Simón Fidati de Cascia (en italiano: Simone Fidati da Cascia), también conocido como Simón de Cascia (Cascia, c. 1295-Florencia, 2 de febrero de 1348), fue un religioso, predicador y escritor italiano de la Orden de San Agustín, venerado como beato por la Iglesia católica. Destacó por su actividad pastoral y por sus escritos espirituales, influidos por el pensamiento de Agustín de Hipona. La historiografía lo considera una de las principales figuras de la espiritualidad agustiniana del siglo XIV y uno de los precedentes de la Devotio moderna.
Las principales noticias sobre la vida de Simón Fidati proceden de sus propios escritos y de la Vita redactada por su discípulo Giovanni da Salerno poco después de su muerte.
Nació en Cascia, en Umbría, a finales del siglo XIII, probablemente en el seno de la familia Fidati. Tras iniciar estudios de ciencias naturales, abandonó las disciplinas profanas para dedicarse a la teología y al estudio de las Escrituras, influido por el espiritual franciscano Angelo Clareno.
Ingresó en la Orden de Ermitaños de San Agustín hacia los veinte años y desarrolló principalmente labores de predicación y dirección espiritual en ciudades como Perugia, Siena, Bolonia, Pisa, Roma y Florencia. Rechazó ocupar cargos de autoridad dentro de la orden y adquirió gran reputación por su austeridad y vida ascética.
En Florencia fundó comunidades femeninas y casas de acogida para mujeres marginadas y prostitutas arrepentidas. También mantuvo relación con diversas personalidades religiosas y culturales de su tiempo, entre ellas Taddeo Gaddi, discípulo de Giotto, y Tommaso Corsini.
Murió en Florencia el 2 de febrero de 1348, probablemente durante la Peste Negra. Sus restos se veneran actualmente en la Basílica de Santa Rita de Cascia.
El pensamiento de Simón Fidati estuvo marcado por la influencia de Agustín de Hipona, el estudio de las Escrituras y la espiritualidad afectiva desarrollada en los ambientes agustinianos italianos del siglo XIV. Sus escritos conceden especial importancia a la experiencia interior, la humildad y la imitación de Cristo, frente a las tendencias más especulativas de la escolástica universitaria.
Su obra ejerció una notable influencia dentro de la espiritualidad agustiniana bajomedieval y la historiografía lo considera uno de los precedentes de la Devotio moderna. Algunos estudios han señalado paralelismos entre determinadas ideas de Fidati y ciertos planteamientos espirituales desarrollados posteriormente por Martín Lutero, aunque esta interpretación sigue siendo objeto de debate historiográfico.
La tradición agustiniana vincula la espiritualidad de Simón Fidati con el posterior desarrollo religioso de Rita de Cascia, quien vivió varias décadas después en el monasterio agustino de Cascia.
También impulsó en Cascia asociaciones de laicos piadosos, como los llamados Amigos del Buen Jesús, relacionadas posteriormente con el entorno espiritual vinculado a santa Rita.
La tradición vincula a Simón Fidati con el llamado milagro eucarístico de Cascia, sucedido hacia 1330. Según el relato tradicional, un sacerdote que llevaba el viático a un enfermo guardó la hostia consagrada dentro de un breviario y esta comenzó a sangrar milagrosamente.
El sacerdote recurrió posteriormente a Fidati, quien difundió el acontecimiento como prueba de la presencia real de Cristo en la Eucaristía. Las reliquias relacionadas con el milagro se conservan actualmente en la Basílica de Santa Rita de Cascia.
La producción literaria de Simón Fidati fue abundante y se desarrolló tanto en latín como en lengua vulgar italiana.
Entre sus principales obras destacan:
De gestis Domini Salvatoris, comentario sobre los Evangelios.
L'ordine della vita cristiana, considerado uno de los primeros catecismos para adultos en italiano vulgar.
Un epistolario de carácter espiritual.
Diversas composiciones devocionales y laude religiosas.