Silvia Pinal Hidalgo (Ciudad de México, 16 de septiembre de 1931-Ciudad de México, 28 de noviembre de 2024) fue una actriz mexicana. Su carrera abarcó medios como el radio, cine, teatro y televisión, con estos dos últimos llevándola a ser considerada una pionera de la comedia musical y de la televisión mexicana. Adicionalmente, incursionó como política y ocupó algunos cargos públicos, entre ellos dos para el Congreso de la Unión, uno como diputada de 1991 a 1994 y otro como senadora de 1998 a 2000.
En 1949, debutó en el cine con un papel secundario en la película El pecado de Laura. Su trayectoria prosiguió desarrollándose en los cincuenta durante la Época de Oro del cine mexicano, destacando por filmes como El rey del barrio (1950), Un rincón cerca del cielo (1952), Yo soy muy macho (1953), Un extraño en la escalera (1954), El inocente (1956) y Locura pasional (1956). No obstante, logró la consagración artística y obtuvo reconocimiento internacional en la década de los sesenta, gracias a una trilogía de películas dirigidas por Luis Buñuel, que fueron: Viridiana (1961), El ángel exterminador (1962) y el largometraje Simón del desierto (1965).
A partir de 1986 y hasta 2007, fue presentadora y productora de la serie de televisión antológica, Mujer, casos de la vida real, programa que alcanzó un estatus de culto por ciertos temas que sus episodios tocaban, algunos de los cuales han sido descritos como «perturbadores».
1931-1948: primeros años e inicios artísticos
Silvia Pinal Hidalgo nació el 16 de septiembre de 1931 en Ciudad de México, siendo hija de María Luisa Hidalgo Aguilar y Moisés Pasquel. Su madre quedó embarazada a los quince años de edad. Moisés Pasquel no quiso reconocer a Silvia, y esta no supo quién era su padre hasta que tuvo entre nueve y diez años. Por parte de su padre biológico, tuvo tres medios hermanos, pero nunca se relacionó con ellos ni con otros familiares de Pasquel.
Cuando Silvia tenía cinco años, su madre se casó con Luis Pinal Blanco, un periodista, militar y político veinte años mayor que ella. Este reconoció a Silvia como su hija y le dio su apellido.
Desde niña, Silvia sentía fascinación por el mundo del entretenimiento, pero también disfrutaba escribir y recitar poesía. Cursó sus primeros estudios en el Colegio Pestalozzi de Cuernavaca y luego en el Instituto Washington en Ciudad de México. Aunque tenía aspiraciones artísticas, su padre insistió en que aprendiera «algo útil». Así, estudió mecanografía, lo que le permitió trabajar como secretaria en Kodak a los 14 años.
Con el deseo de estudiar ópera, comenzó a prepararse con una profesora particular y luego con el profesor Reyes Retana. Su primer acercamiento al mundo artístico se dio al participar en un certamen de belleza, donde obtuvo el título de Princesa Estudiantil de México. En su coronación, conoció a los actores Rubén Rojo y Manolo Fábregas.
Mientras estudiaba bel canto, trabajaba como secretaria en los laboratorios farmacéuticos Carlos Stein. En la academia de música, audicionó para un papel en la ópera La traviata, pero no fue seleccionada. Este fracaso la llevó a inscribirse en cursos de actuación en Bellas Artes, donde fue alumna de Carlos Pellicer, Salvador Novo y Xavier Villaurrutia. En 1947, debutó como extra en la obra teatral Sueño de una noche de verano de William Shakespeare.
Silvia continuó trabajando en la empresa farmacéutica, pero en el departamento de publicidad. Su jefe, al saber de sus estudios de actuación, la animó a participar en comedias radiofónicas en la XEQ, donde debutó con la comedia Dos pesos la dejada, junto a Luis Manuel Pelayo y Carlota Solares.
En la estación de radio conoció a publicistas que la invitaron a unirse a una compañía teatral experimental. Su primera obra fue Los caprichos de Goya, dirigida por Rafael Banquells, con quien inició una relación laboral y sentimental. Banquells logró que Carlos Laverne les permitiera usar el Teatro Ideal para sus montajes, y Silvia debutó con la obra Nuestra Natacha, junto a figuras como Emperatriz Carvajal, Patricia Morán, y Miguel Manzano. Su primer protagónico fue en Un sueño de cristal.
1948-1953: introducción al cine y televisión
En 1948, Silvia Pinal fue invitada a participar en un papel secundario en la cinta El pecado de Laura, estrenada en 1949, donde trabajó junto a Rafael Banquells, su esposo en ese momento. Posteriormente, participó en los filmes Bamba, Escuela para casadas y La mujer que yo perdí (1949). Ese mismo año, también actuó en la película Mujer de medianoche.
En 1950, Pinal fue seleccionada para formar parte del elenco de la película El portero (1950). En ese año también estrenó otras películas, como El rey del barrio (1950) y La marca del zorrillo (1950). Poco después, su carrera tomó un giro significativo al interpretar personajes coestelares en varias producciones, entre ellas: El amor no es ciego (1950), Azahares para tu boda (1950), Recién casados... no molestar (1950), Una gallega baila mambo (1950), La estatua de carne (1951), Por ellas aunque mal paguen y Cuando los hijos pecan (1952).
En 1952, debutó en televisión con el programa de concursos Con los brazos abiertos, que presentó junto al actor Domingo Soler. Durante este tiempo, también participó en Teatro Bon Soir, un programa musical donde introdujo por primera vez el uso de playback en la televisión mexicana.
En 1953, Silvia Pinal recibió su primer reconocimiento importante: un Premio Ariel en la categoría a Mejor Coactuación Femenina por su destacada participación en la película Un rincón cerca del cielo (1952).
1953-1956: Época de Oro del cine mexicano
Durante la Época de Oro del cine mexicano, Silvia Pinal continuó consolidando su carrera. En 1953, firmó un contrato con los estudios FILMEX de Gregorio Wallerstein, quien le dio sus primeros papeles protagónicos en las películas Reventa de esclavas (1953) y Yo soy muy macho (1953). Ese mismo año, incursionó en el género musical con la cinta Mis tres viudas alegres.