Tal Día como Hoy

Shogunato Tokugawa

Régimen feudal japonés (1603-1868)

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El shogunato Tokugawa (徳川幕府, Tokugawa bakufu?), también conocido como shogunato Edo, bakufu Tokugawa o, por su nombre original en japonés, bakufu Edo (江戸幕府, Edo bakufu?), fue el tercer y último shogunato​ que ostentó el poder en todo Japón; los dos anteriores fueron el shogunato Kamakura (1192-1333) y el shogunato Ashikaga (1336-1573). Este shogunato fue instaurado por el shōgun​ Tokugawa Ieyasu, fundador del clan Tokugawa (徳川氏, Tokugawa-shi?) y descendiente del clan Matsudaira, el 24 de marzo de 1603 (que corresponde al 12.º día del segundo mes del año 8 de la era Keichō en el calendario tradicional japonés).

Durante el período de los shogunatos, existía una especie de dictadura militar sometida específicamente al emperador de Japón. El shōgun, convertido en general en jefe de las fuerzas armadas de Japón, tenía el poder militar y político del país; mientras que al emperador le fueron asignados poder espiritual y religioso, a modo de enlace entre las personas y los dioses, y poder nominal en la Corte Imperial de Kioto. Esta situación era análoga, en parte, a la dominante en el universo político europeo durante la Edad Media, cuando el sacro emperador romano-germánico ostentaba el poder político y militar, y el papa, el poder religioso.

Quince shōgun administraron el poder del clan Tokugawa y del país durante 264 años, subordinando a los demás clanes a cambio de un poder secundario o provincial. En este período el clan es conocido por adoptar una política que centralizó y unificó al país devastado por las guerras de la antigua era Sengoku, y logró establecer un sistema de clases en la sociedad japonesa. También es conocido por adoptar una postura de aislamiento absoluto frente al resto del mundo (sakoku), que desembocó en la prohibición y expulsión de extranjeros y en la eliminación de influencias externas por cualquier medio. Tal fue el caso del exterminio de cristianos durante el shogunato, así como de otras resoluciones drásticas, cuyo propósito fue mantener el equilibrio de poder en Japón.

El poder nominal del shogunato estaba en la ciudad de Edo (actual Tokio), a diferencia del poder imperial, establecido en Kioto. Así, este período de dominio del shogunato Tokugawa es conocido como período Edo o período Tokugawa.

Dicho período terminó bajo múltiples presiones con la entrega del poder de Tokugawa Yoshinobu al emperador Meiji, el 9 de noviembre de 1867 (que corresponde al 14.º día del décimo mes del año 3 de la era Keiō en el calendario tradicional japonés). A partir de entonces el shogunato fue abolido y el emperador obtuvo el poder militar y político del país, desencadenando la Restauración Meiji que transformaría al país radicalmente durante el resto del siglo XIX.

El poder del clan Tokugawa inicialmente surgió de Matsudaira Takechiyo del clan Matsudaira; el poder de este clan se limitaba a la antigua provincia de Mikawa, al este de la actual prefectura de Aichi, en el centro de Japón. Takechiyo nació en 1543 y era hijo de Matsudaira Hirotada, un daimyō​ de baja clase. En el momento de su nacimiento, el país estaba envuelto en una cruenta guerra civil, producto de la decadencia del débil shogunato Ashikaga.

En 1548 Takechiyo fue hecho rehén de Oda Nobuhide, jefe del clan Oda, para impedir que Hirotada se coligara con el clan Imagawa, rival de Oda. En 1549, tanto Hirotada y Oda Nobuhide murieron y, mediante un intercambio entre el clan Oda y el clan Imagawa, Takechiyo pasó a formar parte del clan Imagawa. Estando con Yoshimoto Imagawa, que era el caudillo del clan, batalló contra Oda Nobunaga, hijo de Nobuhide y nuevo líder del clan Oda, hasta que Yoshimoto murió en la batalla de Okehazama en 1560.

Con este hecho, Kurando Motoyasu (Takechiyo cambió su nombre a Matsudaira Jirosaburo Motonobu en 1556 y a Matsudaira Kurando Motoyasu en 1557) se alió con Oda Nobunaga, que pretendía lograr la unificación de Japón y el fin de la guerra civil. Así se hicieron reformas dentro del clan Matsudaira y se alcanzó la pacificación de Mikawa. En 1567 cambió definitivamente su nombre y apellido a Tokugawa Ieyasu y proclamó ser descendiente del clan Minamoto.

Durante los siguientes quince años, Ieyasu conseguiría anexionarse algunos territorios mediante ligas con clanes de provincias vecinas; y otros, mediante batallas en conjunto con Nobunaga: en Anegawa (1570, contra los clanes Asai y Asakura), Mikatagahara (1572, contra el clan Takeda), Nagashino (1575, contra el clan Takeda) y Temmokuzan (1582, en la que el clan Takeda y su ejército fueron aniquilados).

Sin embargo, con el asesinato de Nobunaga, en 1582, dio la oportunidad a los vasallos de este de hacerse con el poder. Fue así que, en 1583, ocurrió la batalla de Shizugatake, donde Toyotomi Hideyoshi y Shibata Katsuie, antiguos aliados de Nobunaga, lucharon por el título del daimyō más poderoso de Japón; Ieyasu no participó en esta contienda. Finalmente, vencería Hideyoshi.

Entre 1585 y 1590, Ieyasu permaneció al margen de las actividades de Hideyoshi,​ hasta que el último clan poderoso en Japón, el clan Hōjō, fue derrotado en el sitio de Odawara. Hideyoshi propuso a Ieyasu que este controlara los territorios que dominaba el clan Hōjō, en la región de Kanto al este del país, a cambio de los territorios de Ieyasu, incluyendo su provincia natal. Ieyasu aceptó el traslado y pacificó la región de Kanto, propuso algunas políticas que motivaron el desarrollo de dicha región, que estaba aislada del resto de Japón; tales iniciativas le valdrían a Ieyasu ser considerado el segundo daimyō más poderoso de la nación.​

En 1593 nació el hijo y heredero de Hideyoshi, Toyotomi Hideyori.​ No obstante, Hideyoshi se encontraba muy anciano y enfermo, y dispuso en 1598 el Consejo de los Cinco Regentes para administrar el país durante la minoría de edad de Hideyori. El Consejo estaba conformado por Maeda Toshiie, Mōri Terumoto, Ukita Hideie, Uesugi Kagekatsu y Tokugawa Ieyasu, y este gozaba de una influencia preponderante.

Con la muerte de Hideyoshi en 1598,​ poco después de conformado el Consejo de los Cinco Regentes, el equilibrio de poder entre ellos comenzó a desbaratarse. Entre los clanes vasallos de Hideyoshi, aparecieron los primeros signos de impaciencia por obtener el poder efectivo: Hideyori apenas era un niño y el poder estaba concentrado en la regencia. Ieyasu, durante los próximos dos años, conseguiría pacientemente la ayuda de diversos daimyō que apoyaban su causa o que estaban descontentos con el clan Toyotomi.

La toma del poder se aceleró más en 1599, cuando murió el regente Toshiie. Esto ocasionó que Ieyasu tomara el castillo de Osaka, donde se encontraba Hideyori, y se proclamara Tenka Dōno (Señor del País). Ese título era nominal, ya que aún existía una severa oposición de parte de los tres regentes restantes y de varios clanes que no aceptaron a Ieyasu como jefe, entre ellos Ishida Mitsunari, un poderoso daimyō que no pertenecía a la regencia. A finales de 1599 y gran parte de 1600, todos los samurái​ y daimyō de Japón se agruparon en dos bandos bastante definidos: el bloque oriental, conformado por clanes que apoyaban a Ieyasu; y el occidental, formado por los que respaldaban a Mitsunari y a los tres regentes.​

La situación de crisis alcanzó su punto culminante el 21 de octubre de 1600 (15.º día del noveno mes del año 5 de la era Keichō), cuando se produjo una de las batallas más grandes entre clanes registradas en Japón: la batalla de Sekigahara.​ Ocurrida en la provincia de Mino, en esta batalla combatieron 88 888 soldados del bloque oriental contra 81 890 del occidental. La batalla duró entre las 8 a. m. y 5 p. m. de aquel día. La traición de algunos clanes del bloque occidental, como el Kobayakawa, trajo como consecuencia la derrota de este. Esta batalla, en la que sucumbieron alrededor de la mitad de las fuerzas occidentales, condujo a la desaparición de 87 clanes y a una reducción significativa de otros cuatro (entre ellos, el clan Toyotomi). Además proporcionó la ganancia de 7572 millones de koku (un koku equivalía 180 litros de arroz, y se usaba como referencia monetaria) al bloque oriental, el cese de las aspiraciones de los regentes y, sobre todo, confirmó la legitimidad de Ieyasu como Tenka Dōno.

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