Los soninké son un grupo étnico de África Occidental que vive en grupos dispersos entre Senegal, Mauritania y Malí, así como en el este de Gambia, en Costa de Marfil, Guinea Bissau, Ghana y Burkina Faso. Se calcula que hoy en día pueden sobrepasar una población de 1 703 000 personas. Son un pueblo mandé que desciende de los bafour y está estrechamente relacionado con los imraguen de Mauritania. Fueron los fundadores del antiguo Imperio de Ghana, Wagadu (750-1240 d. C.). Los soninké son aún hoy en día la columna vertebral de países como Gambia, Senegal y Malí. A través de toda la historia han sido los comerciantes de diamantes en oro, sal y diamantes.
Hablan el idioma soninke, que pertenece al grupo de las lenguas mandé, al que también pertenecen el mandenká (mandinká, Koniake, bambara, dioula, kagoro, etc.) el bissa, el bozo, el mende, el susu, el yacouba, el vai y el ligbi. Este grupo lingüístico forma parte de las lenguas Níger-Congo.
Tras el contacto con los comerciantes almorávides del norte sobre el año 1066, los nobles soninké abrazaron el Islam, siendo de los primeros grupos étnicos subsaharianos en seguir las enseñanzas de Mahoma. Por lo general son musulmanes sunitas. Hay algunas comunidades cristianas y también grupos animistas.
Se designan a sí mismos soninké, palabra que en realidad es la forma singular de soninko, pero también se les conoce por los nombres que les han dado sus vecinos wolof: sarakhoulé (que significa literalmente persona blanca y era como los soninke llamaban a los franceses cuando llegaron a colonizar la región); son llamados marakas por los bambara, wangara por los mandinga, songhai por los wakoré, aswanik por los de Asuán o Toubakaï. También incluyen los subgrupos Maraka y Wangara.
Los soninke viven hoy en toda el África Occidental, especialmente en torno a la tierra del ex Imperio de Ghana, ocupando un territorio de unos 800 km de este a oeste desde el valle medio del río Senegal.
La mayoría de los soninke viven en el oeste de Malí y en la frontera del país con Senegal, entre Nara y Nioro du Sahel.
Según el censo de 1988 en Senegal, los soninke eran 113 184, un 1,7 % de una población total del país estimada en 6 773 417 habitantes. La búsqueda de trabajo durante la etapa de la Francia colonial llevó a muchos soninke a construir comunidades en Dakar y en otras grandes ciudades de África.
En Mauritania, viven al sur en las regiones de Guidimakha y Gorgol, a lo largo del valle del río Senegal. Son sin duda los mayores cultivadores del país.
Hay que destacar que existe una gran diáspora fuera de África, sobre todo en la región de París. En la década de los 70, los soninke representaban casi el 70 % de la población subsahariana emigrante en Francia.
Los soninke fueron los fundadores del Imperio de Ghana —también conocido con el nombre de Wagadu—, situado al sur del Sáhara en el valle medio del río Senegal. Su fundación, de acuerdo a la tradición oral de los soninke, se debe a una figura legendaria, Igo Khass Dingka (que significa "hombre grande y viejo"), quien procedía de la región de Asuán en Egipto, de ahí el nombre Aswanik, según el cual son nombrados soninko.
El ancestro de los soninko, Dingka, pertenecía a la nobleza de Egipto y era teniente del faraón. Cuando Dingka llegó al oeste de África, a la región que hoy ocupan Malí, Mauritania y Senegal, se encontró con una nación de agricultores, los Karos, a quienes logró dominar junto con sus seguidores, gracias a que sus tropas eran excelentes jinetes y estaban armados con lanzas, espadas y escudos de hierro.
Cuenta la leyenda que en la región reinaba una serpiente de siete cabezas llamada Bida, con la que tuvo que negociar Igo Khass Dingka para instalar el Estado Wagadu. La serpiente aceptó dejar su imperio con la condición de que le fuera entregada, cada siete años, la chica más bella de Wagadu. Antiguamente, los soninke consideraban que había que sacrificar a una persona para fundar un pueblo.
Por el pacto con la serpiente, esta daría a Wagadu la riqueza, el oro y la lluvia para los cultivos. Igo Khass Dingka es el antepasado de los apellidos soninke Wague, Diaby, Gassama, Doucouré, Cisse, Sylla, Tandia, Sokhona, Touré, Diane, Beret, Sakho Baradji y Bakhayokho.
El Imperio de Ghana controló, a partir del siglo VIII, el comercio transahariano y su apogeo llegó en los siglos IX y X.
En el siglo XI, tras varias invasiones almorávides venidas del Norte, el imperio se debilitó progresivamente hasta su caída definitiva en el siglo XIII y se inició una época de diáspora por toda la región del África occidental. Debido a la persecución por parte de los bereberes, en el siglo VIII, el pueblo soninke emigró hacia el sur dispersándose por territorios muy distantes unos de otros, lo que hace que en la actualidad no ocupen un territorio definido, sino mezclados con muchos otros pueblos. Dieron lugar a más etnias como los bozo, descendientes de los sarakhoulés dispersos a partir del siglo XII, que se convirtieron en pescadores en el río Níger.
Mediante la dispersión, extendieron el islam, ya que son uno de los primeros pueblos islamizados del África subsahariana. El viaje es una tradición entre los soninke, que explica todos sus movimientos.
Los tres grupos soninke principales son los Marka, Nono y Azer. Otros grupos importantes son los Sisse, Drame, Sylla y Kante. Algunos de los grupos soninke se han ido diluyendo a lo largo de los siglos por sus matrimonios mixtos con wolof, serer y malinke.
Aunque las tradiciones orales hablan sobre todo de los soninke de Wagadu, al parecer, los soninke formaron otros reinos prestigiosos en la región, como Kaarta, Gajaaga y Gidimaxa. Cada uno de estos reinos era gobernado por el “tunka” o rey, el único que era el “propietario o maestro de la fuerza, del poder”, el “fankama”.