Silvestre Revueltas Sánchez (Santiago Papasquiaro, 31 de diciembre de 1899-Ciudad de México, 5 de octubre de 1940) fue un compositor mexicano modernista de música sinfónica de la primera mitad del siglo XX, violinista y director de orquesta. Es considerado como uno de los compositores más influyentes de México, por el alcance y originalidad de su música de cámara y de ciertas obras que se han vuelto una parte muy importante del repertorio orquestal. Estas obras, notablemente Sensemayá, son frecuentemente interpretadas, sobre todo en Latinoamérica.
La música de Revueltas ha despertado el interés musicológico internacional, fenómeno que no se observó hasta 50 años después de su muerte. Las diferentes investigaciones están perfilando a un compositor cuya importancia lo coloca dentro de los creadores más originales de la música del siglo XX. Incluso Peter Garland, uno de sus principales estudiosos, lo considera el mejor compositor surgido en Latinoamérica.
Sea como fuere, su breve catálogo de obras es suficiente para considerar a un autor de dimensiones universales que no necesita la cantidad para sobreponerse a sus contemporáneos. Los estudios muestran a un autor que no coincide con la estética del nacionalismo mexicano, como fue durante largo tiempo encasillado, sino que está en contacto con las últimas vanguardias de su tiempo en lo que Yolanda Moreno Rivas considera un estilo altamente informado y que trascendió al mismo nacionalismo.
Ya para finales del siglo XX e inicios del presente, compositores y teóricos con formación en análisis pos-tonal han emprendido la labor del estudio y contextualización de la obra de Revueltas. Se espera así lograr un desprendimiento definitivo de la mera descripción alusiva de los musicólogos nacionales como Moreno Rivas y Contreras Soto, para llevar a entornos académicos más sólidos y rigurosos a la obra del duranguense. Entre estos estudiosos se encuentran en la Universidad Juárez de Durango a Arnoldo Vázquez y Humberto Robles. En la Universidad de Guadalajara está Roberto Barnard Baca.[cita requerida]
En 1943, tres años después de la muerte del autor, su hermana Rosaura Revueltas adquirió los derechos de todos los manuscritos de Revueltas que permanecían sin publicar debido a que el compositor prácticamente no publicó ninguna obra en vida. Rosaura relata la enorme y difícil tarea de publicación y difusión que personalmente, y sin ninguna ayuda, realizó para la publicación en los Estados Unidos de las obras de Revueltas, que había muerto en la pobreza y el olvido a los 40 años de edad.
El rechazo de su obra durante largo tiempo y el poco reconocimiento generalizado se debió en gran medida a sus filiaciones izquierdistas y tendencias socialistas a las que Revueltas siempre fue fiel.
La compleja situación en la publicación de sus obras ha provocado que su música no sea de dominio público hasta después del año 2020. En 1998 apareció la primera publicación del catálogo completo de las obras de Revueltas, sin embargo algunas de sus obras siguen todavía sin editar. Cada vez se realizan mundialmente más grabaciones de la música de Revueltas, pero se sigue a la espera de la biografía definitiva que, a los 70 años después de su muerte, todavía no ha aparecido.
Infancia. Estudios. Primeras influencias
Silvestre Revueltas fue el hermano mayor de una gran familia de artistas, la mayoría de los cuales llegaron a ser personajes importantes de la vida cultural mexicana, como
Fermín Revueltas (1902-1935), pintor y muralista.
Consuelo Revueltas (1909-1990), pintora naif.
Rosaura Revueltas (1910-1996), actriz y escritora.
José Revueltas (1914-1976), escritor, guionista y activista político,
Agustín Revueltas (1920-1996), artista y empresario.
Revueltas destacó en su infancia por ser un prodigio del violín. Silvestre obtuvo su primer violín cuando tenía siete años, y llegó a tocar su primer recital en 1911. Su padre lo mandó a la Ciudad de México para estudiar el instrumento, y posteriormente ingresar en el Conservatorio Nacional de Música. Estudió violín con José Rocabruna y composición con Rafael Tello. Sin embargo Revueltas nunca se sintió satisfecho con la formación recibida. Aunque Revueltas estudió en la capital durante los años de la Revolución mexicana, la Ciudad de México gozaba de cierta calma y tranquilidad, al contrario de otras ciudades, y se desarrollaba con toda normalidad la vida cultural. Sus primeros trabajos de composición datan de 1915. Al mismo tiempo buscaba ganarse la vida tocando en cines y orquestas.
Su padre decide en 1917 enviar a Fermín y a Silvestre a un colegio de la Congregación de Holy Cross en la ciudad estadounidense de Austin (estado de Texas), el St. Edward´s College, cuando Silvestre contaba con diecisiete años. En la escuela de St. Edwards se recuerda a Revueltas como un músico especialmente dotado y que ofrecía recitales, aunque era de carácter independiente y no aceptaba toda la instrucción recibida. En ese ambiente Silvestre descubre la música de Claude Debussy. En una carta Revueltas relata que inconscientemente se acercó al estilo de Debussy, creyendo que no existía aún semejante música, cuando uno de sus profesores le menciona que el estilo de sus primeras composiciones era muy debussiano. Una de sus primeras piezas, Margarita para piano, demuestra un uso altamente imaginativo de la armonía con texturas impresionistas, así como un especial sentido melódico.
El talento de los hermanos Revueltas fue reconocido de inmediato, por lo que se les envió a la ciudad cultural y musical de la época en Estados Unidos, que era Chicago (estado de Illinois) en 1919. Silveste ingresó en el Chicago Musical College. Tuvo como maestros a Félix Borowski y en el violín a Leon Sametini. En junio de 1919, Revueltas obtuvo el diploma en violín, armonía y composición y en julio de 1920 los hermanos regresaron a México. Sin embargo Silvestre y su hermano habían empezado a abusar en el consumo del alcohol, vicio que ya nunca abandonaría a ninguno de los dos, y que preocupaba bastante a su familia. También en esa ciudad estuvieron relacionados con movimientos de izquierda por primera vez ya que Chicago, al ser una ciudad obrera, tuvo importantes movimientos en esta época. Por otro lado, Silvestre se casó con la cantante estadounidense Jule Klarecy con quien tuvo una hija, Carmen Revueltas Klarecy ―más tarde llamada Carmen Montoya y Carmen Peers― (1922-1995), que fue bailarina de ballet y de flamenco. En 1922, Silvestre Revueltas regresó a Chicago y tuvo como maestros a importantes renovadores de la técnica violinística, como el violinista checo Otakar Sevcik.
En 1923 murió su padre, situación que lo obligó a regresar a México. Esto afectó considerablemente a su situación económica, por lo que se vio obligado a dar recitales como única manera de sustento. Por esa época México estaba emprendiendo un gran proyecto cultural y educativo de la mano de José Vasconcelos, secretario de Cultura con el presidente Obregón. Revueltas comenzó a abrirse paso en el ambiente cultural de México y a relacionarse con figuras destacadas de todo el ámbito del arte. En el verano de 1924 conoció al compositor Carlos Chávez, que acababa de llegar de Estados Unidos. Revueltas regresó a Chicago en ese mismo año por haber dejado trabajos pendientes en la ciudad.