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Terremotos de Venezuela de 2026

Terremoto doble al norte de Venezuela el 24 de junio de 2026

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Los terremotos de Venezuela de 2026 fueron dos movimientos telúricos del tipo doblete​​ ocurridos el 24 de junio de 2026 al norte de Venezuela.​ El primer sismo se originó a las 18:04:33 hora local (22:04:33 UTC), a 23 kilómetros de San Felipe, capital de Yaracuy,​ a una profundidad de 20.3 kilómetros y con una magnitud de 7,2 en la escala sismológica de magnitud de momento (Mw). El segundo terremoto con una magnitud de 7,5 (Mw) ocurrió 39 segundos después, a 28 kilómetros al sureste de Yumare,​ y a una profundidad de 10 kilómetros. La duración total estimada del movimiento telúrico fue de aproximadamente 3 minutos y el sismo principal un minuto.​​

Los terremotos ocurrieron durante la conmemoración de la batalla de Carabobo y las fiestas de San Juan, por lo que muchos comercios se encontraban cerrados. Hasta el 24 de julio se han reportado 5546 fallecidos y 16 740 heridos,​ así como el colapso de viviendas, edificios y afectaciones en redes de transporte, incluido el Aeropuerto Internacional de Maiquetía en La Guaira, la principal terminal de Venezuela. También se reportaron destrozos y deterioros en infraestructuras en los estados de Falcón, Yaracuy, Miranda y La Guaira, y en las ciudades de Maracay, Valencia y Caracas.​ La respuesta del gobierno venezolano ha sido criticada, siendo descrita como lenta e ineficiente.​​

Estos terremotos figuran entre los más fuertes que han golpeado Venezuela en más de un siglo. Como antecedentes se encuentran el terremoto de San Narciso en 1900, que alcanzó una magnitud de 7,6; el terremoto de Caracas de 1967, que tuvo una magnitud de 6,7, y el terremoto de Sucre de 2018, que tuvo una magnitud de 7,3.​

El movimiento principal, de magnitud 7,5, se produjo como resultado de una falla de deslizamiento horizontal superficial cerca del complejo límite entre las placas del Caribe y Sudamericana. En la zona del sismo, la placa del Caribe se desplaza hacia el este con respecto a la placa Sudamericana a una velocidad de aproximadamente 20 mm/año. Este movimiento se acomoda principalmente mediante un importante sistema de fallas de deslizamiento horizontal dextral que atraviesa el norte de Venezuela. La ubicación del terremoto, su poca profundidad (10.0 km) y el mecanismo de deslizamiento horizontal dextral son consistentes con una ruptura a lo largo de este sistema de límites de placas, a lo largo del sistema de fallas de Boconó.

El norte de Venezuela tiene un historial de grandes terremotos destructivos. Sin embargo, en las inmediaciones (250 km) de la zona afectada por los terremotos del 24 de junio de 2026, solo se han registrado siete sismos de magnitud 6 o superior en el último siglo. La región experimentó recientemente un doblete sísmico en septiembre de 2025, consistente en un terremoto de magnitud 6,2 y otro de magnitud 6,3 al oeste-suroeste del evento de 2026; esta secuencia sísmica de 2025 causó al menos una víctima mortal, más de 110 heridos y daños estructurales extensos en Zulia y Lara. En septiembre de 2009, un terremoto de magnitud 6,4 con epicentro en el este-noreste dejó 18 heridos y daños en edificios cerca de Morón, y otro de magnitud 6,0 en 1989 causó daños leves en la zona de Valencia. Más al oeste, un terremoto de magnitud 6,1 sacudió la región en abril de 1975. El terremoto moderno más devastador en la zona circundante fue el de Caracas en julio de 1967, de magnitud 6,6, con epicentro a unos 131 km al este, que causó alrededor de 240 muertos, cientos de heridos, el derrumbe de varios edificios de apartamentos de gran altura y una destrucción generalizada. En Venezuela, se han registrado cinco terremotos de magnitud superior a 7 en el norte del país o cerca de la costa desde 1900.

El terremoto fue inicialmente reportado como de magnitud 7,1 Mw por el Servicio Geológico de los Estados Unidos,​ quien publicó el primer boletín sobre el sismo con base en información emitida por estaciones sísmicas integradas a la Red Sismográfica Global (GSN, por sus siglas en inglés). Minutos después, el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico (PTWC) emitió un boletín cifrando el terremoto como uno de magnitud 7,1 Mw y declarando una advertencia de tsunami para Puerto Rico y una alerta por amenaza de posible tsunami para Bonaire, Venezuela, República Dominicana, Curazao, Aruba, Trinidad y Tobago, Colombia, Puerto Rico y demás costas dentro de un radio de 300 kilómetros del epicentro.​​​ Sin embargo, la alerta fue cancelada una hora y media después.​​

Sistemas automatizados de alertamiento de terremotos habían reportado que el sismo había alcanzado una magnitud máxima de 7,8 Mw sin embargo esto se debió a que los dos terremotos ocurrieron con pocos segundos de diferencia uno del otro, ocasionando que los sismogramas se solaparan sobreestimando el tamaño inicial del movimiento.​

Minutos después de su primer boletín, el USGS aumentó la magnitud preliminar del terremoto a 7,5 Mw​ y de seguido publicó un segundo boletín que daba cuenta de que se trataba de dos movimientos telúricos, separados entre 39 segundos entre sí, siendo el primero de magnitud 7,2 Mw.​ Subsecuentemente, el USGS actualizó los boletines sobre ambos terremotos, consignando expresamente que se trataba de movimientos separados, del tipo duplete.​

Más adelante, el USGS publicó el informe del sistema PAGER (siglas en inglés para Prompt Assessment of Global Earthquakes for Response o Evaluación Inmediata de Terremotos Globales para la Respuesta), un programa automatizado cuya función principal es estimar el impacto humano y económico pocos minutos después de que ocurra un sismo significativo en cualquier parte del mundo, señalando para ambos movimientos una categoría roja, con altas probabilidades de un significativo número de personas fallecidas y graves daños económicos.​

Para el movimiento premonitor de 7,2 el PAGER estimó como máximo un 41% de probabilidades de reportarse fatalidades de entre 10.000 a 100.000 personas, y un 37% de probabilidades de daños económicos de entre 10.000 a 100.000 millones de dólares, correspondientes a 1-9% del producto interno bruto de Venezuela.​​​ Para el segundo terremoto, el PAGER estimó hasta un 40% de probabilidades de reportarse fatalidades de entre 10 000 a 100 000 personas, y un 48 % de probabilidades de que los daños se calcularan en un rango entre los 10 000 y 100 000 millones de dólares estadounidenses, correspondientes al 1-5% del PIB venezolano.​​​

Alerta temprana emitida por Google

Millones de dispositivos con Android en Venezuela recibieron una alerta del sistema Android Earthquake Alerts System de Google alrededor de las 18:04, hora local, instantes antes de que muchos usuarios sintieran el primero de los dos terremotos. La notificación indicaba una magnitud inicial estimada de 6,2 y situaba el evento a unos 356 kilómetros de distancia.​ La Associated Press señaló que Venezuela no cuenta con un sistema nacional de alerta temprana sísmica, aunque algunos usuarios recibieron avisos a través de la plataforma de Google.​

El sistema opera de forma automatizada y, fuera de algunos estados de Estados Unidos donde Google distribuye alertas de ShakeAlert, utiliza un método colaborativo basado en los acelerómetros de los teléfonos. Cuando un dispositivo detecta vibraciones compatibles con un sismo, envía una señal y una ubicación aproximada a los servidores de Google; si el sistema confirma el evento a partir de datos de varios teléfonos, remite avisos a usuarios en las zonas potencialmente afectadas.​ El margen de advertencia depende de la distancia al epicentro, debido a que las ondas sísmicas primarias viajan más rápido que las ondas que producen las sacudidas más intensas; por ello, quienes están cerca del origen pueden recibir pocos segundos de aviso o incluso ninguno.​​

La recepción del aviso no implicó una respuesta uniforme entre los usuarios. El País citó a especialistas que señalaron que algunas personas aprovecharon los segundos de margen para alejarse de ventanas u objetos peligrosos, buscar refugio o evacuar edificios antes de la sacudida más intensa.​ Sin embargo, AP recogió el testimonio de un venezolano que atribuyó parte de la incertidumbre a la falta de una «cultura sísmica» comparable con la de países como Chile o Japón, mientras que N+ Univision reportó que varios videos mostraban a personas que no sabían si salir a la calle, permanecer dentro de sus viviendas o colocarse debajo de una mesa.​​

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