Los términos tercera edad, vejez, ancianidad y senectud son locuciones antroposociales que hacen referencia a las últimas décadas de la vida, en la que la persona se aproxima a la edad máxima que el ser humano puede vivir.
En esta etapa del ciclo vital, precedida por la madurez, se produce un declive progresivo de las funciones desarrolladas en etapas anteriores, lo que conlleva cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales. Aunque esta fase tiene un desenlace definido (la muerte), su inicio no está claramente establecido, ya que el proceso de envejecimiento varía entre los individuos.
Varía de un país a otro, según los factores socioculturales, institucionales, económicos y políticos. Por ejemplo, la tercera edad en España y Ecuador se considera a partir de los 65 años, mientras que en Colombia, México y Perú es a partir de los 60 años.
En Japón, la vejez es un símbolo de estatus; es común que a los viajeros que se registran en los hoteles se les pregunta la edad para asegurarse de que recibirán la deferencia apropiada. En contraste, en Estados Unidos el envejecimiento por lo general se considera indeseable. Los estereotipos sobre el envejecimiento, internalizados en la juventud y reforzados por décadas de actitudes sociales, pueden convertirse en estereotipos personales, que a nivel inconsciente y a menudo actúan como profecías que se autorrealizan.
Este grupo de edad ha estado creciendo en la pirámide de población o distribución por edades en la estructura de población, debido principalmente a la baja en la tasa de mortalidad por la mejora de la calidad y esperanza de vida de muchos países.
Las condiciones de vida para las personas de la tercera edad son especialmente difíciles, pues pierden rápidamente oportunidades de trabajo, actividad social y capacidad de socialización, y en muchos casos se sienten postergados y excluidos. En países desarrollados, en su mayoría gozan de mejor nivel de vida, son subsidiados por el Estado y tienen acceso a pensiones, garantías de salud y otros beneficios.
Incluso hay países desarrollados que otorgan trabajo sin discriminar por la edad, y donde prima la experiencia y capacidad.[cita requerida]
Las enfermedades asociadas a la vejez (alzhéimer, artrosis, diabetes, cataratas, osteoporosis etc.) son más recurrentes en los países en vías de desarrollo que en los desarrollados.
El Día Internacional de las Personas de Edad se celebra el 1 de octubre.
Durante la tercera edad se distinguen tres etapas, ya que con el aumento de esperanza de vida, no se considera igual tener 70 años que 90. Estos cambios de etapas, coinciden a su vez, con cambios físicos y psíquicos. Dependiendo de la fuente, las edades con las que se considera una etapa u otra, pueden variar.
Clasificación de las personas provectas
Persona mayor (sana o enferma) autónoma: incluye a las personas mayores de 55 años, sanas y afectas de enfermedades (agudas o crónicas) no potencialmente incapacitantes. De hecho son numerosas las fortalezas de las personas mayores incluso en situaciones estresoras.
Persona mayor frágil o de alto riesgo de dependencia: este concepto indica situación de riesgo de dependencia (pero sin padecerla aún), siendo potencialmente reversible, o pudiendo mantener la autonomía mediante una intervención específica.
Paciente geriátrico: si cumple tres o más de las siguientes condiciones:
Incapacidad funcional (alto riesgo de dependencia)
Problemática social en relación con su estado de salud
Es la disminución multisistémica de la reserva fisiológica frente al estrés. Condicionada por el envejecimiento y los factores externos.
Estado asociado al envejecimiento (y a determinados factores externos), que se caracteriza por una disminución multisistémica de la capacidad de reserva fisiológica funcional ante el estrés (es decir, por una incapacidad para mantener la homeostasis). Este estado se traduce en: