Semión Moiséievich Krivoshéin (en ruso: Семён Моисеевич Кривошеин; Vorónezh, Imperio ruso 16 de noviembrejul./ 28 de noviembre de 1899greg. - Moscú, Unión Soviética 16 de septiembre de 1978) fue un comandante soviético de tanques, que llegó al grado de teniente general de las tropas blindadas y fue nombrado Héroe de la Unión Soviética, jugó un papel de vital importancia en la Segunda Guerra Mundial, reformando las fuerzas blindadas del Ejército Rojo y en la trascendental derrota de los Panzer alemanes en la Batalla de Kursk.
Semión Krivoshéin nació el 28 de noviembre de 1899, en la ciudad de Vorónezh perteneciente a la gobernación de Vorónezh (Imperio ruso), en el seno de una familia judía dueña de una tienda artesanal y en 1917 se graduó en un gymnasium de Rusia para una educación de élite. Al igual que muchos laicos judíos rusos de su generación, fue cautivado por los bolcheviques, atraído por las promesas de un mundo perfecto y de justicia social, y en 1918 se alistó en el Ejército Rojo para luchar contra el Movimiento Blanco en la guerra civil rusa, con vistas a entrar en el famoso 1.er Ejército de Caballería de Semión Budionni.
Después del final de la guerra civil, en 1921, se quedó en el ejército. Con la incorporación en las fuerzas blindadas del Ejército Rojo, fue elegido entre los oficiales de caballería con más talento para dominar el nuevo tipo de arma. Fue enviado a estudiar en la prestigiosa Academia Militar Frunze, donde se graduó en 1931 sirviendo posteriormente, en las tropas mecanizadas, como comandante de un regimiento mecanizado.
En 1936 se ofreció como voluntario para luchar en España al lado de los republicanos y en contra de los sublevados del general Francisco Franco, que fue apoyado durante la guerra civil española tanto por la Italia fascista como por la Alemania nazi. Krivoshéin recibió el honor de convertirse en el primer comandante de tanques soviéticos en España después de su llegada junto a un pequeño grupo de voluntarios soviéticos y tanques ligeros T-26 al puerto republicano de Cartagena en octubre de 1936. Aquí participó en la operación de carga de los buques que se llevaron el llamado Oro de Moscú.
En noviembre de 1936 comandó las fuerzas de tanques del ejército republicano en la batalla de Madrid ganando elogios por su actuación. Aunque la pequeña fuerza de tanques, compuesta de una sola brigada, no pudo detener la ofensiva de Franco, sus audaces acciones sirvieron para reforzar la moral de los republicanos.
Después de regresar a la URSS en julio de 1937 fue nombrado comandante de la 8.º brigada mecanizada independiente (distrito militar de Kiev), que en octubre se transformó en la 8.ª Brigada de Tanques Independiente, después de lo cual fue reasignada al distrito militar de Bielorrusia.
En el verano de 1938, siguiendo las instrucciones del mariscal de la Unión Soviética Kliment Voroshílov, Krivoshéin fue enviado al área de la batalla del lago Jasán como representante de la comisión para investigar las causas de las hostilidades fallidas. Después de regresar de un viaje de servicio, fue designado nuevamente para el puesto de comandante de la 8.ª Brigada de tanques Independiente.
Tras la firma del Pacto Ribbentrop-Mólotov en agosto de 1939, Alemania y la Unión Soviética se aliaron como co-beligerantes en la guerra por los territorios de la más débil República de Polonia. Las negociaciones de Stalin sobre la no-agresión y un entendimiento mutuo entre las diplomacias de Alemania y la URSS se habían dirigido tácitamente, a través del Protocolo Adicional Secreto del Pacto así como el Tratado Germano-Soviético de Amistad, Cooperación y Demarcación, a retomar lo que había sido conseguido por Polonia gracias al Tratado de Riga durante la guerra civil rusa en 1921.
En una breve e inesperada campaña de invasión, la Unión Soviética atacó a Polonia el 17 de septiembre de 1939. Los polacos ya estaban luchando contra la previa invasión alemana desde el 1 de septiembre. Krivoshéin ocupará el mando de la 29.ª Brigada de tanques ligeros con el 4.º ejército de Vasili Chuikov. Mientras los líderes de Polonia habían concentrado para entonces sus fuerzas en el oeste y el mando polaco había decidido ofrecer solo una mínima resistencia en el este, con el fin de responder mejor a los devastadores ataques de los avances de la Alemania nazi contra la zona occidental de Polonia y al rápido avance alemán hacia Varsovia, cuyo asedio había comenzado el 16 de septiembre, justo antes del inicio de los ataques de los soviéticos al día siguiente. La campaña transcurrió relativamente sin problemas para las tropas hasta el encuentro con los alemanes en Brest-Litovsk. Al cabo de dos semanas los soviéticos tomaron más de 250.000 prisioneros de guerra polacos.
Debido a su rápido avance, el ejército alemán había ocupado algunos elementos más allá de la línea de demarcación de las fuerzas alemanas acordada entre los alemanes y los soviéticos, llevando a encontrarse cara a cara los dos ejércitos, uno contra el otro, al este del río Bug Meridional. El encuentro fue inesperado, y las fuerzas alemanas y soviéticas se enfrentaron en varios ataques y contraataques menores unos contra otros a lo largo de la región del Bug.
Al penetrar en la región de Bug, hacia la ciudad de Brest-Litovsk, Krivoshéin se encuentra con que las tropas alemanas ya habían ocupado la ciudad adelantándose al avance del Ejército Rojo, siendo invitado por un grupo de oficiales alemanes a la sede alemana para compartir el desayuno con su comandante, el general Heinz Guderian. Krivoshéin aceptó, y tras una breve charla, las tropas alemanas acordaron retirarse al oeste de la línea de demarcación previamente acordada y entregar la ciudad y su fortaleza a las fuerzas soviéticas.
Durante la reunión, Guderian propuso un desfile conjunto de tropas soviéticas y alemanas a través de la ciudad, incluyendo una línea de soldados de ambos ejércitos en la plaza central. Krivoshéin declinó la propuesta, teniendo en cuenta el agotamiento de las tropas soviéticas después de una prolongada marcha, pero se comprometió a suministrar una banda de música militar y unos cuantos batallones para acompañar el desfile de las tropas alemanas, y de acuerdo con la solicitud de Guderian, acordaron presidir juntos la ceremonia. El desfile militar alemán-soviético tuvo lugar en Brest el 22 de septiembre de 1939 y fue grabado para los noticieros alemanes.
El siguiente viaje de servicio de Krivoshéin con su brigada de tanques fue en contra de Finlandia, durante la guerra de Invierno de 1939-40. Los efectivos militares de esta pequeña nación sorprendieron a los agresores con su inflexible determinación, pero Krivoshéin luchó con distinción y su promoción fue rápida. En menos de dos años pasó de comandante en una división de fusileros motorizada y una división de tanques a comandante de las fuerzas de tanques del Distrito Militar Especial del Báltico.
Con la restauración por parte del Ejército Rojo de los rangos convencionales de la graduación de oficiales superiores (generales), el 4 de junio de 1940, es nombrado mayor general. En abril de 1941, Krivoshéin recibió el mando del 25.º Cuerpo Mecanizado.
Reforma de las Fuerzas blindadas soviéticas, 1941-1943
Después de la invasión alemana de la Unión Soviética el 22 de junio de 1941, el 25.º del Cuerpo Mecanizado bajo el mando de Krivoshéin llevó a cabo operaciones ofensivas y defensivas contra las tropas alemanas en el área de las ciudades de Rogachov, Zhlobin y Gómel. Pronto participó en la defensa de Moguiliov, en el curso de estas batallas consiguió detener temporalmente al 2.º Panzergruppe alemán al mando de Heinz Guderian, cerca de Gómel. El competente mando de Krivoshéin fue una de las raras excepciones en esta etapa de la guerra.
Las fuerzas de tanques soviéticas eran muy inferiores en relación con los Panzers alemanes y en la comprensión moderna de la guerra blindada, y no lograron detener el ataque alemán. Al fin de aprender de la experiencia de las batallas, el alto mando soviético se embarcó en una reforma fundamental de sus fuerzas blindadas y decidió que necesitaba a Krivoshéin para entrenar a las fuerzas blindadas del Ejército Rojo en la guerra de movimientos, incluso más de lo que se lo necesitaba en el combate.