Lorenza Teresa Inocencia Casuso y Morín (Madruga, 10 de agosto de 1912 - Miami, 28 de julio de 1994) fue una destacada intelectual cubana, luchadora por la democracia y la libertad de Cuba. Participó activamente en las luchas estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado y durante su exilio en México ayudó en la preparación de la expedición del yate Granma. Tras el triunfo de la revolución en 1959, se autonombró embajadora de Cuba en México. Ya en la isla fue nombrada por Fidel Castro su Secretaria de Prensa y a finales de ese año Embajadora de Cuba ante las Naciones Unidas, cargo al que renunció en octubre de 1960. Como escritora incursionó en varios géneros: novela, teatro, testimonio, crónica, poesía, así como libretos radiofónicos y cinematográficos. Fue actriz de teatro y cine. Sus trabajos periodísticos vieron la luz en diversas publicaciones de Cuba, México y los Estados Unidos También ejerció las profesiones de traductora y profesora de arte dramático.
Nació en Madruga, Provincia Habana, 10 de agosto de 1912. Era conocida con el apodo de «Teté».
Tuvo una niñez errante en el medio rural cubano. Su padre, que formaba parte de un equipo de ingenieros constructores de líneas férreas para el transporte de cañas a los nuevos centrales azucareros, se veía precisado a cambiar con frecuencia el sitio de residencia de la familia, desde una finca tabacalera en Pinar del Río, la más occidental de las provincias, hasta la más oriental.
En enero de 1920 en Sabanazo, Oriente, conoce a un joven que trabajaba de delineante con uno de los ingenieros encargados del proyecto de un nuevo central, se llamaba Pablo de la Torriente Brau, era diez años mayor que ella, quien con el paso del tiempo llegaría ser su esposo, compañero de luchas estudiantiles y del exilio. Ella lo recordaba así: «Era un muchacho extraordinario, alto, fino, fuerte y saludable, de diecisiete años, que nos reunía a los chicos y nos contaba las historias más interesantes… » Pablo la describió como:«…una chiquita fea, malcriada y antipática que se llamaba Teté y que ahora es una linda y graciosa muchacha a quien yo llamo cariñosamente Nené.»
La familia se radica definitivamente en la ciudad de La Habana en 1926, con el fin de que pueda estudiar formalmente y se prepare para ingresar en la universidad. El desequilibrio en su educación primaria provoca que curse tres grados a la vez. En seis meses concluyó los estudios primarios y se presentó a un examen de ingreso a la Escuela Normal para Maestros de La Habana, el que aprobó con nota excelente. Se reencuentra con Pablo de la Torriente y el amor y la admiración que recíprocamente se profesan, se reavivan y fortalecen. Desde entonces sus vidas se unen y juntas se entrelazan con la historia de las luchas estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado y la represión desatada posterior a su derrocamiento. Él la acompañará siempre; de ella lo separará solamente la prisión y más tarde la guerra civil española, donde encontró la muerte en el frente de Madrid luchando junto al bando republicano.
En 1929 Teté se matriculó en la Escuela de Pedagogía de la Facultad de Letras y Ciencias de la Universidad de La Habana.
Entonces la situación política del país era muy tensa. La dictadura machadista reprimía violentamente a los representantes de los sectores progresistas de la isla, entre los que destacaban los estudiantes universitarios. Elegida por sus compañeros de estudios miembro del Consejo de Gobierno de la carrera de Pedagogía, participó activamente en las Asambleas de depuraciones y algazaras que constantemente se sucedían en la Universidad, destacó en la lucha por alcanzar la autonomía universitaria, lo que la convierte en líder del estudiantado de aquella época. Sus convicciones hace que ingrese en el Ala Izquierda Estudiantil porque... «...este organismo luchaba en pro de los estudiantes pobres y "por la liberación económica de Cuba"».
En febrero de 1930 Pablo le dedica con hermosas palabras su libro "Cuentos Completos", dedicatoria que concluye con la frase: «… ¡Para Teté Casuso, muchacha!»
El 19 de julio de ese año se unen en matrimonio en la parroquia de Punta Brava, el padrino de la boda fue el destacado profesor y erudito José María Chacón y Calvo. «Nos casamos siendo estudiantes. Fue una linda boda por la Iglesia, en una ermita situada en lo alto de una colina; […] Tuvimos un gracioso departamento… donde vivimos un solo mes de nuestra azarosa vida matrimonial». Son constantemente perseguidos por sus actividades revolucionarias, hasta que el 30 de septiembre Pablo cae gravemente herido en la cabeza, durante la célebre manifestación en que fue asesinado de un disparo el estudiante de medicina Rafael Trejo.
Después de dos meses de recuperación, Pablo es enviado a la prisión del Castillo del Príncipe. A los pocos días de ser liberado es de nuevo detenido y enviado esta vez al Presidio Modelo de Isla de Pinos. En los casi dos años que permaneció preso, Teté no dejó de escribirle una carta diariamente, por lo que este le dedica su libro Presidio Modelo con la siguiente nota: «A Teté Casuso, que me escribió una carta cada día en los dos años de prisión...»
A principios de mayo de 1933 cuando es amnistiado Pablo, parten juntos al exilio a bordo del vapor español Cristóbal Colón, que va rumbo a Europa. El día 21, durante una escala del buque en Nueva York deciden quedarse allí. Son retenidos en el centro de detención de Ellis Island durante varios días. Finalmente se les autoriza la entrada a los Estados Unidos el 26 de mayo de 1933 Permanecen en Nueva York hasta el regreso a Cuba, acaecido días después de la caída del dictador Gerardo Machado el 12 de agosto.
El 5 de septiembre de 1933 Teté solicita la matrícula gratuita en la Universidad de La Habana, ya que ni ella ni su esposo tenían trabajo y su situación económica al regreso del exilio era precaria. Debido a su buen expediente académico, le conceden dicha matrícula el 17 de abril de 1934. En ese mismo año y bajo el título de "Versos míos de la libreta tuya", su esposo publicó los poemas que ella le envió durante su estancia en el Presidio Modelo. Al igual que en sus publicaciones anteriores le dedica el libro y en su prólogo escribe:
«En realidad Teté Casuso es una muchacha loca que hace lo que le da la gana siempre…
Una vez, en Isla de Pinos, me llegó una carta suya con unos versos que se titulaban Llama...
“Se han dorado mis ojos con la eterna fascinación del fuego
y estoy vibrante, loca, viva, como la llama...”
Me gustaron mucho. Los había escrito junto a una fogata del patio de la casa, al lado del platanal, debajo del árbol de aguacate.
Le hice tan numerosos elogios por sus versos que me mandó otros pronto. Y todos se llamaban Versos míos de la libreta tuya.»