. Posteriormente en 1845 se produce la anexión de Texas por parte de Estados Unidos como “Estado número 28”. Durante la guerra de secesión estadounidense en 1861, Texas fue uno los Estados miembros de los Estados Confederados de América. Con el final de la guerra de secesión en 1865 Texas volvió a formar parte de los Estados Unidos.
A principios de 1900, el descubrimiento de pozos de petróleo inició un auge económico en el Estado. Texas se ha diversificado económicamente. Cuenta con una creciente base en la alta tecnología, la investigación biomédica y la educación superior. Su PIB estatal es el segundo más alto de los Estados Unidos.
La capital de Texas es Austin, aunque la ciudad más poblada es Houston. La flor del estado es el lupino de Texas; el pájaro del estado es el cenzontle o sinsonte, la mascota es el armadillo, y la comida típica es el chili con carne.
El origen de la palabra Texas proviene del idioma español según algunas referencias, aunque puede ser producto de dos explicaciones alternativas:
Según la historiografía texana y anglosajona, puede venir del caddo táysha ['tajʃaʔ], que se traduce como «amigo» o «aliado». Los primeros españoles que exploraron estas tierras llamaron así a los hasinai: los texas, donde la x, en este caso, se pronunciaba como "j" siendo numerosos los documentos de la época en que se utilizan ambas grafías, texas y tejas, lo que descarta la opción "sh" en la pronunciación de este nombre. La primera referencia a Tejas o Texas se encuentra en un documento sobre la expedición de Oñate de 1606, en que iban a buscar "el gran reyno de los Tejas". Después, se conoció al territorio como "La provincia de los Tejas", para finalmente pasar a llamarse simplemente Texas o Tejas. Aunque un reciente estudio pone en duda esta versión del origen por las muchas dudas, malas interpretaciones y contradicciones que presenta, ya que es defendida por angloparlantes tratando de interpretar documentos españoles del siglo XVI y posteriores.
Otro posible origen de la palabra proviene del nombre de un árbol, el tejo, texo o texa (Taxus baccata), planta que existe en Europa pero no en América. Los españoles denominaron con este nombre al ciprés calvo de los pantanos –Taxodium distichum, en latín "el que se parece al tejo"–, muy común en el Este húmedo de Tejas, donde habitaba el grupo nativo Caddo, al que los españoles bautizaron en un inicio como "indios Tejas o Texas". El sabino, ciprés de Moctezuma, o ahuehuete –Taxodium mucronatum– es más común en México y el sur seco de Texas, a casi mil kilómetros de distancia (Río Grande), aunque en español los nombres «sabino», «sabina», «tejo» y «teja» (texo y texa hasta 1817) son sinónimos del mismo árbol. Ambos árboles, el Taxus europeo y el Taxodium americano, tienen un gran parecido, tanto físico como biológico, ambos segregan una toxina por sus hojas, siendo estas muy similares. Por otra parte, los ríos tejanos bautizados por españoles, tienen nombre religioso o descriptivo, normalmente de árbol: los ríos Nueces, Sabina, Palmas, Flores, son un ejemplo.
La confusión sobre cómo se pronuncia en español la «x» de Texas tiene un origen complejo, ya que sonido y letra tomaron caminos separados. En el castellano del siglo XVI, la letra «x» se usaba para representar el sonido fricativo postalveolar sordo /ʃ/, el cual hoy suele escribirse «sh», como en inglés, p. ej. shame y ash. Así, las palabras que en el siglo XVI se escribían Texas, México y xabón, se pronunciaban *Teshas, *Méshico y *shabón. Posteriormente, y con notable rapidez, el sonido fricativo postalveolar sordo /ʃ/ (hoy escrito «sh») evolucionó, en todos los casos, en fricativo velar sordo /x/ (hoy escrito «j»). Es decir, todas las palabras que se escribían con «x» pasaron a pronunciarse con el sonido actual de la «j» en español (xabón⇒jabón). Por otro lado, la letra «x» pasó a representar el sonido /ks/, heredado del latín. No obstante, este cambio fonético no se vio reflejado de forma instantánea en la ortografía; en 1815, la Real Academia Española decretó que la letra «x» sería reemplazada por la letra «j» en palabras que tengan presente el nuevo sonido. De modo excepcional, hay algunas palabras que sufrieron la transición fonética de [ʃ] (sh) a [x] (j), pero cuya ortografía permaneció intacta. De ahí la actual pronunciación de topónimos como Texas y México, así como de nombres de pila y apellidos de grafía arcaica como Práxedis y Ximénez. De hecho, aún hoy las localidades texanas de Béxar y Mexía se pronuncian en inglés con una [h] para emular lo que hoy sería una "j" hispánica.
La Real Academia Española, a través de su Diccionario panhispánico de dudas, recomienda la grafía Texas; lo mismo es válido para el gentilicio, texano. La pronunciación correcta (en español) es [téjas], en la notación de la RAE, o /ˈtexas/, en la notación del AFI (véase “x”), y no *[téksas], lo cual es un error extendido en los medios de comunicación hoy en día. Lo mismo sucede con la palabra México, pronunciada [méjiko], según la notación de la RAE, y /'mexiko/, según la notación del AFI.
El explorador español Álvar Núñez Cabeza de Vaca y un número indeterminado de compañeros fueron los primeros europeos que desembarcaron en lo que hoy es territorio texano, en el extremo occidental de la Isla Galveston, el 6 de noviembre de 1528.
Texas ha visto flamear seis banderas sobre su tierra: la Flor de lis de Francia, y las banderas nacionales de España, de México, de la República de Texas, de los Estados Unidos de América y de los Estados Confederados de América. Sin embargo, la presencia francesa en Texas fue casi irrelevante, menor incluso a la exploratoria del español Álvar Núñez Cabeza de Vaca. La verdadera y primera potencia en asentarse en Texas fue el Virreinato de la Nueva España, con más de 150 años de historia texana a sus espaldas.
Exploración y conquista española
Dos años después del paso de Alvar Núñez Cabeza de Vaca llegó a Texas otra expedición española, la de Francisco Vázquez de Coronado que en 1540 transitó por el norte del territorio buscando las siete ciudades de Cíbola. La expedición de Hernando de Soto, continuada por Luis de Moscoso tras la muerte del primero a orillas del río Misisipi, fue contemporánea a la de Coronado. No parece que De Soto llegase a Texas, pero sí lo hizo Moscoso en 1542, que trató de alcanzar la Nueva España atravesando el territorio tejano. Desconociendo la verdadera dimensión y distancia, terminó por dar la vuelta hacia el río Misisipi tras varios meses. No faltaron continuas expediciones pequeñas después de aquellos primeros intentos, todas procedentes de la Nueva España, que tenían la finalidad de conocer el territorio y a sus moradores. En 1606, Juan de Oñate volvería a pisar territorio tejano en una gran expedición que en dirección este trataba de encontrar la Gran Quivira y el Reyno de los Tejas, que se encontraba al este de ella.