Tal Día como Hoy

Suzanne Belperron

Diseñadora de joyas francés

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Madeleine Suzanne Marie Claire Vuillerme también conocida como Suzanne Belperron (Francia, Saint-Claude, 26 de septiembre de 1900 - París, 28 de marzo de 1983) fue una de las diseñadoras de joyas más talentosas e influyentes del siglo XX.​

Madeleine Suzanne Marie Claire Vuillerme nació el 26 de septiembre de 1900 en el pueblo de Saint-Claude, en las Montañas Jura (Francia oriental) a unos 60 kilómetros de Ginebra, Suiza. Fue hija del mercader Jules Alix Vuillerme (1861–1913) y de Marie Clarisse Faustine Bailly Ma Tre (1866–1931).

Los habitantes de la región de Jura, para mantenerse ocupados durante los largos meses de invierno, desarrollaron históricamente un amplio conjunto de oficios tradicionales, incluyendo el arte de cortar piedras preciosas. Entre 1885 y 1929, el pueblo de Saint-Claude fue uno de los más importantes centros mundiales en el corte de diamantes.​

Consciente de la precoz inclinación de Suzanne hacia el diseño, su madre siempre la alentó​ para que diera rienda suelta a su talento, logrando enrolarla en la Escuela de Bellas Artes del pueblo de Besanzón. Esta escuela pública fue creada en 1773 por el pintor suizo Melchior Wirsch y el escultor Francés Luc Breton. Y desde 1843, frente a dicha escuela fue emplazado el más antiguo museo público de Francia, el Museo de Bellas Artes y Arqueología de Besanzón. Acondicionado desde 1694, casi un siglo antes que el Museo del Louvre en París, alberga uno de los mayores gabinetes de dibujo de Francia, una distinguida colección de antigüedades clásicas y objetos egipcios antiguos.

Suzanne Belperron resultó la ganadora de la competencia anual de Arte Decorativo de 1918, con un reloj colgante.​ Dicho premio fue la recompensa por sus primeros años de estudio en la confección de relojes y la decoración de joyería.

Una artista de vanguardia en la Casa René Boivin de joyería

Recién llegada a París en marzo de 1919, iniciando la década dorada de los años veinte, Suzanne Belperron fue empleada como diseñadora de modas​ por Jeanne Boivin, viuda de René Boivin. La Casa René Boivin de joyería, creada en 1890, había lamentado la pérdida de su fundador en 1917, quien era además un talentoso diseñador. Desde 1920, las colecciones de la Casa Boivin presentaron muchas joyas inspiradas por los bosquejos que realizara Suzanne Vuillerme desde 1917,​ cuando todavía era estudiante de la Escuela de Bellas Artes Por entonces, sus grandes alhajas curvilíneas iban en contra del dominante estilo art déco de joyas refinadas, geométricas y estructuradas. En la Casa René Boivin, Suzanne Belperron se labró un peculiar prestigio con sus diseños de piedras preciosas sobre materiales semipreciosos como calcedonia, cristal de roca y cuarzo ahumado.​

Jeanne Boivin, quien siempre consideró a Suzanne como a una hija,​ reconocía que la joven “había jugado un papel principal en la vida artística de la Casa René Boivin”. Sin niños, Suzanne se dedicó por completo a elevar la distinción creativa y reputación internacional de dicha Casa de joyería. Como consecuencia, en 1924 Suzanne Belperron devino, con solo 23 años, codirectora de la Casa René Boivin.​

Suzanne se casó con el ingeniero Jean Belperron,​ quien había nacido el 18 el febrero de 1898 en Dole, también en la región de Jura. La ceremonia civil tuvo lugar en el poblado de Besanzón el 11 de julio de 1924. La pareja se mudó al número 49 de la calle Lamarck, en el área parisina de Montmartre. En el estudio del pintor expresionista Gen Paul, en Montmartre, Suzanne Belperron conoció al escritor Louis-Ferdinand Céline, a los actores Robert Le Vigan y Arletty, así como al dramaturgo René Fauchois.

Década de 1930: emergiendo de las tinieblas

Suzanne Belperron pudo haberse sentido algo aburrida y seguramente frustrada​ con el hecho de que los originales diseños de la Casa René Boivin no eran atribuidos a ella. Esto no era un hecho excepcional: los joyeros durante décadas habían insistido en el anonimato de sus diseñadores, con independencia de cuan talentosos fueran, incluyendo entre otros a Charles Jacqueau y Peter Lemarchand para Cartier y a René-Sim Lacaze para Van Cleef & Arpels.

En febrero de 1932, Suzanne Belperron renuncia a su cargo en la Casa René Boivin.​ Sería reemplazada en enero de 1933 por Juliette Moutard, quien previamente había trabajado para el fabricante de relojes de lujo Verger Frères. Por su parte, Germaine Boivin, la hija de Jeanne y René Boivin, quien trabajara previamente como diseñadora para su tío, el famoso modisto Paul Poiret​ y que tras la bancarrota de la Casa Poiret en 1929 creara su propia línea de ropa,​ solo se incorporaría como empleada a la Casa René Boivin en 1938.​

En abril de 1932 Suzanne Belperron aceptó la oferta de Bernard Herz, renombrado comerciante parisino de perlas y piedras preciosas y uno de los suministradores favoritos de la Casa René Boivin, consistente en una posición central en su compañía como “exclusiva, única y reconocida creadora-diseñadora”.​ Bernard Herz le dio a la joven artista la libertad de diseñar sus propios modelos bajo el nombre de Herz. Desde su salón privado ubicado en el número 59 de la calle de Châteaudun, Suzanne Belperron aseguró los servicios del famoso cortador de piedras Adrien Louart (1890–1989) y designó a Groëné et Darde como su fabricante exclusivo.​

Durante la década de 1930, la originalidad de los trabajos de Suzanne Belperron trajo creciente fama internacional a la Casa Bernard Herz. La notoriedad de Belperron creció al unísono, deviniendo en figura relevante en el mundo artístico tanto dentro como fuera de Francia. Casi todos los meses,​ sus creaciones eran promovidas junto a las de renombrados joyeros como Cartier, Boucheron o Van Cleef & Arpels en lujosos magazines de moda​ como Vogue y Harper's Bazaar, con la colaboración habitual de bien conocidos fotógrafos como George Hoyningen-Huene y Horst P. Horst.​ Una amiga cercana, Diana Vreeland (1903–1989), destacada figura en la historia de las modas del siglo XX y personalidad influyente en las revistas de moda (por entonces redactora jefe de la revista Vogue y otrora editora de modas de Harper's Bazaar), adoraba el estilo de Suzanne Belperron.​

Su fama fue tal que el renombrado joyero neoyorquino Paul Flato le propuso en julio de 1939 una colaboración artística,​ la cual fue declinada por la diseñadora Francesa.

Considerada una colorista sin rival,​ la esencia del trabajo de Suzanne Belperron reside en su extraordinaria habilidad para jugar con influencias estéticas de origen diverso y motivos inspirados en la naturaleza.​ Suzanne Belperron admiraba el arte y las culturas distantes como las de Egipto, el Cercano Oriente (en particular la civilización asiria), la India, el Lejano Oriente (China, Japón), África y Oceanía. Suzanne hará además su viaje de compromiso a Egipto en el otoño 1923.​

Encontró inspiración en la flora y la fauna naturales,​ desde criaturas como el pez estrella y los insectos hasta los detalles mínimos en los pétalos y las hojas de un jardín de flores.​ Suzanne Belperron también se sintió cautivada por el universo submarino, cuyo esplendor de formas y combinación de colores la fascinaba.​

Entrenada en el momento de auge del movimiento art déco, Suzanne Belperron suavizó la estética linear imperante mediante el uso de materiales y diseños que otros joyeros todavía no habían explorado.​ Fue pionera en la técnica de colocar piedras preciosas sobre materiales semipreciosos.​ Además de realizar estos montajes de una forma única, ella optó por el oro de 22 quilates, un nivel de pureza más blando que el comúnmente empleado, debido a su peculiar color.​

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