Tal Día como Hoy

Sergio Méndez Arceo

Religioso mexicano

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Carlos Sergio Méndez Arceo (Tlalpan, México D.F., 28 de octubre de 1907 - Cuernavaca, Morelos, 6 de febrero de 1992) fue un obispo católico, historiador y luchador social mexicano, conocido por ser un propulsor del psicoanálisis, las ciencias sociales y la teología de la liberación.​​

Sergio Méndez Arceo nació el 28 de octubre de 1907 en Tlalpan, México D.F., siendo el menor de 12 hermanos. Sus padres, David Méndez Rodríguez y Dolores Arceo Ramírez—provenientes de Michoacán y de tendencias liberales— eran primos de Lázaro Cárdenas del Río.​

En 1921, a sus 14 años, Mendéz Arceo escuchó a su tío, el arzobispo José Mora y del Río, lamentarse por la falta de sacerdotes y del avance del protestantismo en México. Más tarde Méndez Arceo diría que en ese momento fue convencido de ser sacerdote, ante la desaprobación de su padre, quien le advirtió: «Sólo quiero decirte una cosa, hijo: no hay peor política que la negra».​

Sergio Mendéz Arceo hizo sus primeros cursos de latín y filosofía en el Seminario Conciliar de México y continuó su preparación eclesiástica en el Pontificio Colegio Pío Latino Americano en Roma hasta completar sus estudios. Posteriormente, en 1934, a sus 27 años fue ordenado sacerdote. Asimismo, en esta misma institución este estudiaria para recibir el grado de doctor en historia, con una especialidad en los obispados en México durante el siglo XVI. ​

Después de 12 años de estudio en Roma, Sergio Méndez Arceo regresa a la Ciudad de México, en donde es asignado a una parroquia del centro histórico por el arzobispo primado Luis María Martínez. Poco después, Méndez Arceo comenzaria a impartir clases en el seminario menor, y en 1945 pasa a ser profesor de latín, griego, e historia en el seminario mayor.​

En 1952 Sergio Méndez Arceo es nombrado obispo de la diócesis de Cuernavaca.​Al principio, Méndez Arceo se caracterizó por tener posturas tradicionalmente conservadoras, sin embargo, cuando este descubre las practicas litúrgicas—así como la aplicación del psicoanálisis — en el convento benedictino de Santa María de la Resurreción lideradas por el sacerdote Gregorio Lemercier, este simpatiza con sus practicas e incluso adoptar algunas de sus reformas litúrgicas, incluyendo el dar la misa de frente a los feligreses en vez de espaldas como se acostumbraba en ese entonces, y en español en vez de latín.​

Posteriormente, Méndez Arceo decide remodelar la catedral de Cuernavaca y le asigna el proyecto al fraile Gabriel Chávez de la Mora. Esta decisión resultó controversial y recibió varias críticas por parte de los sectores conservadores, puesto a que se pretendia que tanto los altares laterales, así como las estatuas de las virgenes y demás santos fueron removidas, además de que se agregara en vez una figura colgante de un cristo resucitado en el centro de la catedral. No obstante, en 1959 se llevan a cabo los cambios y la catedral es reinagurada.​

Asimismo, Sergio Méndez Arceo pronto celebraría la primera de sus llamadas misas panamericanas, conocidas popularmente como misas con mariachis, en las cuales introduciria mariachi y otros tipos de música regional mexicana en la liturgia.​ Posteriormente, además de mariachi, otros géneros musicales se verían incluidos en las misas de la catedral de Cuernavaca, más notoriamente el jazz, que incluso llegaría a tener misas con la participación de músicos como Tino Contreras.​

Debido a estas reformas, tanto litúrgicas como arquitectónicas, durante este periodo su arquidiócesis conseguiria una fama notable entre la población cristiana de la región e incluso entre la población no-religiosa, quienes acudirian en masa a escuchar la música inusual para las misas de la época, para presenciar la liturgia, y para escuchar las homilias de Méndez Arceo, que resaltaban por estar a menudo cargadas de contenido político.​

Participación en el Concilio Vaticano II y actividades posteriores

Entre 1962 a 1965, Sergio Méndez Arceo participa en el Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XXIII. Entre sus actividades durante este periodo destacan su participación en el Pacto de las catacumbas y su petición formal de revocar la excomunión impuesta a los masones.​​

En 1968, Méndez Arceo asiste a la Segunda Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Medellín, en el cual varios obispos—entre ellos Méndez Arceo— se comprometieron a una serie de compromisos derivados de las resoluciones del Concilio Vaticano II, entre ellos la opción preferencial por los pobres, el diálogo con las corrientes marxistas, y el apoyo a los pueblos en los movimientos de liberación.​

Durante los siguientes años, Méndez Arceo sería un impulsor notorio de estos compromisos. En sus homilias, este hablaria sobre socialismo y haría fuertes críticas al sistema capitalista, al grado de que en 1970, este afirmaría que "el espiritu evangelico de comunión y comunidad entre los hombres no es posible de realizarse bajo un sistema capitalista, individualista, y materialista" siendo "necesario enfatizar un socialismo democratico".​

Asimismo, en su diócesis, el involucraria a párrocos y sacerdotes en la resolución de conflictos agrarios y sindicales. Por lo mismo, el recibiria numerosas críticas durante este periodo, incluyendo a figuras como Fidel Velázquez, líder de la Confederación de Trabajadores de México, quien lo acusaria de promover la desestabilización social en Morelos.​

En 1972, Sergio Méndez Arceo asistió al primer encuentro de Cristianos por el Socialismo en Santiago, siendo así el único obispo latinoamericano en asistir. Al regresar después de este congreso, fue recibido en el aeropuerto de Ciudad de México por un grupo conservador del cual varios de estos lo mancharon con sacos de tinta roja mientras le gritaban como insulto el mote de «Obispo Rojo».​

Visitas a Cuba y condenación por la Conferencia del Episcopado Mexicano

A pesar de tener cierto recelo de ciertas conductas del gobierno revolucionario de Cuba, el mismo año de 1972, Méndez Arceo visitó por primera vez Cuba. Ahi, nuevamente hizo una declaración controversial, asegurando que «el futuro le pertenece al socialismo».​ Asimismo, durante esta visita, Méndez Arceo fue condecorado por Fidel Castro con la Orden de la Solidaridad por su «merito en la lucha contra el imperialismo, colonialismo, neocolonialismo, y otras formas de explotación».​

Posterior a este viaje, Méndez Arceo con frecuencia a Cuba para encontrarse con líderes políticos y funcionarios gubernamentales, así como para visitar a los clérigos cubanos y escuchar sus quejas ante las políticas de represión religiosa por parte del gobierno cubano.​​

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