Simancas es un municipio y localidad española de la provincia de Valladolid, en la comunidad autónoma de Castilla y León. La población del término municipal asciende a 5533 habitantes (INE 2025). En la localidad, ubicada junto al río Pisuerga, se encuentra el Archivo General de Simancas.
El término municipal se encuentra en la parte central de la provincia de Valladolid, en la comunidad autónoma española de Castilla y León. Está integrado en la comarca de Campiña del Pisuerga. La localidad se alza en la margen derecha del río Pisuerga, a unos 14 km de la capital provincial, ubicada aguas arriba. Pertenece geográficamente a la Submeseta Norte, en la cuenca hidrográfica del Duero. El denominado Camino de Santiago de Madrid pasa por la localidad.
El término municipal está atravesado por la autovía de Castilla (A-62) entre los pK 133 y 138, además de por la carretera autonómica CL-600, que se dirige hacia Boecillo y Tudela de Duero.
El relieve del municipio está caracterizado por el valle del Pisuerga en su tramo final, estando incluida en su territorio la desembocadura en el río Duero. Por el norte y el oeste se encuentran los páramos de los Montes Torozos, que se inician en las cercanías del pueblo en el páramo conocido como Perdigueras (842 m). La altitud del municipio oscila entre los 846 m al noroeste y los 677 m en la desembocadura del río Pisuerga. El pueblo se alza a 715 m sobre el nivel del mar.
En las afueras de Simancas se encuentra la tumba megalítica de Los Zumacales, un monumento funerario megalítico tipo crómlech del neolítico. En la época romana fue la ciudad conocida como Septimanca en territorio de los vacceos.
Sobre el cauce del río Pisuerga queda el puente medieval, heredero del que prestó servicio a la calzada romana. Hasta el siglo XII fue la localidad vallisoletana más importante junto a Cabezón. Ocupada por el ejército de Alfonso I de Asturias en el año 753 y conquistada definitivamente por Alfonso III de Asturias en el 883. Tras la Batalla de Rueda fue tomada y destruida por Almanzor.
La leyenda del tributo de las siete doncellas (motivo recurrente: Carrión de los Condes, Logroño..): en los tiempos de Abderramán II existía el tributo que llamaban de las siete doncellas, que se entregaban anualmente a los caudillos árabes; pero, en cierta ocasión, cuando iban a ser entregadas las doncellas, en un acto de rebeldía, estas se cortaron una mano y entonces Abderramán dijo una frase que posteriormente daría nombre a este puebloː «Si mancas me las dais, mancas no las quiero».La leyenda inspiró varias obras literarias: destacan Las doncellas de Simancas de Lope de Vega, quien recupera algunos motivos en otra comedia de tema histórico intitulada Las famosas asturianas.
En el año 939, junto a los muros de la ciudad, se libró una batalla entre las tropas cristianas de Ramiro II de León y el califa musulmán Abderramán III conocida como la batalla de Simancas.
A mediados del siglo XVIII la localidad era descrita de la siguiente manera:
En 1812 hubo una nueva batalla de Simancas entre las tropas aliadas (españoles, ingleses y portugueses), mandadas por Wellington, contra las tropas de Napoleón, que se batían en retirada tras la batalla de los Arapiles.
Simancas cuenta con una población de 5533 habitantes (INE 2025).
A principios de 2007, la población de hecho de Simancas superaba ampliamente —según los datos que barajaba el propio Ayuntamiento—, los escasos 5000 habitantes que figuraban empadronados.
En el siglo XV la familia Enríquez, almirantes de Castilla, ejercía el señorío de Simancas. Reconstruyeron la vieja fortaleza árabe y de esta época es la capilla. Poco después, los Reyes Católicos la reclamaron para la corona y la convirtieron en prisión de Estado.
Aquí estuvo preso y fue ejecutado con garrote vil el obispo de Zamora, Antonio de Acuña, capitán comunero de Castilla. La ejecución fue ordenada por el alcalde Ronquillo en 1521, en uno de los cubos del castillo, llamado ahora, Torre del Obispo. Este personaje tomó parte activa en la batalla de Villalar. Los tres comuneros (Padilla, Bravo y Maldonado) fueron ejecutados al día siguiente de la batalla, pero él fue encerrado en la torre del castillo dándole la oportunidad de arrepentirse. No se arrepintió sino que estranguló al alcaide de la fortaleza y al tratar de huir fue capturado de nuevo; el alcalde Ronquillo ordenó su muerte.
Felipe II transformó el castillo en Archivo General del Reino, ahora conocido como Archivo General de Simancas, albergando uno de los archivos más importantes de Europa, con 35 millones de documentos. Las reformas que se hicieron dieron lugar al aspecto que tiene en la actualidad.
El muro que lo rodea, los cubos, las almenas, el foso, la entrada y dos puentes son de la época medieval, finales del siglo XV. La capilla fue reformada por la familia Enríquez en el siglo XV; la actual es una reforma de los años 1950. Tiene una hermosa bóveda estrellada pintada, donde están representadas las armas de sus fundadores: Alonso Enríquez y Mª de Velasco. Se conserva también la cámara de tormentos.
El castillo propiamente dicho se debe a las reformas del siglo XVI, de Juan de Herrera y Francisco de Mora. Se proyectó la linterna de la Torre del Obispo con forma acampanada. Hubo más reformas en los siglos XVII y XVIII.
Se han efectuado grandes e importantes obras para conservar el edificio como Archivo General. Entre otras estancias valiosas existe una cámara incombustible donde están la mayoría de los documentos.