Tarija, fundada con el nombre de San Bernardo o Villa de San Bernardo de la Frontera de Tarija, es un municipio y una ciudad localizada al sur de Bolivia, capital y ciudad más poblada de la provincia Cercado y del departamento homónimo. Cuenta con una población de aproximadamente 247.000 habitantes en total. Está ubicada en los valles bajos entre el río Nuevo Guadalquivir a 1834 m s. n. m. Tarija es una de las ciudades más desarrolladas de Bolivia, con un indicador municipal de desarrollo sostenible de 70,6 (la tercera a nivel nacional).
La ciudad fue fundada el 4 de julio de 1574 por el capitán andaluz, natural de Sevilla, Don Luis de Fuentes y Vargas, por órdenes de Francisco Álvarez de Toledo, virrey del Perú. En el siglo XVII se convirtió en una región evangelizadora y viñedera. Al ser formado el Virreinato del Río de la Plata, en 1776, todo el Alto Perú fue integrado. En particular Tarija y el departamento de Chichas, dependieron administrativamente de la Intendencia de Salta del Tucumán, con capital en Salta y que incluía el Noroeste argentino, Tarija y Lípez, y la Puna de Atacama. En 1807, Tarija se integró al Obispado de Salta. El 25 de julio de 1810 el Cabildo de Tarija apoyó a la revolución de Buenos Aires, y el 18 de agosto envió como diputado a la Junta Grande celebrada en Buenos Aires al abogado tarijeño José Julián Pérez de Echalar, para integrarse a las Provincias Unidas del Río de la Plata. En 1816, el Alto Perú junto con las actuales provincias argentinas firmaron a Declaración de la Independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Derrotado el foco realista del Virreinato del Perú por Simón Bolívar en 1825, las provincias altoperuanas declararon su autonomía, y la Cuestión de Tarija —rica provincia rioplatense, pero también, heroico y devastado escenario de la Guerra Gaucha— emergió inmediatamente por las pretensiones de Antonio José de Sucre, quien ordenó invadir la Villa de Tarija a los coroneles Francisco Burdett O'Connor Bowen y a Bernardo Trigo Espejo junto con las tropas colombianas subsidiadas por Sucre en 1825, resultando en fracaso. En agosto y septiembre tras una nueva invasión el territorio de Tarija fue exitosamente anexada a la recién creada Bolivia, designando de facto a Bernardo Trigo como su primer teniente gobernador en Bolivia. Meses antes de esta segunda invasión, la población tarijeña pidió al diputado tarijeño Felipe Echazú —que fungía como diputado en el Congreso de Buenos Aires— que cree o eleve al territorio de Tarija a provincia rioplatense de Tarija, la cual lo logró y fue promulgada el 30 de noviembre de 1826 e integrada a la constitución argentina el 24 de diciembre, esto dio lugar al conflicto diplomático posterior. La acción militar más relevante por la pertenencia de Tarija entre Argentina y Bolivia, fue la del Combate de Montenegro.
La ciudad de Tarija alberga numerosas fiestas y eventos folklóricos de gran relevancia a nivel nacional e internacional, como la Fiesta Grande de San Roque, la Entrada de Comadres y el Carnaval Chapaco. Otras expresiones culturales incluyen el Peregrinaje a Chaguaya. En ella se encuentran importantes monumentos nacionales como la Casa Dorada, la Catedral de San Bernardo, el Museo Nacional Paleontológico y Arqueológico, el Castillo Azul y el Observatorio Astronómico Nacional.
Existieron distintas tesis e hipótesis populares que marcaron y se integraron en la historia y en la toponimia local, pero estas no tendrían sostenibilidad estructural ante la tesis académica del origen árabe-andalusí del término Tarija que sería una investigación profunda de varios años.
El origen raíz de la palabra Tarija, data del siglo VIII, siendo de origen árabe-andalusí. Fue el general musulmán Ṭāriq ibn Ziyād al-Layti (Tariq o Tárik ibn Ziyad), cuyo primer nombre significa «torreta». En 711 d. C. el Rey Agila (o Aquila), con apoyo de los musulmanes, le quitó el trono al Rey Rodrigo, el último de los monarcas visigodos de la antigua Hispania. Tras la victoria de Agila, junto con los musulmanes comenzaron a conquistar el territorio español. En aquella conquista, Tariq ibn Ziyad, quien fue uno de los generales que dirigió la conquista musulmana en la península ibérica, se enteró de que a sólo dos jornadas de donde él, se encontraban –en el centro de España– guardados los tesoros del Rey Salomón.
Al llegar al lugar, Tariq Ibn Ziyad se encontró un valle majestuoso al que decidió bautizar con su propio nombre, Tariq (en árabe: طارق), el cual posteriormente pasó a llamarse «Tarixa» y después evolucionó a Torija. En el árabe andalusí, existen indicios de que el fonema /q/ (oclusiva uvular sorda) del árabe clásico era pronunciado de manera diferente en la península ibérica, en este caso como una africada postalveolar, representado en el alfabeto fonético internacional como una / t͡ʃ/ (africada postalveolar sorda) o una /d͡ʒ/ (africada postalveolar sonora). Así, el nombre «Tariq» pasó a pronunciarse localmente como [ta.ri.d͡ʒ] (equivalente a /tarích/). Por su parte, el nombre del valle, pronunciado [ta.ri.d͡ʒa] (equivalente a /tariya/) mutó en el castellano medieval a [ta.ri.ʃa], escrito Tarixa, en donde la «x» simbolizaba la consonante fricativa postalveolar sorda (equivalente al sonido representado actualmente por el dígrafo «sh», /tarisha/). En el siglo XVII, esta consonante mutó a la pronunciación actual de la «J» española, una consonante fricativa velar sorda (/x/). La ortografía, no obstante, mantuvo la misma grafía para el topónimo hasta la reforma de la Real Academia Española de 1810, en donde se decidió reemplazar la letra «x» por la «j».
Los vestigios de la presencia de grupos humanos (nómadas) en el valle central de Tarija queda registrada en rastros arqueológicos, como el “Hombre de San Luis”, fechado entre los años 6000 y 5000 a. C.. En posterioridad, se daría la sedentarización del valle entre el III milenio a. C, los vestigios precursores de la Cultura Tarija son pertenecientes a la Cultura "Tarija Inciso", caracterizada por sus poblaciones en el altiplano de Sama, y en el mismo valle central.
Los incas al mando del emperador Tupac Yupanqui en su trayectoria de invadir y conquistar el Collasuyo, se desvío de su objetivo de conquistar a las culturas andinas y se dirigió a las regiones orientales donde intentó explorarla, se encontraron distintas culturas y tribus, entre estas la del actual territorio de Tarija, los cuales lucharon contra la sangrienta invasión incaica aproximadamente por el año 1472. Pocas tribus lograrían escapar o exiliarse en zonas aledañas de sus territorios llegando inclusive al Chaco (siendo estas las que encontraría el fundador de la Villa).
Tras la victoria incaica, Yupanqui no anexó a los territorios de las tribus como parte del imperio incaico, esto porque las tribus no eran del Collasuyo. También no se ordenaría civilizar las tierras –a excepción de construir algunas fortalezas en la zona alta (cercas o jaulas)– y también por constantes confrontaciones con otras tribus entre estas los chiriguanaes. Los incas desarrollarían una política de exterminio contra las tribus de Tarija, por lo que se ordenó masacrar o liquidar a la mayoría de la población y; a la vivientes, serían tomados presos en las contadas fortalezas, donde serían sojuzgados y torturados, estos después serían trasladados a los Andes (zona de los pueblos chichas) y enviados marginalmente como mitimaes (siervos guerreros esclavos), yanaconas y piñas (esclavos) a lo largo y ancho de distintas zonas del Imperio Inca. El inca lograría el objetivo de despoblamiento del territorio.
En el año 1535 Diego de Almagro decide llevar adelante los documentos emanados de la Corona de España para que el tomará posesión como gobernador del territorio que le fue asignado por el Rey y para evitar confrontaciones con Francisco Pizarro, decide organizar la expedición a los valles del sur del Pacífico (expedición a Chile). Organizó un grupo de tres quienes son: Juan de Sedizo como comandante, Antonio Gutiérrez y Diego Pérez del Río, Almagro les ordena a estos adelantarse y que cuando lleguen a Tupiza le esperen; estos tres hidalgos acompañados de un séquito de incas, partieron consecutivamente desde el Cuzco el 12 de noviembre, siguiendo el camino del inca (la red vial incaica en Perú, norte de Chile, oeste del noreste de Argentina y Bolivia que se ubica en los departamentos Potosí, Oruro, La Paz y por redes secundarias a partes de Cochabamba y Chuquisaca). Llegarían al Tambo de Paria por alimentos y luego dirigirse al Tambo de Tupiza llegando a inicios de agosto de 1535, los incas mencionaron que en el oriente posiblemente siguen existiendo algunas tribus como mitimaes (ciervos esclavos) en las pocas fortalezas (cercas) existentes –ubicados en la parte de la actual zona alta de Tarija–, y que estaban en las afueras del imperio incaico, mencionando que eran tierras no colonizadas por el imperio inca por razones de confrontaciones y de conflictos con los chiriguanaes, aunque aún estando afueras del imperio, lograban ser recogidos y enviados a lo largo y ancho del imperio incaico. Estos exploradores decidieron explorar la zona para inspeccionarla, marcharon directo hacia oriente y cruzaron las zonas despobladas de Río San Juan del Oro, luego por posteriormente por los despoblados de la actual Pampa de Taxara, subieron la cumbre de Sama y descendieron por su cuesta por caminos hechos por las tribus muchos siglos antes de la existencia inca y; hasta llegar a un hermoso valle verdoso, Juan de Sedizo impresionado por el aspecto del valle y; al conocer la historia de su tierra y de llevar un apellido de raíces mozárabes, emuló y apeló la historia de su pueblo y decidió bautizar al valle como "Valle de Tarix[a]".