La Soyuz 1 (en ruso: Союз 1, Unión 1) fue el primer vuelo tripulado de una nueva serie de naves espaciales de la Unión Soviética. Lanzada el 23 de abril de 1967 con un único tripulante, el coronel Vladímir Mijáilovich Komarov, que murió cuando la nave se estrelló en su regreso a la Tierra. Se trató del primer accidente mortal en vuelo de la historia de los vuelos espaciales.
Al igual que en los programas previos Vostok y Vosjod, la Unión Soviética envió primero prototipos no tripulados para validar la nave. Sin embargo, al contrario de lo que había sucedido anteriormente, en esta ocasión todos ellos fracasaron.
El primero se lanzó el 28 de noviembre de 1966 y se le asignó la denominación de Cosmos 133. Se esperaba que fuera seguido al día siguiente por el lanzamiento de otra nave y que ambas realizaran un acoplamiento automático. El lanzamiento transcurrió sin problemas, pero seis horas después la nave había agotado sus reservas de combustible y quedó girando fuera de control debido a un fallo del sistema de altitud. Incapaces de gobernarla, los técnicos de tierra optaron por cancelar el lanzamiento de la segunda Soyuz y sacar la Cosmos 133 de órbita, cosa que consiguieron tras arduos esfuerzos que se prolongaron durante dos días. Sin embargo, el encendido de los motores se produjo de forma muy imprecisa y, en vez de dirigirse hacia Kazajistán, la Cosmos 133 se encaminó hacia China. La propia nave detectó el error y, en prevención de que cayera en manos de una potencia extranjera, la Cosmos 133 se autodestruyó (30 de noviembre).
El segundo vuelo de prueba se intentó realizar el 14 de diciembre de 1966. A la hora prevista, la primera etapa se encendió, pero no los aceleradores, por lo que se abortó el lanzamiento. 27 minutos después, mientras los operarios estaban realizando las tareas de drenado del combustible, la nave creyó que estaba en una trayectoria errónea (los sistemas pensaban que el lanzamiento se había efectuado) y activó la torre de escape. La nave se alejó correctamente del área de lanzamiento, pero los gases generados por el sistema de escape produjeron la explosión del cohete y murieron varios operarios. Como era norma en la Unión Soviética, la nave que no alcanzaba la órbita no recibía nombre; actualmente se la suele denominar como Cosmos 140A.
El tercer vuelo de prueba se efectuó el 7 de febrero de 1967 y la nave, tras el lanzamiento, recibió el nombre de Cosmos 140. Una vez en órbita, experimentó parecidos problemas de control de actitud que afectaron a la Cosmos 133 debido a un fallo de un sensor estelar. Esto hizo que la nave consumiera excesivo combustible. A pesar de los problemas de guiado, se pudo controlar la Cosmos 140 y efectuar la maniobra de frenado para su regreso a tierra. Pero la maniobra no salió según lo esperado y la Cosmos 140 se hundió en el mar de Aral, a 500 kilómetros de su lugar previsto. Además, el módulo de reentrada se había despresurizado y se había abierto un agujero de 30 cm en el escudo térmico.
Cabe citar el lanzamiento de una versión lunar de la Soyuz (Zond) que fue efectuado el 8 de abril de 1967 y bautizada como Cosmos 154. Debido a un fallo de la cuarta etapa no pudo abandonar la órbita terrestre, en una órbita de solo 200 km de altura. Debido al rozamiento, la nave fue perdiendo altura y se quemó al reingresar en la atmósfera dos días después. Ya que los cohetes eran diferentes en las versiones lunar (Protón) y terrestre (Soyuz), el fallo de uno no comprometía la fiabilidad del otro. Sin embargo, impidió seguir efectuando pruebas con la Soyuz antes de que fuera tripulada.
Nikolái Kamanin, jefe del cuerpo de cosmonautas de la Unión Soviética, y Serguéi Koroliov, ingeniero jefe del programa Soyuz, hablaron el 20 de agosto de 1965 sobre la elección de cosmonautas. Entre otros, se propusieron a Yuri Gagarin y Vladímir Komarov.
Tras la muerte de Koroliov el 14 de enero de 1966, se nombró a Vasily Pavlovich Mishin como su sustituto. Mishin propuso que se enviara a "ingenieros no válidos" de su propio grupo de trabajo (OKB-1) para las primeras misiones de la Soyuz. Esto originó una agria disputa con Kamanin, quien consideró que no había tiempo para prepararlos adecuadamente. Tras meses de disputa se optó finalmente por cosmonautas profesionales. Komarov fue escogido astronauta principal, con Gagarin como reserva.
Tanto la Vostok como la Vosjod habían pasado por vuelos de prueba con éxito antes de enviar a un ser humano a bordo. Con la Soyuz, los malos resultados de todos los vuelos automáticos hicieron que se tuvieran malos presagios para la primera misión tripulada. Unas semanas antes del lanzamiento Komarov afirmó que si él no volaba «mandarán al piloto de reserva. Él [Yuri] morirá en vez de mí». A su vez, Yuri Gagarin intentó desbancar a Komarov, con la convicción de que la URSS no arriesgaría la vida de un héroe nacional.
En la planificación de la Soyuz 1 hubo intensas presiones políticas. Una actuación prudente hubiera esperado a que se efectuara al menos un vuelo de prueba con éxito antes de autorizar la presencia de cosmonautas a bordo del vehículo, tal y como se hizo con los anteriores programas Vostok y Vosjod. No obstante, las presiones políticas provenientes de Leonid Brézhnev y, especialmente, de Dimitry Ustinov hicieron que se incurriera en mayores riesgos. Ustinov llegó a decir a Komarov (que era escéptico sobre la preparación de la Soyuz) que si no accedía a pilotar el vehículo le «quitaría las estrellas del pecho y los galones de los hombros». Ante las dudas que suscitaba el programa entre los cosmonautas el director del programa Soyuz, Vasily Mishin, llegó a gritar que «¡no quiero cobardes en mis naves!».
El 14 de abril se realizó una inspección. Uno de los participantes, el coronel Kirillov, señaló que había cientos de cuestiones técnicas sin resolver en la nave y que, por ello, la Soyuz no estaba lista. Al oírlo, Mishin estalló de furia y le replicó que él le enseñaría cómo hacer su trabajo. Finalmente, el 20 de abril se autorizó el despegue, que quedó fijado para el día 23.
En la elección de la fecha intervinieron también cuestiones políticas. Algunas fuentes señalan que la fecha escogida para el lanzamiento pretendía conmemorar el cumpleaños de Lenin (22 de abril), el Día del Trabajo (1 de mayo) y coincidía también con una importante reunión de líderes comunistas en Checoslovaquia.
La Soyuz 1 iba a ser seguida un día después por el lanzamiento de la Soyuz 2, con tres tripulantes: Valery Fyodorovich Bykovsky, Yevgeny Vassilyevich Khrunov y Aleksei Stanislavovich Yeliseyev. Estaba previsto que las dos naves se acoplaran, con la Soyuz 1 actuando como "nave activa" y la Soyuz 2 como "nave pasiva". Tras el acoplamiento, dos de los cosmonautas de la Soyuz 2 efectuarían un paseo espacial hasta la Soyuz 1 (aunque la Soyuz ya tenía capacidad de acoplamiento, los astronautas aún no podían pasar directamente de una a otra). Una vez realizado el intercambio, ambas naves se separarían y volverían a Tierra.
La misión Soyuz 1 & 2 se iba a enviar apenas unos meses después del mortal accidente del Apolo 1. Los soviéticos esperaban que el nuevo éxito, tras más de dos años sin vuelos tripulados, les devolviera la supremacía en la carrera espacial.
Sin embargo, muchos responsables del programa espacial soviético temían que la distancia que estaban ganando los EE. UU. Fuera irrecuperable. Hasta el momento, las naves estadounidenses ya habían efectuado maniobras de aproximación (Gemini 6 y Gemini 7, 15 de diciembre de 1965) y de acoplamiento (Gemini 8 y Agena 8, 16 de marzo de 1966). En cambio, los soviéticos no tenían experiencia ni en aproximación ni en acoplamiento.
Iba a ser, además, la primera vez en la historia en la que se acoplaban dos naves tripuladas y se producía un intercambio de tripulaciones. Dominar estos dos elementos era clave en el programa lunar soviético.
La Soyuz 1 despegó el 23 de abril de 1967 con el cosmonauta Vladimir Mijailovich Komarov a bordo.
El lanzamiento se efectuó a la perfección, pero una vez en órbita inmediatamente comenzaron los problemas. El panel solar izquierdo no se abrió, lo que produjo una gran merma de la energía disponible para la nave. Además, el sensor solar 45 K falló, imposibilitando orientar el panel derecho, por lo que la corriente proveniente de este bajó a apenas 24 amperios, insuficiente para mantener las baterías cargadas. Además, los giróscopos y el sensor de iones también fallaron. Los fallos fueron claramente mencionados por el propio cosmonauta en sus comunicaciones con tierra. En su segunda órbita, Komarov exclamó "maldita máquina, ¡nada de lo que hago funciona!".