Teherán (en persa: تهران, romanizado: Tehrān
) es la capital de la República Islámica de Irán. Está situada en el norte del país, en una meseta al pie de los montes Alborz (también llamados Elbourz). Debido a su población (&&&&&&&&08429807.&&&&&08 429 807 habitantes según una estimación de 2010) e importancia constituye una de las urbes más importantes del llamado mundo islámico.
Es el centro político y económico de la nación. Más de la mitad de las industrias de Irán están concentradas en ella, entre las que destacan la textil, el azúcar, el cemento y la industria automovilística y el comercio de alfombras. También cuenta con refinerías de petróleo.
Existen diversas teorías sobre el origen del nombre de la ciudad.
La web oficial de la ciudad de Teherán afirma que "Tehran" viene de las palabras persas Tah, que significa «final» o «fondo», y Ran, que significa «ladera de una montaña», literalmente, «final de la ladera de la montaña». Dado que Teherán se encuentra en las estribaciones de los montes Alborz este parece ser la explicación más plausible del origen del nombre de la ciudad.
Una segunda teoría sostiene que la palabra "Tehran" deriva de Tiran o Tirgan, «la morada de Tir» (siendo Tir la deidad indoirania equivalente a Mercurio en la mitología romana). El antiguo asentamiento parto de Tiran era vecino de la población de Mehran («la morada de Mehr» o «la morada de Mitra», que fue una deidad indoirania del Sol). Ambos asentamientos eran simples barrios de la gran ciudad de Rayy o Rhages. Mehran todavía existe y es un barrio residencial dentro del Gran Teherán, al igual que Rayy, que forman los barrios del sur de la ciudad.
La tercera teoría afirma que "Terhan" significa «lugar templado», en oposición a «lugar fresco», que correspondería a Shemiran, un barrio al norte de Teherán. Algunos textos contemporáneos afirman que la palabra "Terhan" significa en persa «falda de montaña templada».
Teherán era en su origen un pueblo situado a 7 kilómetros de la gran ciudad histórica de Rayy. Era uno de los primeros pueblos que surgieron al norte de esta ciudad, cuyos habitantes se refugiaban en Shemiran, Qasran y en las llanuras del Alborz con el fin de huir del calor del desértico sur. Restos de poblaciones durante el Neolítico e incluso de periodos anteriores han sido descubiertos en Teherán y en Rayy (como los yacimientos de Chesm-e Ali, situados en el centro de Rayy.
La historia de Teherán es conocida a partir del momento que se menciona en escritos históricos, como los de Yaqut, que menciona la ciudad en 1220. Los escritos de Qazviní, fechados en 1275, permiten conocer mejor la ciudad en esta época. Ambos historiadores la describen como una ciudad comercial (qurā) e incluso una ciudad comercial importante (qariyaton kabiraton), dividida en doce barrios (mahale). Qazviní añade que cada barrio está dirigido por un anciano. Según él, los ancianos se enfrentaban entre ellos y los habitantes dudaban a la hora de ir a otro barrio que no fuera el suyo. En esta época, la ciudad tenía una fisionomía particular que destacan estos autores.
La economía de la ciudad en esta época se basa en el comercio de frutas y verduras cultivadas en los jardines de la ciudad, alimentados por los riachuelos provenientes del Elbourz y por sistemas de regadío tradicionales (como el qanat y el kariz).
Inicio de las funciones urbanas
Teherán comienza a tomar más importancia tras la destrucción de Rey por los mongoles en 1228. Teherán sufrió también la invasión mongola, pero el declive de Rey incitó a sus habitantes a instalarse en Teherán, que ofrecía más comodidades con sus jardines y sus canales de regadío. En 1340, Hamdollah Mostowfí describió Teherán como una «pequeña ciudad importante», pero tan poco poblada como antaño. En el siglo XIV, la provincia mongola en la zona estaba formada por cuatro departamentos, uno de los cuales era Teherán. Rey formaba parte en esta época del distrito de Teherán, periodo en que la futura capital iraní comenzaba a predominar sobre Rey.
Don Ruy González de Clavijo, embajador castellano, fue probablemente el primer europeo en visitar Teherán, llegando a sus puertas en julio de 1404, en el curso de un viaje hacia Samarcanda (hoy en Uzbekistán y que en esa época era la capital mongola). Describió Teherán como una gran ciudad equipada de una residencia real («posada»). Rey es descrita como una ciudad abandonada («agora deshabitada»).
El sah Tahmasp I, segundo soberano de la dinastía safávida, hizo construir en 1553-1554 un bazar, así como una muralla con 114 torretas (de acuerdo con el número de suras del Corán). Las razones de la elección de los safávidas en favor de Teherán tuvieron varias causas: el hecho de que un antepasado de los safávidas, Sayyed Hamza, estuviera enterrado en Ray o que Teherán fuera desde hacía siglos un refugio para los chiíes tuvieron una cierta importancia; pero sobre todo fueron las situaciones históricas las que empujaron al safávidass Tahmasp, que ya había sido obligado a desplazar su capital de Tabriz a Qazvin por culpa de las amenazas del Imperio otomano. La ciudad de Teherán fortificada, situada a 150 kilómetros al este de Qazvin, ofrecía entonces un buen refugio en caso de peligro. Xavier de Planhol subraya que la muralla era excesiva y desproporcionada en relación con las necesidades de una pequeña ciudad: se extendía sobre 8 km de largo, rodeando una superficie de 4,5 km², mientras que la población no excedía las 20 000 personas en la época. Las descripciones hablan entonces de una gran ciudad, que tenía grandes jardines llenos de múltiples variedades de frutas.
En época de los safávidas Teherán fue un centro administrativo regional, que acogía un beğlerbeği y un gobernador de provincia. Sin embargo, en la actualidad la ciudad no cuenta con restos importantes de esta época, como una gran mezquita o fábrica.
El sah Abbas II residió también en varias ocasiones en Teherán y se hizo construir una residencia llamada Chāhār bāgh. El Sah Suleymán hizo construir una secretaría imperial (Divān Khāneh) en el centro de la ciudad (Chenārestān). Es en este lugar donde el embajador del sultán otomano Ahmet III se reunió en 1721 con el Sah Sultán Hosein, último rey de la dinastía safávida antes de la invasión afgana. Al final del siglo XVIII, Teherán no era más que una pequeña ciudad provincial pero había tomado ya importancia para los soberanos iraníes.
En 1722, las tropas de Mir Mahmoud Hotaki invadieron Isfahán e Irán entró en un periodo de problemas que sufrieron tanto Teherán como su región.
Bajo la dinastía de los Zand, Teherán se convirtió en centro militar, mientras que las tribus de Zand y de Qayar se enfrentaban para tomar el poder en el país. Entre 1755 y 1759, Karim Jan planeaba hacer de Teherán la capital del país; hace construir edificios dentro de los límites del barrio real (el Palacio de Golestán, por ejemplo). El barrio real adquiere entonces todas las características de un arg o barrio real fortificado. Sin embargo, Karim Jan prefirió nombrar Shiraz capital del país.