Tal Día como Hoy

Terry Gilliam

Actor y cineasta británico

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Terrence Vance Gilliam (Medicine Lake, Minnesota, 22 de noviembre de 1940) es un actor y cineasta estadounidense nacionalizado británico. Fue uno de los miembros del grupo humorístico Monty Python.

En su trabajo con Monty Python es más conocido por las animaciones, en las que recortaba fotografías y las volvía surrealistas, que por los papeles raros que realizó, ya que a diferencia de los otros cinco miembros del grupo, que se repartían los papeles de manera equitativa, Terry Gilliam tenía considerablemente menos protagonismo; sus papeles siempre eran breves y secundarios. De entre sus personajes más conocidos, destaca Patsy, el escudero del rey Arturo en Los caballeros de la mesa cuadrada, película que llevó a cabo con Terry Jones; y también es recordado su papel como el cardenal Fang en los sketches de la temible Inquisición española.

Estudió Ciencias Políticas en el Colegio Occidental de California. Su infancia discurrió en la comunidad rural de Medicine Lake, y ese ambiente rural, rodeado de un campo de cultivo de maíz a un lado de la casa y un bosque al otro y con la radio como centro de entretenimiento familiar, obligó al joven Terry Gilliam a desarrollar su imaginación​ y allí comenzó a conjurar imágenes visuales. Creció viendo cómo cortaban el cuello a las gallinas, hecho que le sirvió para comprender la crueldad de la naturaleza y ayudó a su creatividad. Es por ello que considera que la imaginación está conectada a la naturaleza.​

En 1951 se trasladó nuevamente con su familia a California. Su padre era carpintero y aficionado a la magia, afición que adoptó su hijo. No era demasiado bueno, pero le gustaba mucho. Le atraía el hecho de hacer reír a la gente y ser el centro de atención, pero le costaba expresar sus sentimientos, que escondía detrás de sus dibujos.​ No pensó en el cine como en algo más que entretenimiento hasta que con 17 años, al ver la película de Kubrick Paths of Glory durante una de las matinales del sábado en los cines locales. Viendo este filme sobre la injusticia y la absurdidad de la guerra, descubrió que las películas podían ser algo más que mero entretenimiento, que el cine tenía poder, algo que decir y que valía la pena escuchar; una auténtica epifanía para el joven Gilliam.​

Sentía una especial admiración por Georges Méliès, por su tendencia a crear un cine similar a un juego, introduciendo recursos para engañar al espectador. De alguna forma, se sentía identificado con su trabajo. También sentía una gran afición por el dibujo, y una especial admiración hacia Disney, sobre todo por sus parques temáticos, por poseer un mundo propio con sus propias jerarquías y serie de normas. Leía muchos cómics, le gustaban las ilustraciones clásicas, las caricaturas y tiras cómicas de los periódicos.​ Entre sus preferencias, destacaba especialmente la publicación MAD, un cómic por aquel entonces, que se volvería MAD Magazine unos años después con tal de sortear el Cómics Code (1954), fruto de aquel período de revolución contracultural estadounidense germinado durante los años 50 que culminaría con la nueva visión sociopolítica de los años 60. Este cómic lo marcaría de por vida y daría forma al particular imaginario y estilo humorístico, satírico y sarcástico de Terry Gilliam que más adelante incorporó a Monty Python. En esas viñetas, Gilliam descubrió el trabajo de Harvey Kurtzman, cuyo estilo contestatario e irreverente, a la par que fidedigno a la reconstrucción histórica de los eventos mostrados, le serviría como modelo en su trayectoria personal. Como el mismo Gilliam declaró: “Era muy importante para mí que la cosa oliera y apestara correctamente”.

Fue al Occidental College, donde empezó a estudiar Física; más tarde se pasó a Arte. A pesar de su gusto por las clases de dibujo, pintura y escultura, terminó por graduarse en Ciencias Políticas. Entre otras actividades extraescolares, se vio encargado de la revista Fang de la universidad. Esta revista anteriormente de poesía y arte, seria y sensible, fue paulatinamente convertida por él y su grupo de amigos en un cómic de gags y dibujos satíricos, copiando el estilo de la revista de humor de ámbito nacional Help!, el nuevo proyecto de Kurtzman, que había empezado a publicarse en Nueva York, así como dibujos animados de la TV y comediantes como Jonathan Winters.

Pagaba sus estudios con pequeños trabajos como el turno nocturno en una fábrica de ensamblaje de Chevrolet, o como chico del correo en una oficina de Welton Becket, uno de los arquitectos más prestigiosos de Los Ángeles. También consiguió un trabajo como entrenador de teatro en el Campamento Roosevelt, un campamento selecto para niños de Hollywood. Ahí experimentó con el mundo del teatro y de la producción teatral realizando algunos “semi-performances o happenings” (antes de que se llamaran así), junto a algunos compañeros de clase, del tipo de sketches que más tarde realizaría con los Monty Python. Esta experiencia dio lugar a una enorme reflexión sobre la posible compatibilidad entre esta nueva pasión y su compromiso político, la cual es evidente en su filmografía y en su posterior trabajo con los Monty Python.

Tras graduarse, envió algunos ejemplares de Fang a las oficinas de la revista Help! en Nueva York.

Tanto había influido Help! en Gilliam que en cuanto tuvo la ocasión marchó rumbo a Nueva York con el fin de trabajar en algo similar. Una vez allí, no dudó en volver a ponerse en contacto con la redacción de la revista, esta vez, solicitando una entrevista de trabajo, justo en el momento en que la mano derecha de Kurtzman, y también principal responsable de la publicación, se estaba despidiendo de su puesto de trabajo. Gilliam lo sustituyó. De este modo, se vio encargado de gran parte de la revista a la que tanto había admirado, y trabajó junto a su ídolo como su mano derecha. El particular “sentido ahorrador” de Harvey Kurtzman propició el primer contacto entre Gilliam y el británico John Cleese (futuro miembro de los Monty Python, y por aquel entonces un actor de poca monta en Cambridge Village), que aceptó un trabajo para una de las historietas al estilo fotonovela o fumetti sobre un padre de familia que se enamora de una muñeca Barbie, escrito por el compañero de piso de Gilliam del momento.

Durante su estancia en Nueva York, vivió en una pequeña habitación cerca de la Universidad de Columbia, con una “cucaracha mascota” a la que unos años después dedicaría una de sus animaciones, StoryTime.

Otra de las secciones incluidas en la publicación eran fotografías que descontextualizaba y a las que añadía una nota al pie de la imagen que cambiaba por completo el mensaje de la fotografía original (muy al estilo de los populares memes de internet), algo que muy posiblemente influiría en él más adelante, en sus animaciones para los Monty Python, en las que se servía de imágenes ajenas para crear sus propias historias. También realizó muchos dibujos sobre la lucha de los derechos civiles y caricaturas políticas, en un Estados Unidos que estaba en constante cambio y que se enfrentaba a la guerra de Vietnam. Durante la experiencia protocinematográfica que supuso trabajar en la revista, comenzó su ambición como verdadero cineasta. Con lecturas de Eisenstein como formación teórica, y tras tomar clases de cine en el City College, lugar donde realizaría sus primeras prácticas en 16mm, trabajó como voluntario en un estudio que hacía stop-motion con fotografías. Después de que lo echaran, su trayectoria cinematográfica continuó con videos caseros hechos con amigos y animaciones stop-motion que le sirvieron como adiestramiento.

Help! empezó a tener serios problemas financieros, debido a la escasa inversión de Kurtzman, algo que Gilliam no podía continuar conciliando y con lo que Kurtzman siempre había sido muy rígido, así que Gilliam decidió dejar su puesto e irse una temporada a Europa (“Podemos admirar a nuestros ídolos, pero no tenemos por qué escucharlos”), y desembarcó en 1965 en Southampton, Gran Bretaña. Viajó por todo el continente: Turquía, España, Italia, Francia, e incluso pasó un tiempo en Marruecos. Regresó a Estados Unidos en 1966 y se mudó a Los Ángeles. Ahí fue contratado en una agencia publicitaria bastante exitosa, Carson/Roberts, que trabajaba con diferentes marcas y empresas (entre ellas, la Universal, para la cual Gilliam realizó algunos carteles). En esos momentos, el movimiento hippie y antibélico estaba tomando una importancia considerable, y en el país se enfrentaban los belicistas conservadores de pelo corto y los pacifistas “traidores” de pelo largo. Gilliam sufrió varios incidentes, entre ellos agresiones o amenazas debido al largo de su cabello. Esta inseguridad constante, sumada a su experiencia durante una manifestación pacífica frente al Hotel Century Plaza (1967) que él estaba cubriendo como fotógrafo junto con su novia Glenys Roberts, una periodista de origen inglés, donde los policías agredieron a los manifestantes injustificadamente, fueron detonantes para que dejase el país de forma definitiva y emigrase a Londres.

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