Sebastián de Belalcázar, nacido como Sebastián Moyano y Cabrera (Belalcázar, Corona de Castilla, 1480-Cartagena de Indias, Gobernación de Cartagena, Imperio español, 1551), fue un militar, explorador, descubridor y conquistador español, que fue nombrado adelantado y gobernador de Popayán en 1540, para recién tomar posesión del cargo en 1542.
Llegó al Nuevo Mundo en 1514 con Pedrarias Dávila, participando en la fundación de Panamá (1519) y obteniendo una encomienda en Natá. En 1524, se unió a Francisco Hernández de Córdoba en la conquista de Nicaragua, donde fue nombrado alcalde de León. En 1531, Belalcázar se dirigió a Perú para unirse a Francisco Pizarro en la conquista del Imperio Inca, participando en la captura de Atahualpa en Cajamarca. Posteriormente, se le encargó la defensa del norte del Tahuantinsuyo junto a Diego de Almagro y, adelantándose a Pedro de Alvarado, fundó Santiago de Quito (1534), la primera ciudad española en el actual Ecuador, cerca de Riobamba. Luego, continuó la conquista hacia el norte, fundando San Juan Bautista de Ambato (1534) y San Francisco de Quito (1534) sobre las ruinas de la antigua capital inca. También contribuyó a la fundación de San Gregorio de Portoviejo (1535) y Santiago de Guayaquil (1535), importantes puertos en la costa ecuatoriana. Su expedición continuó hacia el norte, fundando Santiago de Cali (1536) y Asunción de Popayán (1537) en el actual territorio colombiano, antes de dirigirse al Nuevo Reino de Granada en busca de El Dorado, donde se encontró con Gonzalo Jiménez de Quesada y Nicolás Federmann.
Sebastián de Belalcázar había nacido como Sebastián Moyano y Cabrera un 20 de enero de 1480 en la localidad de Belalcázar del valle de los Pedroches, que desde 1833 forma parte de la actual provincia española de Córdoba, pero que pertenecía entonces a la Extremadura de la provincia de Salamanca en el reino de León, y por ende a la Corona de Castilla. Bautizado por medio del rito católico el 20 de enero de 1488 en la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción en La Seca, Provincia de Valladolid, Castilla y León, España.
Era hijo de Francisco Moyano, un hombre de origen noble de esa región, perteneciente a una familia de hidalgos (n. Reino de Galicia de la Corona castellana, ca. 1450) y su esposa Catalina de Cabrera, de origen campesino.Además Inca Garcilaso dijo sobre él que tuvo un hermano gemelo, y que al nacer fue Sebastián el segundo. Se desconoce información sobre su infancia, aunque Juan de Castellanos afirma que sus padres murieron pronto y tuvo que trabajar desde temprana edad ayudando a su hermano. No se sabe si además de su gemelo tuvo otros hermanos. Adicionalmente, se conoce la anécdota que en un día de lluvia metió a un burro que llevaba leña en un atascadero. Lamentablemente terminaría muriendo cuando Belalcázar lo golpeó para sacarlo, y para evitar represalias, huyó por un tiempo de su casa. Terminaría deambulando por ciudades de Andalucía y Castilla. Tiempo después iría a Sevilla, donde se enrolaría para ir a las expediciones a las Indias en 1507. Desembarcó en Santa María la Antigua del Darién en 1513, poco antes de que Núñez de Balboa descubriera la Mar del Sur. Desde luego su nombre no figura en la lista de los compañeros de Balboa.
Cambió su apellido original Moyano al pasar a la América española como recuerdo de su población natal, que a su vez había mudado su antiguo nombre de Gahete por el de Belalcázar tras la construcción del hermoso castillo o bello alcázar donado por el rey Juan II de Castilla al señor Gutierre de Sotomayor, maestre de la Orden de Alcántara, que tomó posesión de la fortaleza en 1445. Sin embargo, la ambigüedad de su apellido gira alrededor del hecho de que ambos hacen referencia toponímica, siendo el primero un pueblo castellano y el segundo una gran población en Córdoba. Los historiadores han debatido la precisión de la referencia, con Gonzalo Fernández de Oviedo apoyando el primer caso y el Inca Garcilaso y Juan de Castellanos el segundo. El debate no está sellado, ya que se sabe que Belalcázar era analfabeto y los documentos firmados los hacían sus secretarios confundiendo las formas para mayor dificultad de su definición historiográfica posterior. En su primera carta, no obstante firmó como Benalcázar, que es la manera como es conocido principalmente en Ecuador, donde fundó muchas de sus ciudades importantes.
Viaje a América y primeras campañas
Llegada y conquista de Panamá y Nicaragua
De acuerdo con varias fuentes, pudo haber viajado al Nuevo Mundo con Cristóbal Colón en una fecha tan reciente como 1498, en el tercer viaje colombino a América. Terminaría uniéndose a las campañas militares para huir de la acuciante pobreza por la situación complicada en la que se encontraba debido a su origen familiar y al accidente con el mulo. Viajó con Pedrarias Dávila al Darién, en 1514, y fue nombrado capitán. Sin embargo, esta terminaría con la ejecución de Balboa en Acla durante la pugna con Pedrarias, de quien Belalcázar era incondicional, lo que le permitiría participar en las acciones de la Gobernación que fundaron Panamá en 1519 y después en la gran expedición de Gaspar de Espinosa dirigida al territorio de Azuero, donde consiguió una encomienda de indígenas en Natá. Durante esta época le nacieron dos de sus hijos llamados Francisco y Sebastián, los primeros criollos nacidos en América. Durante esta época conoció probablemente a Francisco Pizarro, con quien entabló amistad, y Diego de Almagro, con quien participaría en la fundación de Santiago de Quito a cargo de Almagro. Varios años más tarde, en 1524, Francisco Hernández de Córdoba lo llevó consigo a la conquista de Nicaragua, tras la que fue nombrado alcalde de la ciudad de León. Permaneció en el cargo hasta 1527, cuando se fue a Honduras debido a las disputas internas de los gobernadores españoles.
Regidor de León y vida familiar
Desarrolló sus campañas en Panamá gracias al trabajo de Gil González Dávila que había desplegado en Nicaragua. Junto a Francisco Hernández de Córdoba se dirigió a ese territorio para asegurarlo, lo que le permitió recorrer parte de Centroamérica, participando en la fundación de León y Granada y también en el descubrimiento del río Desaguadero. Al término de la empresa regresa a Nicaragua para establecerse en la nueva ciudad de León, donde presenció la muerte de Hernández de Córdoba, ejecutado tras la acusación de rebeldía contra Pedrarias. Esta sería una de las primeras pugnas entre conquistadores que presenciaría Belalcázar, seguida por la famosa pelea entre Pizarro y Almagro. Años más tarde, en 1527 fue enviado a lo que ahora es Honduras junto a Albítez con el fin de exigir a Hernando de Saavedra que no tomase el control para sí del puerto de Trujillo. Encontraron en su lugar a Diego López de Salcedo, quien había sido nombrado gobernador de Honduras y que ordenó su detención. Belalcázar fue juzgado pero tuvo buena suerte, ya que uno de los jueces era su amigo Gaspar de Espinosa. Esto cambió el destino de su vida, que pudo haber terminado en ese momento. Después de esto se iría de Santo Domingo a finales del año 1527 con dirección a León y encontró a Pedrarias como gobernador de Nicaragua. Se quedó ahí con su amigo durante siete años, donde disfrutó de la encomienda que había ganado y también el cargo de regidor de León.
Tuvo más hijos llamados: Lázaro, Catalina, María y Magdalena (por confirmar esta última). Trasladó allá también a sus dos hijos mayores para vivir unos años en familia. Ganó prestigio y llegó a ser propuesto para alcalde. El 6 de marzo de 1531 fue una fecha importante en la vida de Belalcázar, al morir su amigo Pedrarias Dávila a los noventa y un años de edad. Buscó la sucesión en el cargo, pero al serle denegada, decidió dejar Centroamérica con dirección a Perú, ya que se estaba llevando a cabo la conquista del imperio Inca y Francisco Pizarro, a quien había conocido tiempo antes, le había llamado. Vendió sus propiedades, reclutó a setenta hombres con sus caballos y pertrechos y partió de Nicaragua en mayo de 1532 hasta Puerto Viejo, donde se sumó a las tropas de Pizarro al mando importante de la caballería junto a Hernando Pizarro y también al destacado conquistador Hernando de Soto. Llegaba, pues, Belalcázar como un militar probado con experiencia y prestigio, a diferencia de su primer arribo a América desde Sevilla.