El sexo biológico se define como la totalidad de las características de la estructura, funciones, fenotipo y genotipo de un organismo biológico, es decir, tanto a los órganos sexuales externos como a los caracteres sexuales secundarios derivados, los cromosomas sexuales y las estructuras reproductivas internas. El sexo es un carácter biológico propio de los organismos con reproducción sexual que implica recombinación de material genético de individuos de diferente sexo. Esto determina si el individuo surgido de esta combinación producirá células masculinas (espermatozoides), o células femeninas (óvulos). Para la mayoría de los humanos los indicadores anatómicos del sexo se alinean de un modo binario, siendo su sexo masculino o femenino,
La reproducción sexual implica la combinación de células especializadas llamadas gametos para formar hijos que heredan el material genético, y por tanto los rasgos y naturaleza de ambos padres. Los gametos pueden ser idénticos en forma y función (isogametos), pero en algunos casos han evolucionado hacia una asimetría de tal manera que hay dos tipos de gametos específicos por sexo (heterogametos): los gametos masculinos son pequeños, móviles, y optimizados para el transporte de su información genética a cierta distancia; mientras que los gametos femeninos son grandes, no móviles y contienen los nutrientes necesarios para el desarrollo temprano del organismo joven.
El sexo de un organismo se define por los gametos que produce: los del sexo masculino producen gametos masculinos (espermatozoides) mientras que los de sexo femenino producen gametos femeninos (óvulos), los organismos individuales que producen tanto gametos masculinos como gametos femeninos se denominan hermafroditas. En la especie humana no existe el hermafroditismo, pero sí la intersexualidad (anteriormente llamada seudohermafroditismo), una anomalía física congénita que, en apariencia, tiene similitudes con el hermafroditismo. Con frecuencia las diferencias físicas se asocian con el sexo del organismo; este dimorfismo sexual puede reflejar las presiones reproductivas diferentes de cada sexo.
En la sexualidad humana el sexo biológico constituye uno de elementos de la identidad sexual, junto a la identidad de género, la expresión de género y la orientación sexual.
sin embargo, también pueden darse variaciones intersexuales que son propias de las especies animales. La intersexualidad hace que el individuo nazca con una anatomía reproductiva o sexual que no se ajusta completamente a lo que se espera de un cuerpo femenino o un cuerpo masculino, debido a que el individuo nace con genitales o rasgos no normativos.
El término «sexo» deriva del latín sexus, por sectus, «sección, separación» y aparece usado por primera vez en De inventione I de Cicerón.[cita requerida]
Se considera que la reproducción sexual apareció por primera vez en el último antepasado común eucariota hace 2500 millones de años. Bangiomorpha un fósil de alga roja de 1200 millones de años (1200 000 000), es el primer organismo del registro fósil que muestra indicios de reproducción sexual.
La razón de la evolución inicial del sexo y las razones por las que ha sobrevivido hasta el presente son todavía materia de debate. Algunas de las teorías plausibles son: que el sexo crea la variación de la descendencia, el sexo ayuda a la propagación de características ventajosas, y que el sexo ayuda a la eliminación de los rasgos desfavorables; proceso que ocurre mediante la selección sexual.
La reproducción sexual es un proceso específico de las eucariotas, organismos cuyas células contienen un núcleo y mitocondrias. Además de los animales, las plantas y los hongos, otras eucariotas (por ejemplo, el parásito de la malaria) también participan en la reproducción sexual. Algunas bacterias utilizan la conjugación, que es una transferencia de material genético entre las células, y aunque no es lo mismo que la reproducción sexual, se traduce también en la mezcla de los rasgos genéticos.
Lo que se considera la definición de la reproducción sexual es la diferencia entre los gametos y la naturaleza binaria de la fertilización. La multiplicidad de tipos de gametos dentro de una especie aún se consideran una forma de reproducción sexual. Sin embargo, células terceras que no son gametos se conocen en los animales multicelulares.
Mientras que la evolución del sexo en sí se remonta a la etapa de célula eucariota, el origen de la determinación del sexo cromosómico es más reciente. El sistema ZW para la determinación del sexo es compartido por las aves, algunos peces y algunos crustáceos. La mayoría de los mamíferos y también algunos insectos (Drosophila) y plantas (Ginkgo) utilizan la determinación XY. La determinación X0 se encuentra en ciertos insectos.
Los cromosomas ZW y XY no contienen genes similares, y comparando los pollos y los humanos, el cromosoma Z se asemeja al cromosoma 9 del autosoma humano, en lugar de X o Y, sugiriendo que la determinación del sexo ZW y XY no comparten su origen, sino que los cromosomas sexuales se derivan de los cromosomas autosómicos del antepasado común de aves y mamíferos. No obstante en un documento de 2004 que compara el cromosoma Z del pollo con el cromosomas X del ornitorrinco, se sugiere que los dos sistemas están relacionados.
La reproducción sexual es un proceso donde los organismos forman la descendencia, que combina las características genéticas de ambos padres. El material genético, agrupado en los cromosomas, es transmitido de una generación a la siguiente en este proceso. Cada célula de la descendencia tiene 2n cromosomas, de los cuales la mitad (n) proceden de la madre y la otra mitad del padre (n). Los organismos con un número de cromosomas doble (2n) se denominan «diploides». Los gametos se generan en un proceso denominado meiosis, en el cual las células madre se dividen produciendo células haploides con solo un juego de cromosomas (n). La meiosis implica también una etapa inicial de entrecruzamiento cromosómico, en que los cromosomas intercambian una parte de su información genética. El cruzamiento y la fertilización (la recombinación de los conjuntos de cromosomas para hacer una nueva célula diploide) dan como resultado el nuevo organismo que contiene un material genético que procede de una selección aleatoria del material genético de los padres.
En muchos organismos la etapa haploide se ha reducido a solo la producción de gametos especializados en recombinarse y formar un nuevo organismo diploide, en otros, los gametos son capaces de experimentar la división celular para producir organismos multicelulares haploides. En cualquier caso, los gametos pueden ser externamente similares, sobre todo en el tamaño (isogamia), o puede haber evolucionado una asimetría de tal manera que los gametos son diferentes en tamaño y otros aspectos (heterogamia). Por convención, el gameto más grande (llamado óvulo) se considera femenino, mientras que el más pequeño (llamado espermatozoide) se considerada masculino. Un individuo que produce gametos grandes es de sexo femenino, y el que produce pequeños gametos es de sexo masculino. Al individuo que produce los dos tipos de gametos se le denomina hermafrodita; en algunos casos, como las plantas, los hermafroditas son capaces de autofertilizarse y producir descendencia sin la intervención de un segundo organismo. No obstante, también es frecuente que los organismos hermafroditas crucen entre sí los gametos
La mayoría de los animales se reproducen sexualmente, y son organismos diploides, con la etapa haploide reducida a los gametos unicelulares. Los gametos de animales tienen formas masculinas y femeninas, los espermatozoides y los óvulos. Estos gametos se combinan para formar embriones que se desarrollan en un nuevo organismo.
El gameto masculino, el espermatozoide (producido en un testículo), es una pequeña célula que contiene un solo flagelo largo que lo propulsa. Los espermatozoides son células muy pequeñas, que carecen de muchos componentes celulares que serían necesarios para el desarrollo embrionario. Están especializados en la motilidad, la búsqueda de un óvulo para después fusionarse con él en el proceso llamado fecundación.