Josefa Raimunda Hermenegilda Díaz y Clucellas (Santa Fe, Santa Fe, Argentina; 13 de abril de 1852-Villa del Rosario, Córdoba, Argentina; 24 de septiembre de 1917), más conocida como Sor Josefa, fue una pintora y religiosa argentina. Es considerada la primera pintora de relieve de la ciudad de Santa Fe y una de las pioneras en el desarrollo de las artes plásticas en el país, destacándose por su obra de corte costumbrista, de naturaleza muerta y religioso.
Josefa nació en 1852 en Santa Fe, hija del comerciante catalán Diego Díaz y de su esposa Mercedes Clucellas, y tendría dos hermanas, María (nacida en 1851) y Mercedes (nacida en 1854). Apodada Pepa Díaz en su juventud, demostró desde temprana edad gusto por la pintura, y a los 15 años inició su formación artística con el profesor italiano Héctor Facino. En esta etapa inicial, su obra se centró en retratos de familiares y naturalezas muertas.
En 1871 participó de la Primera Exposición Nacional de Córdoba organizada por Domingo Faustino Sarmiento, donde presentó cuatro óleos, que representaban «un gaucho argentino, otra una china del Chaco y dos naturalezas de frutas.» El 1 de enero de 1872, el gobernador de Santa Fe Simón de Iriondo le entrega a Josefa una medalla de oro, previamente otorgada por parte de la Asamblea de Representantes de la Santa Fe en el agosto pasado. Esta medalla era dada, según su dorso, «Al talento, gloria y estímulo» de Josefa. A partir de entonces le llegaron pedidos locales, de Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos. De esta última provincia, destaca el retrato al óleo de Justo José de Urquiza de 1880, pedida por el gobierno entrerriano.
Josefa pintó durante 25 años obras costumbristas, capturando escenas de la Santa Fe del siglo XIX; de naturaleza muerta, que muestran una técnica refinada para la época y el contexto regional; y paisajista, aunque de este último no se conserva ningún cuadro. Muchas de sus creaciones se perdieron, o quienes las tienen, no conocen que pertenecen a Josefa debido a que muchas veces no las firmaba.
Una de sus obras más icónicas es La negra y el niño (1873), conservada en el Museo Histórico Provincial de Santa Fe, donde representa a un bebe blanco siendo cuidado por una niñera negra. El bebe es Antonio Crespo Picazo, hijo del gobernador Ignacio Crespo y de su mujer Telma Picazo, quienes solicitaron el encargo. Es una muestra de la herencia colonial en la jerarquía social.
En 1894 ingresó a la orden de las Hermanas Adoratrices de Córdoba, donde continuó pintando, integrando la temática sacra a su repertorio y decorando capillas de su orden. También se dedicó a las fundaciones y obras de caridad. A partir de acá, se pueden contar 23 años de obras religiosas, retratos de santos y escenas bíblicas, destinadas a capillas, conventos y oratorios. Falleció a los 65 años el 24 de septiembre de 1917 en el convento de Villa del Rosario, Córdoba.
En su honor, el Museo Municipal de Artes Visuales de Santa Fe, abierto en 1936, lleva su nombre. Recién en 2017 se agregó el primer cuadro de Josefa al museo homónimo, Jesús y los niños. Su casa natal fue declarada Monumento Histórico Provincial en 1998; y desde 2024 alberga un nuevo espacio cultural llamado La Josefa, desde donde se proponen diversas exhibiciones y convocatorias de artes visuales, con especial énfasis en las producciones de mujeres. Así, su figura ha sido rescatada por la historiografía del arte feminista como un ejemplo de la producción artística femenina en el siglo XIX, fuera de los circuitos académicos tradicionales.