Tayikistán, oficialmente la República de Tayikistán (en tayiko: Ҷумҳурии Тоҷикистон, romanizado: Jumhurii Tojikiston; en ruso: Республика Таджикистан, romanizado: Respúblika Tadžikistán), es un país soberano sin litoral ubicado en Asia Central. Cuenta con una población estimada de 10 millones de habitantes y una superficie de 144 100 km². Limita con Afganistán al sur, Uzbekistán al oeste, Kirguistán al norte, y la República Popular China al este. Pakistán se encuentra al sur, separados por el corredor de Waján. La patria tradicional del pueblo tayiko se extiende por la actual Tayikistán, Afganistán y Uzbekistán. Su capital es Dusambé.
El territorio que actualmente constituye Tayikistán estuvo poblado en el pasado por varias culturas prehistóricas, como la ciudad de Sarazm del Neolítico y la Edad del Bronce. Más tarde se organizó en reinos gobernados por personas de diferentes religiones y culturas, como la civilización Oxus, la cultura de Andrónovo, el budismo, el cristianismo nestoriano, el zoroastrismo y el maniqueísmo. La zona ha sido gobernada por numerosos imperios y dinastías: el Imperio aqueménida, el Imperio sasánida, los heftalitas, los samánidas, el Imperio mongol, dinastía timúrida y el Imperio ruso. Como resultado de la disolución de la Unión Soviética, Tayikistán se convirtió en una nación independiente en 1991. Casi inmediatamente después de la independencia se libró una guerra civil, que duró desde 1992 hasta 1997. Desde el final de la guerra, la estabilidad política y la ayuda externa han permitido que la economía del país crezca.
Tayikistán es una república presidencial dividida en cuatro provincias. La mayor parte de los ocho millones de habitantes de Tayikistán pertenecen a la etnia tayika, que hablan la variedad tayika del persa, aunque muchas personas también hablan aún el ruso, debido a los más de ciento treinta años de presencia rusa. Las montañas cubren más del 90% del país. Tiene una economía de transición que depende altamente de las remesas, el aluminio y la producción de algodón. Cerca del 20% de sus habitantes vive con menos de 1.25 dólares al día. Muchos tayikos emigran a Rusia y Kazajistán para trabajar. En 2024 el FMI indicó que las remesas fueron el 44% del PIB.
El 98% de la población es musulmana. Es un Estado secular con una Constitución que establece la libertad de religión. El islam suní de la escuela Hanafí ha sido reconocido oficialmente por el gobierno desde 2009.
Es miembro de la Organización para la Cooperación Islámica, Organización de Cooperación de Shanghai y la Comunidad Económica Eurasiática.
«Tayikistán» significa «país de los tayikos». Según una interpretación popular, el término «tayiko» es una referencia geográfica a la cima (taŷ) de la cordillera del Pamir.
La mayor parte del territorio del moderno Tayikistán, con lugares tan lejanos como el valle de Zeravshan en Sogdiana, formó los reinos de Kamboja y Parama Kamboja. De ellos se encuentran referencias en el Mahábharata.
En la actualidad, algunos de los pueblos supervivientes de Sogdiana, que hablan un dialecto del idioma sogdiano, son los yaghnobis y los shugnanis, que habitan en el norte del país, alrededor del valle del Zeravshan.
La tierra que ahora pertenece a Tayikistán ha pertenecido a varios imperios a lo largo de la historia. Durante la antigüedad, poblaciones iranias constituyeron los antecedentes de los actuales tayikos. En parte, el país perteneció a la Sogdiana conquistada por Ciro el Grande en el siglo VI a. C. y convertida en satrapía del Imperio aqueménida. En esta época se fundaron las ciudades de Panjakent e Istarawshan.
El dominio aqueménida terminó con la conquista del territorio por Alejandro Magno en el 328 a. C. Y en el 250 a. C. pasó a conformar parte del Reino grecobactriano.
En efecto, uno de los restos más antiguos de asentamientos humanos en Tayikistán es el del complejo arqueológico Bactria-Margiana, que contiene estructuras monumentales en muchos sitios diferentes, incluyendo Delbarjin, el oasis Dashly, Gonur, Kelleli, Sapelli y Djarkután. Los datos del radiocarbono sugieren que el complejo se creó en el último siglo del III milenio a. C. y el primer cuarto del II milenio a. C. Desde finales del siglo IV a. C. hasta principios del siglo II a. C. el territorio perteneció al reino Bactria. El contacto con la dinastía Han se realizó a finales del siglo I a. C., cuando desde la región se enviaron misiones de reconocimiento de las regiones occidentales de China.
Tras la época helénica, con la llegada de los tocarios, la región pasó a manos escitas, conformando el Imperio kushán, la principal potencia en la región. A finales de la época kushan, el imperio se debilitó y tuvo que defenderse del Imperio Sasánida, que había reemplazado al Imperio Parto. En ese periodo se promovió el budismo, que se difundió desde China hacia Asia Central.
Hacia el siglo V los hunos heftalíes crearon una cesura entre los tayikos y los demás pueblos iranios. Los musulmanes árabes llevaron consigo el Islam a Tayikistán en el siglo VII, concretamente en el año 636.
El Imperio Samánida fue el primer estado persa independiente que se formó tras la conquista de la región por los árabes. Fue fundado por Ismail ibn Ahmad y tenía por capital la ciudad de Bujará, en el actual Uzbekistán, y se extendía desde Jorasán entre Irán y Afganistán hasta los límites occidentales del valle del Indo. Los tayikos lo consideran como su primera estructura estatal, por lo que su moneda, el somoni, lleva ese nombre. La cultura persa tayika se desarrolló en Bujará y en Samarcanda, de lo que son testimonio las obras de los poetas Rudakí y Ferdousí o las del filósofo Avicena.
En el año 999 cayó ante los embates de las tribus turcas del Asia Central, en particular los Qarajánidas. Durante los siglos siguientes, la región fue conquistada por Gengis Khan hacia el siglo XI, y por Tamerlán. Luego se estabilizó como el Emirato de Bujará, gobernado por una dinastía turco-uzbeka. Las montañas tayikas, en particular la cordillera del Pamir, fueron frecuentemente atravesadas por la Ruta de la Seda; por ellas pasó, por ejemplo, la expedición de Marco Polo. Pese a la dominación turca, la lengua y la cultura persa siguieron dominando en la región, conservando la identidad étnica tayika, como ya eran conocidos los persas en la zona.
En el siglo XIX el Imperio ruso comenzó su expansión y se extendió hacia Asia Central. Durante el Gran Juego, en oposición al avance del Imperio británico, Rusia logró controlar Tayikistán. A mediados del siglo XIX el territorio fue paulatinamente anexionado a Rusia.
En 1868, cuando las tropas rusas ocuparon Khodjent, la principal ciudad septentrional, puerta del fértil valle de Fergana, el emir se declaró vasallo del zar. La caída de los kanatos de Kokand y de Bujará entre 1873 y 1876 acarreó la colonización de un vasto territorio, que fue declarado protectorado. La conquista culminó en 1895 con la anexión de los principados del Pamir. El valle del río Panj, que en la actualidad marca la frontera con Afganistán, determinó entonces el límite sur de la influencia rusa.
Después de la caída del zarismo en 1917, se desató una verdadera guerra civil en Asia Central que terminó con la derrota y fuga del emir y sus vasallos. En lo que se conoce como la Revuelta de los Basmachi, las guerrillas tayikas se enfrentaron en una guerra contra los ejércitos bolcheviques en un intento fallido de mantener su independencia. Los bolcheviques permanecieron allí después de una guerra de cuatro años, en la que mezquitas y aldeas fueron quemadas y la población fuertemente reprimida.