Solitario George (del inglés, Lonesome George, también llamado en español Solitario Jorge; Isla Pinta, c. 1910-Puerto Ayora, 24 de junio de 2012) fue el último macho e individuo conocido de Chelonoidis abingdonii, una de las especies de tortuga gigante de las islas Galápagos.
George fue encontrado el 1 de diciembre de 1971 en la isla Pinta por el zoólogo húngaro de la Universidad de Harvard, Joseph Vagvolgyi, en un contexto en el que su taxón específico se creía desaparecido. El año siguiente se reubicó en la Estación Científica Charles Darwin, en la isla Santa Cruz, donde el Centro de Reproducción y Crianza de la Dirección del parque nacional Galápagos se encargó de su cuidado. Los esfuerzos para su conservación tuvieron un eco en la comunidad científica, nacional e internacional, y así se lo consideró como el símbolo de los esfuerzos invertidos por Ecuador y la comunidad científica internacional por conservar las especies amenazadas.
Con el propósito de asegurar la perpetuación de sus genes a través de su progenie, George permaneció encerrado junto con dos hembras de una especie similar, Chelonoidis becki (tortuga gigante del volcán Wolf). Sin embargo, a pesar de los muchos programas de reproducción, no pudo obtener descendencia antes de su muerte en 2012, lo que marcó la extinción definitiva de Chelonoidis abingdonii.
Dado que el Parque Nacional Galápagos y el gobierno ecuatoriano designaron al Museo Americano de Historia Natura como institución responsable del proceso de taxidermia, trasladaron los restos hacia Estados Unidos donde, tras su disección, los exhibieron públicamente hasta enero de 2017. Después, su cuerpo pasó al centro de apoyo de George Dante, para finalmente regresar a Ecuador en febrero de 2017, donde permanece en la Sala de Exhibición del Solitario George del Circuito Fausto Llerena, en Puerto Ayora, Santa Cruz.
Después de su muerte, la influencia de la tortuga permanece en la sociedad y la ciencia. Su genoma despertó un notable interés en la comunidad científica, que lo estudia para comprender la longevidad de las tortugas, su resistencia a enfermedades como el cáncer y su capacidad de recuperación ante heridas graves. Por otro lado, la imagen de George es ampliamente reconocida en las Islas Galápagos al mostrarse como un símbolo de ecoturismo y un emblema representativo de la extinción de especies en producciones culturales, a la vez que enfatiza la importancia de la conservación de la biodiversidad a nivel global.
En 2017, el Ministerio de Cultura y Patrimonio de Ecuador declaró su cuerpo como Patrimonio cultural de la Nación.
En 1906, expedicionarios de la Academia de Ciencias de California visitaron la isla Pinta y capturaron tres machos de la especie Chelonoidis abingdonii; estos constituyeron los últimos registros confirmados de la especie durante las seis décadas siguientes, periodo tras el cual se dispuso el traslado de todas las tortugas remanentes de la isla en el marco de un programa de conservación. Estas tres tortugas se encuentran actualmente almacenadas en la Academia de Ciencias de California: solo uno de los especímenes está catalogado como una forma taxidermizada, otro espécimen se describe como esqueleto parcial con «miscelánea de postcráneo», y el espécimen etiquetado como #8110 se incluyó en el registro GenBank del Centro Nacional de Información Biotecnológica basado en análisis de ADN mitocondrial.
En un momento en que ya se creía que la especie había desaparecido, el Solitario George fue descubierto el 1 de diciembre de 1971 por el zoólogo húngaro de la Universidad de Harvard, Joseph Vagvolgyi y su esposa María, en una visita a la isla. No obstante, Vagvolgyi no se percató de la importancia de su encuentro con el animal hasta semanas después, cuando habló con el quelonólogo Peter Pritchard y comprendió la trascendencia del hallazgo de una presunta especie extinta. En marzo de 1972, una expedición organizada por la Estación Científica Charles Darwin del gobierno de Ecuador se encaminó hacia la isla. Alertados por los rumores sobre el encuentro de Vagvolgyi, los miembros de la expedición, emprendieron la búsqueda de quelonios en la isla. Dos de los técnicos encontraron a George a la sombra de un árbol del que el animal se estaba alimentando. Se tomó la decisión de capturar al galápago y trasladarlo a la estación científica de Santa Cruz, donde se contaba con instalaciones adecuadas para la manutención y reproducción en cautiverio de las tortugas. El nombre que se le puso, «Solitario George», se inspiró en el actor George Gobel, además que describía muy bien la condición de este animal como el último sobreviviente de su especie.
George fue muy estrechamente relacionado con las tortugas de San Cristóbal y Española, las islas más alejadas de la isla de Pinta, y dada la distancia se secuenció el ADN de las tres tortugas alojadas en el California sesenta años antes, para descartar que la tortuga se haya movido de su hábitat. Así, al observar las secuencias idénticas a George, se afirmó que la tortuga gigante de la isla Pinta no estaba extinta. Se reubicó a George en la Estación Científica Charles Darwin, en la isla Santa Cruz, en 1972. La necesidad de recursos económicos para continuar con las investigaciones motivó al Fondo Mundial para la Naturaleza en Washington, Estados Unidos, a difundir la noticia de su presencia. La revelación de la existencia de esta tortuga gigante de Pinta generó un gran impacto, convirtiendo a George en un símbolo de esperanza tanto para las Islas Galápagos y el mundo. La noticia de la supervivencia de esta especie única atrajo una considerable atención, y rápidamente el quelonio se volvió reconocido por aproximadamente el 90 % de los visitantes del archipiélago. Su presencia también tuvo un efecto significativo en el turismo de la isla, especialmente como una atracción icónica y una figura emblemática de la conservación de la biodiversidad en Galápagos.
Desde la llegada de Charles Darwin, en 1835, y en el resto del siglo XIX, los marineros y piratas utilizaron las islas del océano Pacífico como parada para repostar. Cazaron un gran número de tortugas para sustraer aceite y se llevaban cientos de ellas como fuente de comida por su capacidad de sobrevivir hasta seis meses sin comer, lo que las hacía una fuente duradera de alimento. El capitán del Beagle, Robert Fitzroy, relató que varias tortugas más de Galápagos fueron llevadas a bordo tras el segundo viaje del HMS Beagle. El naturista inglés describió el sabor del contenido de una vejiga de tortuga como «límpida».
Las cabras que introdujeron en la isla Pinta dejaban a los galápagos sin alimento, mermando considerablemente su población. Tras el establecimiento de la Estación Científica Charles Darwin, en 1964, comenzó el estudio de poblaciones de quelonios en el archipiélago. Con la información recopilada, se trabajó en dos frentes paralelos:
Eliminar los animales introducidos en sus áreas de vida.
Aumentar la tasa de reproducción y sobrevivencia en las poblaciones en peligro, a través de la reproducción y crianza en cautiverio.
Una de las metas propuestas fue recuperar las especies que se encuentren afectadas, y se estableció, en la isla Santa Cruz, el Centro de Reproducción y Crianza de Tortugas Gigantes «Fausto Llerena». Gracias a los diferentes proyectos de control y erradicación de especies invasoras, se completó un prolongado esfuerzo para retirar a las cabras introducidas en la isla de George en 2003, a fin de que la vegetación de la isla volviera a establecerse como era naturalmente, regenerando el ecosistema afectado.
George, tras su descubrimiento, tenía un peso que se estimaba entre 75 y 88 kilogramos. Durante su estadía en la isla Santa Cruz, pesó 88 kg, midiendo 102 centímetros de longitud y manteniéndose con una dieta a base de 500 gramos de papaya cinco veces a la semana, 50 gramos de césped tres veces a la semana y 100 gramos dieta especial balanceada una vez a la semana. El quelonio exhibía una serie de características distintivas que lo diferencian de otras especies del género Chelonoidis, y que comparte con su especie en sí: