Segovia es un municipio y ciudad española, capital de la provincia del mismo nombre, en la comunidad autónoma de Castilla y León.
Se sitúa en la confluencia de los ríos Eresma primero con el Ciguiñuela y después con el Clamores, al pie de la sierra de Guadarrama. La ciudad vieja y el acueducto romano fueron declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985. El acueducto es considerado la obra de ingeniería civil romana más importante de España, y es uno de los monumentos más significativos y mejor conservados de la Antigua Roma en la península ibérica. El término municipal cuenta con una población de 52 375 habitantes (INE 2025) y su área de influencia inmediata con alrededor de 80 000.
El topónimo Segovia es de origen celtíbero, aunque no se tiene constancia del nombre de la ciudad hasta que el historiador romano Tito Livio la nombra como una parada oficial de una calzada romana (mansio) cerca de Coca. La mención está referida a la guerra de Sertorio, cuando los generales de Sertorio recorrieron Hispania reclutando soldados en el año 79 a. C. También hay testimonios del topónimo de la ciudad en latín Segovia por una moneda celtibérica de época de transición, probablemente de época tardo republicana, acuñada en la ciudad con valor de un As.
Antiguamente se asociaba a Segovia el topónimo Segóbriga, pero el descubrimiento de la ciudad de Segóbriga en Saelices (Cuenca) desmontó por completo esta teoría. Bajo la dominación romana y árabe, la ciudad fue llamada Segovia (Σεγουβία, Ptolomeo ii. 6. § 56) y Šiqūbiyyah (en árabe شقوبية) respectivamente.
El obispo e historiador Rodrigo Jiménez de Rada, al referirse a Segovia dice: Civitatem iuxta iugum Dorii aedificavit [Hispan] in loco subiecto promontorio quod Cobia dicitur et quia secus Cobiam sita, Secobia muncupatur, ubi aquaeductum construxit qui miro opere civitate aquarum iniectionibus famulatur. Del texto se desprenden tres premisas: primera, que Segovia está situada en la región del Duero y a los pies de una montaña, lo que es evidente; segunda que la ciudad fue fundada por Hispán y tercera, que este mismo fue el constructor del acueducto. Jiménez de Rada denomina Cobia a la actual sierra y de la situación de Segovia a sus pies deriva el término Segovia.
En el siglo XVI, Garci Ruiz de Castro, primer historiador de la ciudad, hace suya la etimología de Jiménez de Rada y años después Diego de Colmenares, el autor de Historia de Segovia, escribe: «Este fortísimo sitio [la roca sobre la que se asienta Segovia], que la naturaleza forma inexpugnable, eligió Hércules, nuestro fundador, para una ciudad, propugnáculo entonces de lo mejor de España. La cual desde estos principios (según entendemos) se nombró Segovia: acaso del antiquísimo vocablo briga, que significa junta de gente».
El poblamiento humano en el entorno de lo que hoy es Segovia se remonta a hace unos 50 000-42 000 años, fecha en que ha sido datada la ocupación neandertal de los yacimientos del Abrigo del Molino y San Lázaro, en el valle del Eresma, a tan solo 500 m del emplazamiento del alcázar. Fueron pues, los neandertales, los primeros en ocupar el territorio de lo que con el tiempo se convirtió en la ciudad de Segovia. También de época paleolítica, concretamente del Magdaleniense, son las ocupaciones humanas identificadas en el yacimiento de la Peña de Santana, en la ladera de El Parral.
Cerca del Abrigo del Molino, en la cueva de la Tarascona y en otros emplazamientos al aire libre en el entorno periurbano de Segovia, se localizan evidencias del Calcolítico y la Edad del Bronce. En el lugar que hoy ocupa el alcázar existía un castro celtíbero, del que se conocen algunas evidencias, como su posible foso. La ciudad fue atacada por el caudillo lusitano Viriato en su primera expedición norteña en 146 a. C., o bien en su participación en la revolución numantina de 143 a. C., ya que Segovia, a diferencia de los lusitanos y los sublevados celtíberos, profesaba lealtad a Roma. Se carece de detalles de la batalla, aunque es evidente que fue cruenta, ya que Frontino cuenta que «los habitantes de Segovia, cuando Viriato les propuso devolverles a sus mujeres y niños, prefirieron presenciar la ejecución de sus amados antes que fallar a los romanos».
Durante la época romana, Segovia pertenecía al convento jurídico de Clunia. En la Hispania visigoda fue sede episcopal de la Iglesia católica, sufragánea de la archidiócesis de Toledo que comprendía la antigua provincia romana de Cartaginense en la diócesis de Hispania.
Se creía que la ciudad fue abandonada tras la invasión islámica, pero recientes hallazgos en 2014 evidencian restos en la muralla (además de celtibéricos, visigodos, y romanos) de una anterior puerta árabe entre los siglos VIII y XI en la hoy existente Puerta de Santiago.
Entre los años 920 y 923 la ciudad es conquistada por Fernán González que la incorporará al condado de Castilla, participando las tropas concejiles en el cerco de Madrid organizado por Ramiro II en 932 d. C. Sin embargo las constantes incursiones militares musulmanas no permiten el establecimiento de una población estable, es tras la conquista de Toledo en 1085 por el rey Alfonso VI de León, cuando el yerno del rey, el conde Raimundo de Borgoña, junto con el primer obispo de su reconstituida diócesis, Pedro de Agén (obispo de Segovia) comienzan la repoblación de Segovia en 1088 con cristianos procedentes del norte de la península y de más allá de los Pirineos, dotándola de un amplio concejo cuya Comunidad de ciudad y tierra de Segovia cruzaba la sierra de Guadarrama e incluso la línea del río Tajo.
Durante el siglo XII sufrió importantes disturbios en contra de su gobernador, Álvar Fáñez, y posteriormente como parte de las luchas del reinado de Urraca de Castilla. A pesar de estos desórdenes, su situación en las rutas de la trashumancia la convirtió en un importante centro del comercio de la lana y de las manufacturas textiles, cuya existencia está documentada desde el siglo XII. El final de la Edad Media es una época de esplendor, en la que Segovia acogía una importante aljama hebrea; sienta las bases de una poderosa industria pañera; desarrolló una espléndida arquitectura gótica y fue corte de los reyes de la Casa de Trastámara, aunque ya Alfonso X el Sabio, en la segunda mitad del siglo XIII, había acondicionado el alcázar como residencia real. Finalmente, en la iglesia de San Miguel de Segovia, Isabel la Católica fue proclamada reina de Castilla el 13 de diciembre de 1474.
Como todos los centros textiles castellanos, se unió a la sublevación de las Comunidades, teniendo una intervención destacada, al mando de Juan Bravo. A pesar de la derrota de las comunidades, el auge económico de la ciudad continuó durante el siglo XVI, llegando en 1594 a 27 000 habitantes. En el año 1599, Segovia sufrió las consecuencias de la peste, provocando la muerte de cerca de 12 000 personas,según el historiador segoviano Diego de Colmenares, y en recuerdo de esa terrible situación, se celebra en Segovia en el mes de agosto, el llamado Voto de san Roque. Después, como casi todas las ciudades castellanas, entró en decadencia, de forma que apenas un siglo después, en 1694, solo contaba con 8000 habitantes.
Durante la Guerra de sucesión española, el 20 de junio de 1706. el Concejo de la ciudad de Segovia recibió una carta del marques de la Mina exigiendo el reconocimiento de la ciudad de Carlos de Habsburgo como rey de España, cediendo el Concejo a sus exigencias debido a que la ciudad no contaba con los medios para resistir el asedio Sin embargo, el pueblo segoviano se pronunció el 25 de julio en contra del obispo de la ciudad en ese momento por sus apoyo al pretendiente Carlos, exigiendo al Concejo que se reconociese a Felipe V como rey de España y se entregasen armas a la población; el Concejo ante el levantamiento popular, decidió reunirse con el cabecilla de la revuelta, Manuel de Redonda, para acordar reconocer a Felipe V como rey y retirar su apoyo al archiduque Carlos. El 31 de julio la ciudad proclamaba a Felipe V como rey legítimo, sin embargo una guarnición portuguesa austracista aun se encontraba refugiada en el Alcázar, la cual capituló el 3 de agosto sin necesidad de combate.