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Tío Camuñas

Francisco Sánchez Fernández (Camuñas, 11 de septiembre de 1762 - Belmonte, 13 de noviembre de 1811), más conocido como T

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Francisco Sánchez Fernández (Camuñas, 11 de septiembre de 1762 - Belmonte, 13 de noviembre de 1811), más conocido como Tío Camuñas o Francisquete, fue uno de los más famosos guerrilleros de La Mancha durante la Guerra de la Independencia Española.

Francisco Sánchez Fernández nació a las seis de la mañana del 11 de septiembre de 1762 en Camuñas (Toledo), hijo de Pedro Sánchez Sierra y de María Fernández Cano, ambos naturales y vecinos del mismo pueblo, aunque ella podría tener procedencia de Navalpino. Fueron sus padrinos Francisco Redondo y su mujer María Sánchez, tía carnal del recién nacido, al que ponen el nombre de su padrino. La partida de nacimiento la extendió el Ldo. Fr. Don Miguel Bermúdez, el día 16 de ese mes.

Su vida transcurre de forma apacible en Camuñas donde se casa el 30 de mayo de 1785, a los veintitrés años de edad, con Águeda María Martín de Consuegra, natural de Madridejos, con la que tiene seis hijos: Hilario (14 de enero de 1788), Mauricia (1793), Antonio Eustaquio (15 de abril de 1796), Antonio Pantaleón (27 de julio de 1798), Francisco (muerto en 1809) y Ramona de la Cruz (14 de septiembre de 1800). Se cree que su profesión era la de correo, lo que le serviría posteriormente en su etapa como guerrillero, debido a su agilidad a caballo y al conocimiento de la zona.

Su hermano, Juan Pedro Sánchez, debió de ser un personaje notorio en Camuñas. En 1804 hubo un pleito entre el alcalde y el cura ecónomo para determinar a quién correspondía el control de la fiesta del Corpus Christi y el nombramiento de piostres, siendo Juan Pedro el de la Cofradía del Santísimo Sacramento, nombrado por el cura. Este juicio marcó el devenir de Juan Pedro, ya que cinco años más tarde, el 23 de abril de 1809, un edil municipal, el afrancesado Vicente Hidalgo Saavedra, de 51 años de edad, uno de los integrantes del Ayuntamiento con el cual mantuvo el pleito, fue asesinado por él cuando acompañaba a unos soldados franceses en su busca, hechos que tuvieron lugar en la calle del Pozo Nuevo, junto a la vivienda de los hermanos Sánchez, sita en el número 22.

Un mes después de este incidente, el 21 de mayo, se produce un nuevo asalto de los franceses a la casa de los hermanos. Francisquete logra escapar saltando las tapias y huyendo al campo pero su hermano es alcanzado por varios disparos y retenido en el Ayuntamiento hasta que el 28 de mayo es ajusticiado por “los enemigos de Alcabuzes”, denominación que el cura párroco realiza de los franceses, siendo colgado en una de las aspas del Molino Viejo (hoy Molino de La Unión). Este episodio es narrado por Enrique Rodríguez-Solís en su obra Los guerrilleros de 1808: Historia popular de la Guerra de la Independencia:​

Este hecho de la muerte de su hermano, unido a los abusos de la dominación francesa sobre la localidad​ y al fallecimiento de su hijo Francisco el día 13 de julio a los diez años de edad, al que no puede hacer más exequias que la sepultura, impulsa a Francisco a recorrer los pueblos vecinos llamando en su auxilio a algunos amigos. Reúne a treinta hombres a caballo, hábiles tiradores y jinetes, y comienza su lucha contra los franceses, quienes popularizarán la frase "¡Que viene el tío Camuñas!", que gritan horrorizados al verle llegar por su fama de despiadado.

Con su campo de actuación en el camino real desde Madridejos a Despeñaperros, el Tío Camuñas se convierte en uno de los más importantes guerrilleros de La Mancha. Estas son algunas de las actuaciones contra el ejército francés que sobre él se narran:

El 5 de octubre de 1809 ataca con sus 40 guerrilleros a 80 soldados que estaban en La Guardia, matando a once, hiriendo a siete y poniendo en fuga a los restantes.

El 24 de octubre ataca a un destacamento francés en Puerto Lápice, acuchillando a varios soldados y haciendo prisioneros al resto.

En diciembre de 1809 escolta con sus guerrilleros desde Madridejos, hasta donde lo había hecho El Empecinado, hasta Valdepeñas, a Juan Antonio Miranda, que viaja acompañado de su familia desde Madrid a Sevilla como enviado de la Junta General para avisar de la invasión de Andalucía que Napoleón y el mariscal Soult estaban preparando.

En abril de 1810 sorprendió en Lillo a un destacamento de 120 franceses que trataron de refugiarse en las casas. Ante la amenaza de incendiarlas si no se rendían, todo el destacamento se entregó finalmente prisionero.

El 10 de mayo apresó un gran convoy compuesto por sesenta carros cargados de tabaco, pólvora y otros efectos.

El 17 de mayo, dos soldados de su partida que iban de avanzada, se apoderaron, entre los montes de Consuegra y Mora, de las valijas que llevaban un correo francés y otro español; corrió en su auxilio la escolta que los custodiaba, compuesta por cincuenta soldados que huyeron al llegar Francisco y sus compañeros.

En la tarde del 24 de mayo de ese mismo año, se encontró con una partida de 400 infantes y 90 caballos que se dirigían desde Alcázar de San Juan a Mota del Cuervo, causándoles algunas bajas.

Entre el 20 y el 25 de mayo de 1810, ataca a un destacamento enemigo cerca de Las Chozas del Ciervo, junto a El Pedernoso, obligando a los franceses a retirarse a San Clemente.

El 28 de mayo su partida es citada para dirigirse a Cuenca y oponerse al ejército francés, que desde Cañete avanzaba sobre la ciudad.

En Santa Cruz de la Zarza, su lugarteniente Martín Almarza ataca a los franceses, apoderándose de un cargamento con tres carreterías de sal, matando a trece soldados y llevándose cuatro prisioneros.

El 6 de junio debía amagar y luego atacar a la retaguardia enemiga por Saelices y Uclés.

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