Sverre Sigurdsson (en nórdico antiguo: Sverrir Sigurðarson, 1151-Bergen, 9 de marzo de 1202) fue rey de Noruega de 1184 a 1202. Supuestamente era un hijo ilegítimo del rey Sigurd II.
Sigurdsson es visto por muchos historiadores como uno de los monarcas noruegos más importantes de la historia. Llegó al poder como líder de un grupo rebelde, los birkebeiner, en oposición a otro monarca, Magnus V, con el que protagonizó una larga y sangrienta guerra civil. Después de la caída de Magnus en la batalla de Fimreite en 1182, Sverre se convirtió en el único gobernante de Noruega.
Tuvo entre sus principales enemigos a la Iglesia católica, que procedió a su excomunión en 1194. Hubo de lidiar con varias rebeliones, y de hecho, nunca pudo establecer la paz en el país. La mayor amenaza fue la guerra contra los bagler, una facción creada por los obispos noruegos, quienes a su vez recibieron el importante apoyo de Roma. Esta guerra perduró hasta después de la muerte del rey.
Fue un brillante estratega e improvisador, tanto en la política como en el aspecto militar. Sus tácticas innovadoras ayudaron a los birkebeiner contra sus enemigos, y con el tiempo serían decisivas para convertir a este grupo -reducido a actividades marginales hasta la llegada de Sverre-, en un ejército bien entrenado, adaptable y con una gran organización. Antes de entrar en batalla, se optaba por una formación en escudo, mientras que en combate cuerpo a cuerpo se actuaba en pequeños grupos. Se cree que Sverre era de corta estatura, pues solía combatir a caballo, en contraposición a la tradición nórdica por la cual los reyes encabezaban a su ejército en la línea de batalla.
La fuente más importante sobre su vida es su biografía, la Saga de Sverre, un documento escrito en vida del monarca y considerado como una fuente en cierto modo parcial, ya que en el prefacio se advierte que una parte de la obra fue escrita bajo el patrocinio directo de Sverre. Una fuente alternativa es la correspondencia sostenida entre los obispos y el papa sobre los asuntos correspondientes a la Iglesia. Otra fuente para conocer el período es el Discurso contra los obispos (Varnaðar-rœða o Mote klerkom), un documento de debate político y eclesiástico que se considera escrito en nombre del rey Sverre Sigurdsson, probablemente en 1199, probablemente por un sacerdote relativamente bien educado en presencia del rey.
Según la Saga de Sverre, este nació en 1151, hijo de Gunhild y Unås. Cuando Sverre tenía cinco años, la familia se mudó a las Islas Feroe para vivir con Roe, el tío paterno de Sverre, quien era obispo de las islas. Ahí, Sverre crecería y viviría en Kirkjubøargarður, la residencia episcopal en Kirkjubøur. Sverre estudió para sacerdote y fue ordenado, y se ha considerado que su educación fue de alta calidad.
No obstante, Sverre no tenía una vocación real para servir a la Iglesia. Según la saga, tuvo varios sueños que él consideró como un señal destinada a los reyes. En 1175, su madre le reveló que en realidad era hijo del rey Sigurd II. Al año siguiente, el joven viajó a Noruega a buscar su destino.
La veracidad de las reivindicaciones de Sverre
La historia narrada en la Saga de Sverre es la versión oficial de su vida y, especialmente en lo que se refiere a la paternidad, es la única fuente que dice que era hijo de Sigurd II. La mayoría de los historiadores modernos ponen en tela de juicio que Sverre fuese hijo de Sigurd, e inclusive varios lo niegan de manera categórica. Uno de los problemas que surgen al analizar la biografía de Sverre es que los análisis históricos parecen contradecir a la saga. De acuerdo a la edad de sus hijos y nietos, se estima que Sverre tendría unos trece años cuando llegó a Noruega.
Por otro lado, la ley canónica establecía que, para ser ordenado como sacerdote, se debían tener por lo menos treinta años de edad. Así, si Sverre tenía treinta años cuando fue ordenado, tendría que haber nacido no después de 1145, cuando Sigurd II, su supuesto padre solo tenía doce años. Esta objeción acerca de la ley canónica ha ido perdiendo peso, pues se ha estimado que el límite de edad de los sacerdotes era pasado por alto con frecuencia en Escandinavia en ese tiempo.
Otra objeción es el rechazo de Sverre a someterse a la ordalía como medio para probar su ascendencia real. La ordalía era una prueba rutinaria que se realizaba a los pretendientes al trono, y parece que su eficacia era algo de reconocimiento universal. Si se descubría como falsa su pretendida paternidad, sus planes de herencia hubieran fracasado. Algunos historiadores, sin embargo, han analizado la posibilidad de que el mismo Sverre creyera sus propias afirmaciones.
En 1176, Noruega se recuperaba lentamente de varias décadas de guerras civiles originadas en gran medida por las ambiguas leyes de sucesión. De acuerdo a las viejas costumbres, todos los hijos de un rey, fuesen o no legítimos, tenían el mismo derecho al trono. Era común que el gobierno se repartiera entre hermanos, pero cuando se originaban desacuerdos entre éstos, se producían frecuentemente guerras.
Sigurd II, el supuesto padre de Sverre, había sido asesinado por órdenes de su hermano Inge I en 1155. El hijo de Sigurd, Haakon Herdebrei, fue elegido por los seguidores de su padre como rey en oposición a Inge. El conflicto se regionalizó: Inge conservó el principal apoyo en Viken, mientras la mayor plaza fuerte de Haakon lo fue la región de Trøndelag. Inge primero murió en 1161; sus seguidores nombraron a Magnus Erlingsson, de cinco años, como su nuevo rey. En 1162, Haakon Herdebrei murió y su facción comenzó a desmembrarse. En 1164 Magnus fue coronado por el arzobispo de Nidaros ØYstein Erlendsson. Con la Iglesia y la mayor parte de la aristocracia de su lado, el reinado de Magnus parecía segura. Hubo algunos levantamientos, pero todos habían sido ahogados. Erling Skakke, el padre de Magnus, asumió la regencia durante la minoría de edad de su hijo, pero se mantuvo como el verdadero gobernante durante el resto de su vida.
El encuentro de Sverre con los birkebeiner
Dadas las circunstancias en que se hallaba el país a la llegada de Sverre, este encontró pocas posibilidades de realizar un levantamiento exitoso. Viajó hacia el oriente y llegó a la región de Östergötland, en Suecia, antes de Navidad. Ahí conoció a un líder local, el jarl Birger Brosa, quien estaba casado con Brígida Haraldsdatter, hija ilegítima de Harald IV de Noruega. Sverre reveló sus reclamaciones a Birger Brosa, pero este se negó en un principio a ofrecerle ayuda, puesto que ya apoyaba a un grupo opositor, los birkebeiner. Este grupo, cuyos integrantes eran muy pobres, se había originado en 1174 bajo el liderazgo de Øystein Møyla, un pretendiente al trono. En enero de 1177, los birkebeiner sufrieron una aplastante derrota en la batalla de Re, donde el propio Øystein cayó en combate. Sverre se encontró con los sobrevivientes del grupo en Värmland y después de algunas dudas iniciales, pudo convencerlos de aceptarlo como su nuevo líder.
Cuando Sverre contactó a los birkebeiner, la capacidad de acción de éstos se encontraba bastante limitada, y no contaban con más de 70 hombres, de acuerdo a la saga. El que hayan sido convertidos en una fuerza de diestros soldados profesionales es visto como una prueba del liderazgo de Sverre.
Durante los primeros años como líder de los birkebeiner, Sverre y sus hombres se mantuvieron en constante persecución por las fuerzas de Erling Skakke y Magnus V. Al parecer los birkebeiner no representaban más que una banda de renegados con pocas posibilidades de éxito, ya que la población, después de tantas guerras, muy probablemente deseaba la paz.
En junio de 1177, Sverre condujo a sus hombres a Trøndelag, donde fue proclamado rey por el Øreting. El evento tuvo un fuerte peso simbólico, ya que ese era el lugar tradicional para la elección de un rey. Una vez proclamado rey Sverre, los birkebeiner se desplazaron hacia el sur, a Hadeland, pero fueron obligados por sus enemigos a regresar hacia el norte. Entonces Sverre decidió ir al occidente y tomar Bergen por sorpresa. Al llegar a Voss, sin embargo, fueron emboscados por campesinos locales. Aunque los birkebeiner salieron victoriosos en ese encuentro, fracasó el factor sorpresa, y el grupo tuvo que retroceder nuevamente hacia el oriente. Tras una penosa marcha a través de las montañas de Sogne, pudieron pasar el invierno en Østerdal.