Tal Día como Hoy

Sylvia Bermann

Psiquiatra argentina

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Sylvia Bermann (Córdoba, 1922 - ibídem, 17 de septiembre de 2012) fue una psiquiatra, sanitarista, ensayista y montonera argentina.​

Su padre, Gregorio Bermann (Buenos Aires, 1894 - Córdoba, 1972),​ provenía de una familia de judíos rusos, que llegaron a Buenos Aires (Argentina) a fines del siglo XIX. Fue dirigente de la primera etapa de la Reforma universitaria de 1918. Fue presidente de la FUBA, antes de que existiera la FUA.​ Se casó con la profesora socialista bonaerense Leonilda Barrancos (prima hermana de Arístides Barrancos), de una familia de estancieros de Chivilcoy (provincia de Buenos Aires). Tuvieron tres hijos:​ Sylvia, Daniel Gregorio (fallecido trágicamente al año y medio de edad) y Claudio Santiago (psicoanalista, que se radicaría en Barcelona).​

En 1921 se mudaron a Córdoba porque su padre daría clases en la Universidad Nacional de Córdoba. Era psiquiatra, con varios libros, publicaciones, trabajos editados. Creó, organizó y condujo una brigada médica argentina que fue a colaborar con los republicanos en la Guerra civil española, en el frente de Madrid, hasta fines de 1938.​ Su padre, junto a Ezequiel Martínez Estrada, paciente suyo, estuvieron con Mao Tse Tung en la celebración de los 20 años de la Revolución china de 1949, invitados especialmente.​

Bermann se crio en una familia donde el compromiso político y social era cotidiano, donde se hablaba permanentemente de política y se promovían valores socialistas. Sus padres se separaron, y cuando el Frente Popular ganó en Chile, su madre decidió irse a trabajar a ese país. En Santiago, conviviendo con su madre, inició la carrera de Medicina en la Universidad de Chile.​

En esa época se incorporó a la militancia política directa en la FJS (Federación Juvenil Socialista) en Santiago. En esa época. Salvador Allende era ministro de Salud, y era muy amigo de su madre y de ella. En 1943 su padre fue detenido en la ciudad de Córdoba, y encarcelado en la Cárcel de Devoto (en Buenos Aires). Bermann ―que estaba cursando tercer año de Medicina― decidió volver. Lo visitaba en la cárcel y le llevaba de comer en unas valijas. Finalmente fue liberado cuando sucedió el terremoto de San Juan (15 de enero de 1944).​

Ambos volvieron a Córdoba con la intención de que Bermann retomase tercer año de medicina. Pero el rector de la Universidad Nacional de Córdoba era León S. Morra, un psiquiatra muy reaccionario, enemigo enconado de su padre ―y uno de los responsables de su detención―, y no la quiso admitir en la Universidad. Entonces Bermann se mudó a la Universidad Nacional de La Plata, donde hizo todo tercer año. Morra fue echado de la universidad de Córdoba, por lo que Bermann pudo volver a su casa paterna para completar la carrera. En esos años fue secretaria general de la FUC (Federación Universitaria de Córdoba)​ y directora del periódico de esa organización.​ Se recibió de médica psiquiatra.

Fue profesora universitaria de Psiquiatría en la Universidad de La Plata y de Buenos Aires.​ Obtuvo un posgrado en Salud Pública y Salud Mental en la Universidad de Harvard,​

Durante veinte años fue la directora del Servicio de Psicopatología del policlínico Finochietto (en Avellaneda, al sur del Gran Buenos Aires).​​ Enseñó Psiquiatría en la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco (México).​

Tuvo dos hijas: Irene (1954-1977) y Nora.

Hacia 1972, Bermann ―de 50 años de edad― se incorporó al grupo guerrillero Montoneros. Trabajaba entonces en centros de salud mental, en Buenos Aires. En 1976 ―junto con Gervasio Paz, Valentín Barenblit, Vicente Galli y Dicky Grimson, entre otros―​ formó parte de la comisión directiva de la Federación Argentina de Psiquiatría (FAP),​ de la que fue elegida presidenta antes del golpe militar de 1976.​

También era montonera su hija, Irene Laura Torrents, estudiante en la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires. El 13 de noviembre de 1976 ―a los 22 años de edad― Irene fue secuestrada por la dictadura de Videla, junto a su hijo Martín de 8 meses. Permaneció detenida en la ESMA. Su hijo le fue quitado durante su desaparición (y Bermann lo recuperó). Irene fue arrojada viva al Río de la Plata en los Vuelos de la muerte. Su cuerpo nunca fue recuperado.​

En la noche del 12 de noviembre de 1976, su casa fue desvalijada y casi destrozada por un grupo de tareas.​ No pudo volver a su casa, tuvo que abandonar todo lo que tenía y escaparse por tierra con su nieto Martín con un nombre falso, como su propio hijo, a través de Puerto Iguazú (provincia de Misiones) hacia Foz de Iguazú (Brasil). En Brasil la esperaba su exesposo. Muchos compañeros exiliados en México le decían que emigrara para allá y eso hizo, junto a su nieto y su otra hija Norah.​

En su exilio en México D. F., fue secretaria de organización de la Rama de Profesionales, Intelectuales y Artistas del MPM (Movimiento Peronista Montonero).​ Integró el Consejo Superior de Montoneros en el exilio. Habían constituido un grupo, incluso disponían de una casa pública, un local del MPM en la capital. Trabajaban y militaban ahí, junto a Miguel Bonasso, Juan Gelman y muchos compañeros más. Trabajaban mucho, denunciando los crímenes de lesa humanidad de la dictadura de Videla. En un momento Sylvia decidió volver al país y sus compañeros se lo impidieron.​

Estando en México desarrolló fuertes disidencias con Mario Firmenich ―jefe de Montoneros― y los demás de la cúpula. Plantearon esas diferencias en Managua (capital de Nicaragua), para cuando ellos decidieron la aventura de la «contraofensiva» en una reunión de la conducción donde viajaron a participar y fueron recibidos con total frialdad por «el Pepe» (seudónimo de Firmenich) y otros. Ahí declararon abiertamente sus críticas. Fueron desautorizados, por lo que rompieron con Montoneros.​

En México a través del grupo de Trabajadores Argentinos de la Salud Mental denunció la aplicación de torturas y «de los más variados métodos de destrucción, a nivel psicológico, de presos legales e ilegales» por parte de la dictadura de Videla. En 1979 integró la brigada sanitaria «Adriana Haidar»​ de Montoneros, que prestó apoyo asistencial al pueblo nicaragüense en los tramos finales de la lucha sandinista.​ En México conformó una brigada sanitaria asistencial para colaborar con los sandinistas y posteriormente dirigió el Equipo de Salud Mental México-Nicaragua con Marie Langer ―psicóloga austríaca exiliada del nazismo, fundadora de la Asociación Psicoanalítica Argentina e impulsora de un psicoanálisis comprometido con la izquierda, y que también había sido perseguida por la Triple A y se exilió en México― y Nacho Maldonado.​

En el seno de la conducción montonera tuvo un enfrentamiento con Rodolfo El Loco Galimberti (1947-2002). Sylvia lo denunció en una reunión del Consejo en México, pues tenía pruebas de que usaba los dineros de la organización para seducir jovencitas.​

Montoneros como organización política colaboró con la Revolución sandinista. En México habían montado un grupo de solidaridad con Nicaragua. Conformaron una brigada sanitaria asistencial, a cargo de Bermann y de Marie Langer. Estuvieron el día del ingreso a Managua, el 19 de julio de 1979. Aterrizaron en un aeropuerto clandestino, cerca de Diriamba, la noche anterior a la toma del poder por el Frente Sandinista. Arribaron con todo el equipo médico para comenzar a trabajar el día siguiente y participaron en la marcha sobre Managua. Durante los siguientes cuatro años se mantuvieron viajando todos los meses entre México y Nicaragua.​

En marzo de 1980 se retiró del Consejo Superior del Movimiento Peronista Montonero.​

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