Siracusa (en siciliano, Sarausa; en griego antiguo: Συρακοῦσαι; en latín: Syracusae) es una ciudad del sureste de Italia, situada en la costa oriental de la isla de Sicilia, a orillas del mar Jónico. Es la capital de la provincia de Siracusa y posee una importante herencia histórica, cultural y arquitectónica, con vestigios de las civilizaciones griega y romana.
Fundada por colonos griegos en el siglo VIII a. C., Siracusa fue una de las ciudades-estado más influyentes del mundo antiguo y desempeñó un papel destacado en la historia del Mediterráneo durante la Edad Antigua. Fue también el lugar de nacimiento y residencia del matemático e ingeniero Arquímedes.
Actualmente, Siracusa es reconocida por su patrimonio arqueológico, incluidos templos, teatros, anfiteatros y otras estructuras clásicas, así como por su centro histórico, Ortigia, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
La ciudad fue fundada por griegos corintios y teneos, y se convirtió en una ciudad-estado muy poderosa. Siracusa fue aliada de Esparta y Corinto y ejercía influencia sobre toda la Magna Grecia, de la que era la ciudad más importante. Descrita por Cicerón como «la mayor ciudad griega y la más bella de todas», igualaba en tamaño a Atenas en el siglo IV a. C. Más tarde pasó a formar parte de la República romana y del Imperio bizantino. Bajo el emperador Constante II, fue capital del Imperio bizantino (663-669). Posteriormente, Palermo la superó en importancia como capital del reino de Sicilia. Con el tiempo, el reino se uniría al de Nápoles para formar las Dos Sicilias hasta la unificación italiana de 1860.
En la actualidad, la ciudad está declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO junto con la Necrópolis de Pantálica. En la zona central, la ciudad cuenta con una población de unos 125.000 habitantes. Siracusa se menciona en la Biblia en el libro de los Hechos de los Apóstoles, 28:12, ya que Pablo se alojó allí. La patrona de la ciudad es Santa Lucía, quien nació en Siracusa y cuya festividad, el Día de Santa Lucía, se celebra el 13 de diciembre.
Actualmente, la ciudad cuenta con una población de 124 391 habitantes, con una gran variedad de lugares de interés histórico, como los restos del anfiteatro (con un aforo para 15 000 espectadores) y la ciudadela de Dionisio II. Otras poblaciones de interés cercanas son Catania, Noto, Módica y Ragusa. En Siracusa, la temperatura más alta de Europa de 48,8 grados Celsius (119,8 °F) se registró el 11 de agosto de 2021.
Siracusa (Συρακοῦσαι) fue la ciudad griega más importante de Sicilia, en la costa oriental de la isla entre Catania y el cabo Pachynus.
Fue la segunda colonia griega establecida en la isla después de Naxos. Fue una colonia de la antigua Corinto fundada por Arquias, hijo de Evágetes, de la familia de los baquiadas, originario de Corinto, quien se tuvo que expatriar. La fundación fue el año 734 a. C. y se inició en la isla de Ortigia (Ortygia). La llamaron Sirako ("pantano"). Existe otra teoría que afirma que el nombre no es de procedencia griega sino fenicia, cuya traducción aproximada sería "roca de las gaviotas".
La ciudad fue consagrada a Artemisa (uno de sus sobrenombres era Ortigia) y tomó el nombre de una laguna o marisma que se llamaba Syraco (nombre indígena), en los alrededores.
Fue la ciudad donde nació y murió Arquímedes, ingeniero y matemático. Arquímedes era hijo del astrónomo siracusano Fidias.
Pronto adquirió prosperidad y fundó colonias: Acras en el 664 a. C., Casmena en el 644 a. C., y Camarina en el 599 a. C. Esta última fue destruida solamente 46 años después de su fundación. La expansión siracusana hacia el interior de Sicilia sudoriental se apoyó inicialmente en establecimientos como Acras y Casmena.
Tucídides dice que en el 648 a. C. fue expulsado de la ciudad un grupo conocido como los milétidas (myletidae) que se exiliaron y fundaron Hímera. También Aristóteles habla de disputas internas, pero no se puede establecer a qué época pertenecen.
En su período de máximo esplendor, Siracusa fue dominada por una serie de tiranos, interrumpida por períodos mínimos de gobierno democrático y oligárquico, hasta que en 212 a. C. fue conquistada por los romanos tras un célebre asedio, con lo cual se convirtió en la sede del poder romano en Sicilia.
En el siglo VI a. C. gobernaba la oligarquía dirigida por los gamori o geomori, supuestos descendientes de los colonos originales. Conservaron el poder hasta el 486 a. C. cuando estalló una revuelta democrática y los gamori se retiraron a Casmena. La revuelta llevó después a una nueva revuelta; el tirano de Gela Hipócrates de Gela derrotó a los siracusanos en una gran batalla en el río Heloros, y ocupó la ciudad, pero por la intervención de Corinto y de Corcira se estableció una paz equitativa. Gelón de Gela abrazó el partido de los exiliados y conjuntamente con ellos ocupó Siracusa y restableció el gobierno de los gamori, pero Gelón era el amo auténtico y pronto fue reconocido como tirano de Siracusa (485 a. C.).
No fue Siracusa la que sometió a Gela, sino que Gelón estableció su capital en Siracusa y le dedicó sus energías, descuidando Gela. La mitad de los ciudadanos de Gela y todos los de Camarina fueron trasladados a Siracusa y recibieron la ciudadanía. Después ocupó la ciudad de Mégara Hiblea y la ciudad de Eubea y trasladó a todos los ciudadanos importantes de estas ciudades a Siracusa. Así esta se convirtió en la primera ciudad de Sicilia, que antes era Gela. La ciudad se amplió hacia Acradina (llamada ciudad exterior) mientras Ortigia era llamada ciudad interior o la isla.
Bajo Gelón I (485-478 a. C.) y su sucesor Hierón I (478-467 a. C.) la ciudad prosperó. Después de Hierón, su hermano Trasíbulo fue derrocado por una revuelta popular (465 a. C.) que estableció un gobierno republicano democrático.
Muy pronto Siracusa se extendió sobre tierra firme y fundó a su vez otras colonias; bajo el mando de Hierón I, venció a los etruscos en Cumas (474 a. C.).
Las luchas entre los antiguos ciudadanos y los nuevos llevados por Gelón fueron el orden del día hasta que los nuevos ciudadanos se retiraron a Mesana. En esta época Siracusa logró su máxima riqueza.