Siria (en árabe: سوريا/سورية, romanizado: Sūriyā/Sūriya, ), oficialmente República Árabe Siria (en árabe: الجمهورية العربية السورية, romanizado: al-Jumhūriyya al-ʿArabiyya as-Sūriyya), es un país soberano del Oriente Próximo, bañado por la costa levantina mediterránea. Comparte fronteras con Turquía por el norte, con Irak por el este, con Israel y Jordania al sur, y con Líbano y el mar Mediterráneo por el oeste, pudiéndose ver desde sus costas a lo lejos la isla de Chipre. Siria es miembro de la Organización de las Naciones Unidas desde su fundación.
Siria tiene una población de 23,2 millones de habitantes, la mayoría de los cuales hablan árabe y profesan la religión islámica, siendo el suní el grupo mayoritario. Entre los musulmanes no sunnitas en Siria están los alauitas y chiitas. Además, de comunidades que profesan el cristianismo oriental, existen minorías de las etnias asiria, armenia, turca y kurda junto a miles de refugiados palestinos.
A lo largo de la historia, Siria estuvo ocupada y gobernada por diferentes imperios, entre ellos, están los egipcios, hititas, sumerios, mitani, asirios, babilonios, cananeos, fenicios, arameos, amorreos, persas, griegos y romanos.
Después de la Primera Guerra Mundial, el Estado moderno sirio emergió como un mandato francés y representó el Estado árabe más grande que emergía del Levante tras el fin del dominio otomano. El 24 de octubre de 1945 obtuvo su independencia y se convirtió en una república parlamentaria, aunque las tropas francesas no se retiraron del todo hasta abril de 1946. Los siguientes años fueron muy tumultuosos, con consecutivos golpes de Estado e intentos de golpes fallidos entre 1949 y 1963. Entre 1958 y 1961 el país formó con Egipto la República Árabe Unida, pero su existencia efímera terminó con el un golpe de Estado en 1961. Después de un referéndum constitucional, se constituyó la República Árabe Siria, aunque hasta el golpe de 1963 el país se mantuvo en la inestabilidad. Desde el 8 de marzo de 1963 hasta el 17 de marzo de 2011, el Partido Baaz Árabe Socialista gobernó el país bajo un estado de emergencia. Desde 1970, la presidencia fue ejercida por miembros de la familia Ásad: primero, por el general Háfez al-Ásad, entre 1970 hasta 2000; y, más tarde, por su hijo Bashar, que gobernó hasta 2024, aunque aun mantiene una guerra civil desde 2011.
En diciembre de 2024, tras una ofensiva en el noroeste, las fuerzas opositoras tomaron Damasco, Bashar al-Ásad y su familia se exiliaron en Rusia y el régimen baazista colapsó. El hasta entonces primer ministro, Mohamed Ghazi al-Jalali, traspasó el poder a un gobierno provisional liderado por Mohamed al-Bashir, según convino con los islamistas del grupo insurgente más poderoso. No obstante, la oposición al gobierno derrocado es diversa y el territorio de Siria, tal y como es reconocido por la comunidad internacional, se encuentra fragmentado bajo el control de diferentes facciones, que incluyen a kurdos y grupos apoyados por Turquía, entre otros.
El origen del nombre «Siria» no está concluyentemente definido. Podría provenir del griego antiguo y designar originalmente la tierra de Aram, pero Heródoto lo veía como una forma abreviada de Asiria, mientras que los historiadores modernos lo remontan a varios nombres locales. Aparece por primera vez en griego y no tiene antecedentes identificables, ni en forma ni en contenido, en textos prehelenísticos. Bien establecido en el uso romano y bizantino oficial, desapareció en el siglo VII con la conquista musulmana, pero continuó siendo utilizado en Europa. En el mundo árabe-musulmán, la región anteriormente llamada «Siria» se llamaba Sham (شام) que también era la de su capital, Damasco.
El nombre «Siria», en árabe سوريا, era desconocido hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando resurgió bajo la influencia europea. En 1865, se convirtió en el nombre oficial de una provincia: el valiato de Damasco. Fue después del establecimiento del mandato francés, en 1920, cuando pasó a designar al actual Estado sirio.
La revolución del neolítico (10 000 a. C.) abarcó toda la región que se extiende desde el valle del Nilo y el Mediterráneo oriental, incluyendo Siria e Irak, hasta la meseta iraní y el valle del Indo. También incluyó cadenas de poblaciones campesinas florecientes en las llanuras boscosas del norte de Europa. En esta extensa región había una gran variedad de culturas integradas en la «Media luna fértil», región histórica que se correspondía con parte de los territorios del Levante mediterráneo, Mesopotamia y Persia.
Hacia el año 2000 a. C., Siria formaba parte del Aram.[cita requerida] Estuvo sometida a Egipto desde casi el 1530 a. C. hasta el 1250 a. C. El Aram-Damasco fue un estado arameo establecido alrededor de su capital, Damasco, en Siria, desde finales del siglo XII a. C. al 732 a. C. En el suroeste asiático en la antigua Mesopotamia, en el valle del río Tigris, se ubicó la civilización asiria, hacia el 1350 a. C.; en el siglo VIII a. C., Asiria sometió todo el país, que pasó a Babilonia en el siglo VII a. C. Persia se la anexionó en el 538 a. C., reteniéndola hasta que se apoderó de ella Alejandro Magno, 200 años después. La región constituyó la provincia romana de Siria entre los años 64 a. C. y 634 d. C., cuando fue conquistada durante la Expansión musulmana. En la segunda mitad del siglo XI, después de haber sido tomada por los sarracenos, fue ocupada por los selyúcidas, y en 1516 por los turcos otomanos, que la retuvieron hasta 1833, en que fue conquistada por Mehmet Alí, quien la devolvió a los turcos en 1840.
Los turcos siguieron siendo dueños de Siria hasta ser expulsados de ella por los británicos, en 1918. Francia, desde que intervino en el Líbano, había mantenido sus reivindicaciones políticas sobre Siria, y su posición especial fue reconocida en el acuerdo anglofrancés de 1916. Según esto, los ingleses abandonaron aquel país, y el Supremo Consejo de los aliados dio a Francia el mandato sobre el mismo. En 1928, la Asamblea Constituyente redactó una constitución; pero esta no obtuvo la aprobación de Francia, la cual en 1929 disolvió la Asamblea. En mayo de 1930 se aprobó una nueva Constitución. En junio de 1932, Muhammah Alí Bey el Abed era elegido presidente de la república. En tratados firmados a finales de 1936, Francia prometió la independencia total de Siria, en un plazo de tres años. En 1938, Siria se vio precisada a ceder el sanyak de Alejandreta (en turco Iskenderun) a Turquía. Tras el colapso de Francia, Siria se mantuvo fiel al Gobierno de Vichy.
De la independencia al gobierno de Ásad
En junio de 1941, fuerzas británicas, australianas y de franceses libres atacaron desde Irak, porque Siria era una colonia controlada por la Francia de Vichy (Estado títere de Alemania en la Segunda Guerra Mundial) y, tras una breve campaña, rompieron la resistencia de las tropas galas que dirigía el general Dentz y ocuparon el país. Tras ello, anunciaron solemnemente la concesión de la independencia. Reconocida por las Naciones Unidas, la independencia de Siria como Estado soberano en 1944, los franceses la evacuaron en 1946. En los primeros años después de la proclamación de la independencia, la política interior del país fue muy complicada, con numerosos cambios de gobiernos y la redacción de distintas constituciones. Además, el país participó en 1948 en los ataques lanzados contra el naciente Estado de Israel en la primera guerra árabe israelí, que supuso la victoria del Estado de Israel frente a la coalición árabe de Siria, Egipto, Jordania y Líbano.
En marzo de 1949, el jefe de Estado Mayor del Ejército Árabe Sirio en aquel momento, Husni al-Za'im dirigió un golpe de Estado en el país, siendo el primer alzamiento militar desde su independencia. El 14 de agosto de 1949, Husni Zaim, fue asesinado. Se formó un nuevo ministerio durante la presidencia de Hachem el-Atassi, que tuvo como jefe del ejército a Sami el-Hinnani, que dirigió la revolución contra Zaim. El 19 de diciembre del mismo año, una segunda revolución alentada por el coronel Adib Chichakli y promovida cuando la Asamblea Nacional estaba a punto de tratar la unidad de los países árabes y de la íntima colaboración con Irak, apartó de sus puestos de mando a Sami el-Hinnani y otros jefes políticos. Como consecuencia de nuevos golpes militares (1951 y 1952), el coronel Adib Chichakli asumió todos los poderes.