Segismundo de Luxemburgo (en húngaro: Luxemburgi Zsigmond, en alemán: Sigismund von Luxemburg, en croata: Žigmund Luksemburški, en checo: Zikmund Lucemburský) o también frecuentemente reseñado como Segismundo de Hungría (en húngaro: Zsigmond magyar király; Núremberg, 15 de febrero de 1368-Znojmo, 9 de diciembre de 1437) fue elector de Brandeburgo desde 1378 hasta 1388 y nuevamente desde 1411 hasta 1415, rey de Hungría y Croacia desde 1387 hasta 1437, de Bohemia desde 1419, y emperador del Sacro Imperio Romano Germánico desde 1433 hasta 1437; fue el último emperador de la Casa de Luxemburgo. También fue rey de Italia desde 1431, y rey de Romanos desde 1411.
Era hijo del emperador Carlos IV de Luxemburgo y su cuarta esposa, Isabel de Pomerania. Dirigió un ejército cruzado europeo contra los turcos, que habían irrumpido en Serbia y Bulgaria, pero fue derrotado de manera contundente en Nicópolis en septiembre de 1396, apenas logrando escapar de la captura. Después de esto, fundó la Orden del Dragón para combatir a los turcos y aseguró los tronos de Croacia, Alemania y Bohemia.
Segismundo fue uno de los impulsores del Concilio de Constanza (1414-1418) que puso fin al cisma papal, pero que al final también condujo a las guerras husitas que dominaron el último período de la vida de Segismundo. En 1433, Segismundo fue coronado Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y gobernó hasta su muerte en 1437. Durante su reinado fijó el centro de su imperio en la corte húngara de Buda (actual Budapest), desde donde gobernó en sus últimos años a Bohemia y al Sacro Imperio Romano Germánico. Fue enterrado en Nagyvárad (ahora llamada Oradea, en Rumania) junto a la tumba del rey San Ladislao I de Hungría.
Segismundo, margrave de Brandeburgo
Segundo hijo del emperador Carlos IV, nacido en Núremberg o Praga. Fue margrave de Brandeburgo en 1378 a los 10 años de edad, al suceder a su padre, hasta 1388 cuando renunció en favor de su primo Jobst de Moravia. Después de la muerte de este, en 1411, Segismundo volvió a convertirse en margrave de Brandeburgo hasta 1415, cuando obsequió con el territorio de esta marca a Federico I de Núremberg, dando lugar a la rama brandeburguesa de los Hohenzollern.
Para estrechar las ya cercanas relaciones políticas, el rey Luis I de Hungría y el emperador germánico Carlos IV de Luxemburgo decidieron comprometer a sus dos hijos en matrimonio. El hijo del emperador, Segismundo de Luxemburgo, fue enviado a los 11 años de edad a la corte de Luis I en 1379, donde aprendió el idioma húngaro y pronto se sumió al ritmo de vida de la corte, considerándose a sí mismo húngaro. En 1382, Luis I tomó su decisión final de dejar como su heredero absoluto de Hungría al joven Segismundo de 14 años de edad y a su futura esposa María, hija del rey húngaro, dejándolos como correyes. A los pocos meses del fallecimiento de Luis I, la sucesión de acontecimientos no se desenvolvió como el fallecido rey húngaro o el propio Segismundo lo habían planeado.
Primero ascendió sola al trono la joven reina María, aconsejada y protegida por su madre Isabel de Bosnia, la viuda de Luis I. Sin embargo, Carlos II de Hungría, un pariente lejano de los Anjou de Nápoles, fue llamado al reino por una facción de la nobleza húngara y fue coronado como rey húngaro. Su reinado duró muy poco y, luego de que fuera asesinado por fieles de las reinas Isabel y María, estalló una guerra civil en el reino húngaro, la cual fue apaciguada por Segismundo dando enormes extensiones de territorio y puestos de gobierno a los nobles descontentos. En este momento el reino se convirtió finalmente en la nación con grandes latifundios que seguirá existiendo casi por más de medio milenio. El matrimonio de Segismundo con la reina María I de Hungría, hija del fallecido Luis I de Hungría, aseguró su estabilidad en el trono, y pronto hizo renunciar a su esposa a los derechos reales, desplazándola a un segundo plano alrededor de 1388. Una de las condiciones para mantener el trono era que Segismundo debería estar siempre rodeado de nobles húngaros y todos los cargos públicos deberían ser ocupados por húngaros, lo que sucedió de esta manera. El rey ya de por sí se sentía más cómodo entre los húngaros que entre la gente germánica, y cada vez que tenía oportunidad hacía gala de su dominio del idioma y vestía ropas reales húngaras.
El rey húngaro contra los turcos invasores
En 1389, los turcos otomanos vencieron a la coalición de los Estados eslavos del sur, y Serbia pasó a ser un Estado vasallo de los turcos. Esto modificó la vecindad del reino de Hungría, colocando a los otomanos como una amenaza muy cercana. En 1390 comenzaron las incursiones turcas dentro de los territorios húngaros del sur, y no conforme con esto, Segismundo debió hacer frente en 1391 a aquellos nobles húngaros, que, a pesar de haber recibido territorios, se sentían excluidos del gobierno. Los nobles colocaron a la cabeza de su movimiento al hijo del fallecido rey Carlos II de Hungría, Ladislao I de Nápoles, para vengar así la muerte de su padre y reclamar el reino húngaro para alguien de la misma dinastía del fallecido rey Luis I.
Posteriormente, en 1392, Segismundo condujo una victoriosa campaña contra los turcos en territorio húngaro, repeliéndolos hacia regiones serbias del sur, y en 1395 luchó contra ellos en Valaquia y Moldavia. Por otra parte, la reina María falleció en 1395 al caer de su caballo durante una cacería, dejando viudo al rey Segismundo, y de esta forma se concentró el poder húngaro absoluto en el monarca. Segismundo hizo llevar el cuerpo de su fallecida esposa hasta la ciudad de Gran Varadino, donde fue enterrada junto a la tumba del rey San Ladislao I de Hungría, cuyo culto contaba con gran importancia en el reino, pues era el ejemplo del caballero, rey y santo ideal. Segismundo ya desde pequeño había adoptado el culto a San Ladislao (muy popular en la corte del rey Luis I) y en muchas ocasiones realizó donaciones al monasterio, así como se ocupó de que varias estatuas fuesen erigidas en honor al santo rey caballero húngaro.
La amenaza turca continuó avanzando, por lo cual el monarca húngaro decidió llamar a una guerra cruzada, a la cual asistieron tropas francesas y se reunieron cerca de la actual Bulgaria. Juan de Kanizsa, el arzobispo de Estrigonia, Nicolás Garai el Joven y muchos otros leales a Segismundo avanzaron con sus ejércitos en 1396 hasta Nicópolis. Sin embargo, una apresurada movida sobre la base de las estrategias del duque Juan I de Borgoña resultó en la derrota final de los ejércitos cristianos frente a los otomanos del sultán Beyazid I en la Batalla de Nicópolis (quedando registrado según muchos cronistas, por la imprudencia de los franceses que no quisieron escuchar las sugerencias del rey húngaro). Segismundo consiguió escapar gracias a la asistencia de uno de sus comandantes, el noble polaco Stibor de Stiboricz, quien era igualmente amigo personal del monarca y voivoda de Transilvania. Al poco tiempo, una facción de los nobles húngaros aún descontentos, y ahora frustrados por la derrota de Nicópolis, se alzaron nuevamente contra Segismundo en 1401, arrestándolo y llevándolo luego al castillo de Siklós. Ahí se formará la Liga de Siklós, donde Nicolás Garai el Joven y Armando II de Celje liberarán al rey, asegurándole a él la corona y ellos recibiendo gran poder del monarca. Estos dos nobles también conseguirán emparentarse con el rey Segismundo, comprometiendo en matrimonio al monarca húngaro con Bárbara de Celje, hija de Armando, y a Nicolás Garai el Joven con Ana de Celje.
En 1403, una nueva facción llamó al reino a Ladislao I de Nápoles, intentando sustituir a Segismundo, pues este era miembro de la Casa de Anjou, hijo del rey Carlos II de Hungría que había sido asesinado en 1386 y estaba emparentado con el rey Luis I de Hungría. Ladislao de Nápoles fue coronado ilegítimamente en los territorios húngaros del sur, pero pronto se marchó temiendo la ira de Segismundo, y sin haber gobernado o siendo reconocido por los historiadores húngaros como rey. Segismundo continuó en el poder durante los próximos cuarenta años sin ninguna clase de obstáculo sucesorio.