Tal Día como Hoy

Shaka

Jefe tribal zulú, conocido en los libros de historia como «Shaka Zulu»

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Shaka (1787-22 de septiembre de 1828), también conocido como Shaka Zulú, nombre con el que suele aparecer con mayor frecuencia en los libros de historia, fue un jefe tribal zulú que a principios del siglo XIX inició un proceso que transformó a la pequeña tribu zulú en la nación guerrera más poderosa de África, que se enfrentó con éxito al avance del Imperio británico desde el cabo de Buena Esperanza.

Existen varias versiones sobre la vida y obra de este jefe tribal que a menudo están reñidas con la realidad, presentándolo como un brillante líder militar o como un déspota inhumano. Las fuentes sobre su vida provienen principalmente de la tradición oral zulú.​

En la época y sociedad tribal de Shaka existían creencias en rituales mágicos y religiosos que los zulúes realizaban, incluso en el ámbito de la guerra. Las crónicas europeas siempre los utilizaron para descalificar la cultura zulú y han influido en las evaluaciones posteriores sobre Shaka.

Aunque lo que más se ha destacado de este líder tribal es el aspecto temible de su personalidad, se reconoce la genialidad que demostró transformando en una nación a una tribu pequeña y poco importante, que defendía tenazmente su territorio en un marco de guerras de aniquilación intertribales por la posesión de ganado o la conquista de territorio.​

Cuando llegó al poder, Shaka tenía como seguidores a los 1.500 miembros del clan de su padre,​ y apenas un tercio de ellos eran guerreros.​ Tras años de brutales guerras, en 1820 toda la meseta de Natal había sido conquistada y las tierras de sus enemigos devastadas.​ Tres años después, finalmente todas las tribus zulúes quedaron subordinadas a su mando.​ Finalmente, en 1826, un ejército de 50 000 zulúes atacó y destruyó a los ndwandwes, una tribu de 40 000 personas.​ Al momento de su muerte, Shaka gobernaba sobre un cuarto de millón de personas​ o medio millón de personas​ y poseía un ejército de 90 000 a 100 000 hombres y mujeres​ (aunque solo unos 50 000 lanzas podían movilizarse a la vez).​

Usualmente se ha acusado a Shaka de haber matado a más de un millón de personas en sus campañas y de provocar grandes migraciones de sus enemigos vencidos que no deseaban morir. Esta cifra procede del escritor Henry Francis Fynn en 1832, cuando el gobernador de El Cabo le informó de la despoblación causada por Shaka. Sin embargo, Flynn no fue testigo presencial de los eventos, por lo que sus estimaciones son cuestionables.​

El reinado de Shaka fue de 12 años (1816-1828), en los que forjó una nación que formó un imperio en el sureste africano durante el siglo XIX, conocido como la nación zulú, a la que dio una serie de valores y tradiciones que han perdurado hasta el presente , y que aún existe como nación en las actuales Basutolandia y Bechuanalandia, y se considera independiente. Cabe destacar la complejidad de mantenerse tantos años en el poder en esta época, una gesta que consiguió el rey zulú.

Shaka tuvo una gran relación con los ingleses. Muchas veces esperaba las embajadas enviadas por el rey inglés con gran ilusión, contradiciendo las posiciones que añaden la adversidad que había entre ellos. Ejemplo de que no fue así es la gran relación que tuvo con Henry Francis Fynn o la cesión de algunas tierras en Port Natal, para que éstos habitaran allí.

En los tiempos de Shaka, los zulúes habitaban en el lugar donde hoy se encuentra la provincia de Natal, en el este de Sudáfrica.

Las primeras crónicas europeas relatando la vida de los zulúes fueron proporcionadas por náufragos en el siglo XVIII, que los describían como un pueblo amable, cordial, próspero y observante de la ley. Más tarde se dijo que evolucionaron negativamente hacia las posteriores crónicas victorianas, que con interés colonial calificaban a los zulúes como un pueblo salvaje, feroz e incivilizado.​

Shaka nació un día indeterminado del año 1787 como producto de un embarazo de su madre, Nandi, con el jefe zulú Senzangakona, pero por fuera del protocolo propio de los nobles zulúes.​ La sociedad zulú tenía una práctica de la poligamia ampliamente extendida, pero tenía también normas de conducta estrictas que regulaban en particular las relaciones sexuales entre jóvenes: a pesar de que Shaka era hijo de un jefe, tanto él como su madre cayeron en desgracia y fueron marginados por su tribu. Un momento clave de su marginación ocurrió a los seis años de vida del niño, cuando Shaka cuidaba las ovejas de su padre; un descuido causó que un perro matara a una de las ovejas, causando la furia de Senzangakona. Su madre intentó defenderlo, pero sólo logró ser incluida ella misma en el castigo y la marginación.

La marginación sistemática a la que ambos fueron sometidos abarcó múltiples aspectos de sus vidas y pasaron grandes penalidades y humillaciones: entre ellas el mismo nombre de Shaka, que significa escarabajo en lengua zulú. Como consecuencia de esta marginación, se despertó en él un notable resentimiento y una sensación de injusticia que se convirtió más adelante en una ambición despiadada e implacable.​

Con el tiempo, Senzangakona se convirtió en jefe de los zulúes pero repudió a Shaka como hijo. Su madre, consciente de que la tradición zulú llevaba a los padres a asesinar a sus hijos para evitar amenazas futuras, le alejó de la tribu para protegerlo.

Exilio y primeros años de reinado

Antes de llegar al clan donde se establecieron, los Mthethwa, ambos vagaron por diversos kraals (clanes), pero en todos ellos sucedía lo mismo: Shaka sufría bullying por parte de los chicos de su edad. En 1802 hubo una hambruna que afectó a Elangeni -zona en la que vivían-, y tuvieron que exiliarse hacia la tribu de los Mthethwa.

El alejamiento supuso para Shaka un amargo exilio en el que después de vagar por varios lugares terminó siendo un guerrero en los regimientos (escudos) de instrucción de la tribu Mthethwa,​ en la que estuvo varios años sirviendo como soldado. Allí adquirió una experiencia que sería la fuente de sus ideas innovadoras y pudo analizar las técnicas militares y de organización social.

Durante esos años desarrolló un físico imponente, un carácter temperamental y destacó tan notablemente como guerrero que cuando murió el príncipe mthethwa fue nombrado sucesor de este y recibió el favor del jefe Dingiswayo –parece ser que Shaka había mandado matar a los dos herederos directos del trono mthethwa.

Sus hazañas hicieron que el jefe Dingiswayo llamara al padre de Shaka ante su corte y les presentara mutuamente. Al principio su padre no le reconoció, pero este encuentro hizo que acabaran reconciliándose y sería el principio de su ascenso al poder hasta convertirse en jefe de facto de dos tribus en los inicios de su reinado, después de que el padre y un medio hermano de Shaka murieran en circunstancias aún desconocidas.

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