Los terremotos de Venezuela de 2026 fueron un doblete de magnitudes 7,2 y 7,5 Mw ocurrido el 24 de junio. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), ambos se localizaron a una profundidad de 10,0 km. El sismo precursor se registró a las 18:04:31 hora local (22:04:31 UTC), con epicentro 20 km al este de San Felipe, Yaracuy (10.371° N, 68.556° O). El sismo principal se produjo 39 segundos después, a las 18:05:03 hora local (22:05:03 UTC), con epicentro 17 km al oeste de Catia La Mar, La Guaira (10.622° N, 67.194° O).
Los terremotos ocurrieron durante la conmemoración de la batalla de Carabobo y las fiestas de San Juan, por lo que muchos comercios se encontraban cerrados. El número de víctimas mortales ascendió a 6438 personas (según cifras reportadas a 17 de agosto), junto con 73 356 personas heridas. Además, se registró el colapso de viviendas, edificios y afectaciones en redes de transporte, incluido el Aeropuerto Internacional de Maiquetía en La Guaira, la principal terminal de Venezuela. También se reportaron destrozos y deterioros en infraestructuras en los estados de Falcón, Yaracuy, Miranda y La Guaira, y en las ciudades de Maracay, Valencia y Caracas. La respuesta del Gobierno venezolano ha sido criticada, siendo descrita como lenta e ineficiente.
Estos terremotos figuran entre los más fuertes que han golpeado Venezuela en más de un siglo. Como antecedentes se encuentran el terremoto de San Narciso en 1900, que alcanzó una magnitud de 7,6; el terremoto de Caracas de 1967, que tuvo una magnitud de 6,7, y el terremoto de Sucre de 2018, que tuvo una magnitud de 7,3.
El movimiento principal, de magnitud 7,5, se produjo como resultado de una falla de deslizamiento horizontal superficial cerca del complejo límite entre las placas del Caribe y Sudamericana. En la zona del sismo, la placa del Caribe se desplaza hacia el este con respecto a la placa Sudamericana a una velocidad de aproximadamente 20 mm/año. Este movimiento se acomoda principalmente mediante un importante sistema de fallas de deslizamiento horizontal dextral que atraviesa el norte de Venezuela. La ubicación del terremoto, su poca profundidad (10.0 km) y el mecanismo de deslizamiento horizontal dextral son consistentes con una ruptura a lo largo de este sistema de límites de placas, a lo largo del sistema de fallas de Boconó y San Sebastián.
El norte de Venezuela tiene un historial de grandes terremotos destructivos. Sin embargo, en las inmediaciones (250 km) de la zona afectada por los terremotos del 24 de junio de 2026, solo se han registrado siete sismos de magnitud 6 o superior en el último siglo. La región experimentó recientemente un doblete sísmico en septiembre de 2025, consistente en un terremoto de magnitud 6,2 y otro de magnitud 6,3 al oeste-suroeste del evento de 2026; esta secuencia sísmica de 2025 causó al menos una víctima mortal, más de 110 heridos y daños estructurales extensos en Zulia y Lara. En septiembre de 2009, un terremoto de magnitud 6,4 con epicentro en el estenoreste dejó 18 heridos y daños en edificios cerca de Morón, y otro de magnitud 6,0 en 1989 causó daños leves en la zona de Valencia. Más al oeste, un terremoto de magnitud 6,1 sacudió la región en abril de 1975. El terremoto moderno más devastador en la zona circundante fue el de Caracas en julio de 1967, de magnitud 6,6, con epicentro a unos 131 km al este, que causó alrededor de 240 muertos, cientos de heridos, el derrumbe de varios edificios de apartamentos de gran altura y una destrucción generalizada. En Venezuela, se han registrado cinco terremotos de magnitud superior a 7 en el norte del país o cerca de la costa desde 1900.
El terremoto fue reportado inicialmente con una magnitud de 7,1 Mw por el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS), que publicó su primer boletín con base en la información transmitida por estaciones sísmicas integradas en la Red Sismográfica Global (GSN, por sus siglas en inglés). Minutos después, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC) emitió un boletín en el que también calculó una magnitud de 7,1 Mw, declaró una advertencia de tsunami para Puerto Rico y señaló una posible amenaza para Bonaire, Venezuela, República Dominicana, Curazao, Aruba, Trinidad y Tobago, Colombia y las demás costas situadas dentro de un radio de 300 kilómetros del epicentro. La alerta fue cancelada aproximadamente una hora después.
Algunos sistemas automatizados de alerta sísmica llegaron a calcular una magnitud máxima de 7,8 Mw. La sobreestimación se produjo porque las ondas de los dos terremotos, ocurridos con pocos segundos de diferencia, se solaparon en los sismogramas y dificultaron que los sistemas los identificaran inicialmente como eventos separados.
Minutos después de su primer boletín, el USGS elevó la magnitud preliminar del terremoto principal a 7,5 Mw e identificó un terremoto precursor de magnitud 7,2 Mw. El organismo clasificó la secuencia como un doblete sísmico, término empleado para dos terremotos de magnitudes similares que ocurren con poca diferencia temporal y espacial.Las fichas revisadas del USGS situaron el tiempo de origen del primer terremoto a las 22:04:34 UTC y el del segundo a las 22:05:03 UTC, lo que representa una diferencia de 29 segundos.
Más adelante, el USGS publicó los informes del sistema PAGER (siglas en inglés de Prompt Assessment of Global Earthquakes for Response, «Evaluación Inmediata de Terremotos Globales para la Respuesta»), un programa automatizado que estima las posibles consecuencias humanas y económicas de un terremoto a partir de la intensidad de las sacudidas, la población expuesta y la vulnerabilidad de las edificaciones. Las últimas versiones de los informes mantuvieron para ambos movimientos una alerta roja, categoría que indica que son probables numerosas víctimas mortales y daños extensos, y que el desastre podría requerir una respuesta nacional o internacional.
Para el terremoto precursor de magnitud 7,2, la versión 4 del PAGER estimó una probabilidad del 8 % de que se produjeran entre 100 y 1 000 muertes, del 33 % de que se registraran entre 1 000 y 10 000, del 41 % de que la cifra se situara entre 10 000 y 100 000 y del 17 % de que superara las 100 000 personas. Respecto de las pérdidas económicas, calculó una probabilidad del 11 % de que alcanzaran entre 100 y 1 000 millones de dólares, del 32 % de que se situaran entre 1 000 y 10 000 millones, del 36 % de que alcanzaran entre 10 000 y 100 000 millones y del 19 % de que superaran los 100 000 millones. El informe calculó que las pérdidas equivaldrían a entre el 0 y el 7 % del producto interno bruto de Venezuela.
Para el terremoto principal de magnitud 7,5, la versión 10 del PAGER estimó una probabilidad del 3 % de que se produjeran entre 100 y 1 000 muertes, del 23 % de que se registraran entre 1 000 y 10 000, del 44 % de que la cifra se situara entre 10 000 y 100 000 y del 30 % de que superara las 100 000 personas. En cuanto a las pérdidas económicas, calculó una probabilidad del 14 % de que alcanzaran entre 1 000 y 10 000 millones de dólares, del 54 % de que se situaran entre 10 000 y 100 000 millones y del 31 % de que superaran los 100 000 millones. El informe estimó que las pérdidas equivaldrían a entre el 4 y el 20 % del PIB venezolano.
Las cifras del PAGER constituyen estimaciones probabilísticas automatizadas y no balances confirmados de víctimas o daños. El sistema sólo considera las pérdidas relacionadas con daños estructurales ocasionados por las sacudidas y advierte que las limitaciones de los datos de entrada, de las estimaciones del movimiento del suelo y de los modelos de pérdidas agregan incertidumbre a los resultados.
El 28 de julio de 2026, el USGS actualizó los parámetros de origen del terremoto principal y modificó su localización. El organismo, que inicialmente había situado el epicentro al sureste de Yumare, lo reubicó en el mar Caribe, a 17 kilómetros al oeste de Catia La Mar, frente a las costas del estado La Guaira, y mantuvo su profundidad en 10 kilómetros. El USGS señaló que la incertidumbre real de la localización probablemente era superior a la calculada de seis kilómetros, debido a que las primeras ondas sísmicas del terremoto principal quedaron parcialmente ocultas por las del terremoto precursor.