Sebastián Caboto o Gaboto (en italiano Sebastiano Caboto, en inglés Sebastian Cabot; Venecia, 1484 – Londres, 1557), fue un cartógrafo y explorador al servicio de las coronas de Inglaterra y de España. Era hijo de Juan Caboto, un marino, cartógrafo y explorador y de su esposa veneciana, Mattea.
Cuando Sebastián era muy joven, en 1497, su padre, Juan Caboto partió desde Brístol, en un viaje de exploración patrocinado por Inglaterra, hacia la costa nororiental de Norteamérica. Al final de su vida, Sebastián afirmaría que no solo embarcó en este viaje con su padre sino que era él mismo el capitán al mando.
El 3 de abril de 1505, el rey Enrique VII de Inglaterra le concedió a Sebastián Caboto una pensión vitalicia de 10 libras en Bristol por sus servicios pasados y futuros "en el descubrimiento de las tierras nuevas". De ello se ha deducido que Sebastián pudo participar en 1504 en una de las numerosas expediciones enviadas por mercaderes de Bristol hacia Terranova y las tierras vecinas. Sin embargo, lo único que se sabe a ciencia cierta de ese viaje es que el capitán de esa expedición, Hugh Eliot, partió con dos barcos y regresó con un cargamento de pescado en salazón.
Sebastián Caboto afirmaba haber liderado él mismo otra expedición inglesa de Bristol a Norteamérica entre 1508 y 1509. Según afirmó su amigo Pedro Mártir de Anglería en 1516, Caboto habría partido con 300 hombres en busca de un paso hacia Asia por el norte del nuevo continente. Al no encontrarlo, habría virado al sur siguiendo la costa este de Norteamérica, hasta llegar a "casi la latitud de Gibraltar" y "casi la longitud de Cuba". De ser ciertas estas coordenadas, implicarían que Caboto llegó hasta la Bahía de Chesapeake, cerca de lo que hoy es Washington D. C. Este relato, no obstante, se considera poco fiable por la conocida tendencia de Caboto a fabular y a exagerar sus hazañas. Sí es cierto no obstante que Caboto no se personó en Bristol para cobrar su pensión hasta mayo de 1509, por lo que en efecto pudo haber participado en alguna navegación en 1508.
Enrique VII murió en abril de 1509 y su hijo y sucesor, Enrique VIII, se mostró mucho menos interesado por las expediciones hacia occidente. Esto, sumado a los escasos resultados obtenidos hasta entonces, llevó a los mercaderes de Bristol a cesar sus viajes de exploración.
El 13 de septiembre de 1512 el rey Fernando II de Aragón, que también gobernaba Castilla en nombre de su hija, le pidió a un cortesano de Enrique VIII que permitiese a "Sebastián Caboto, inglés" venir a su corte desde Inglaterra. Un mes más tarde, Fernando nombró a Caboto "capitán de mar". Por esa época, la Corona española estaba planeando una expedición a Norteamérica en busca del paso a Asia. Se ha afirmado que ese año de 1512 Caboto había formado parte de una embajada enviada a España por Enrique VIII para negociar una alianza militar contra Francia y que Caboto llamó la atención de los negociadores españoles y luego del propio rey. En marzo de 1514 Caboto fue llamado a la Corte para "consultar el viaje que ha de hazer a descubrir", viaje que no consta que se materializase. En diciembre de ese año, el rey Fernando le comunicó a la Casa de la Contratación de Indias que Caboto no tenía experiencia suficiente para confiarle el mando de una expedición. No obstante, Caboto pasó la primera mitad de 1515 en la Corte, donde se hizo amigo del cronista Pedro Mártir de Anglería. Este afirmó en una carta que Caboto iba a partir en marzo de 1516 a buscar un estrecho, pero este viaje tampoco parece haber tenido lugar. En noviembre de 1515 estaba de vuelta en Sevilla, donde testificó sobre la posición del cabo de San Agustín junto a otros navegantes y cartógrafos.
En 1517, muerto el monarca español, Caboto regresó a Inglaterra, donde trató infructuosamente de obtener respaldo de la Corona para una nueva expedición al Océano Atlántico.[cita requerida] En 1518 estaba nuevamente al servicio de la Corona Hispánica con el cargo de piloto mayor en la Casa de la Contratación de Sevilla. No participó en la expedición de Magallanes-Elcano de 1519-1522, a la que décadas más tarde recordaría haber visto partir de Sevilla.
En febrero de 1521, una orden del rey Enrique VIII de Inglaterra estipuló que "Sebastián" (no dio el apellido) capitanearía cinco naves de las compañías de librea con destino a Terranova. Caboto había viajado anteriormente a Inglaterra, en fecha desconocida, acompañado por un tal John Goderyk, y parece haber vuelto allí en 1521 pero estaba de vuelta en Sevilla como muy tarde en febrero de 1522.
Según el embajador de Venecia en España, Gasparo Contarini, un monje veneciano entró en contacto con Caboto en Londres y le preguntó cómo su ciudad natal podría beneficiarse de "esta navegación". Caboto le dijo que le mostraría su ruta pero que la guardase secreta porque le iba en ello la vida. Tras el regreso de Juan Sebastián Elcano de la primera vuelta al mundo, Caboto envió en secreto un emisario al gobierno de Venecia con el mensaje de que les revelaría una ruta nueva a China. Caboto negoció durante varios meses con Contarini y acordó viajar a Venecia con la excusa de ir a recoger su herencia materna. No parece que llegase a realizar ese viaje.
En 1524, Caboto fue uno de los miembros de la delegación del emperador Carlos V en la Junta de Badajoz-Elvas.
En Sevilla, Caboto se casó con Catalina Medrano y, en junio de 1523, fue nombrado tutor de la hija que esta había tenido con su pareja anterior, Pedro Barba, que había fallecido. Barba era hijo de Catalina Cerezo, cuñada de Amerigo Vespucci. Las desavenencias entre las dos mujeres les llevaron a un largo pleito judicial.
Caboto ambicionaba dirigir una expedición de exploración y su oportunidad llegó a mediados de la década de 1520. La expedición de Magallanes (1519-1522) había encontrado para España una ruta hasta las islas de las Especias. Las negociaciones entre España y Portugal sobre a cuál de las dos potencias pertenecían esas islas habían fracasado en 1524 pero ello no fue obstáculo para que el emperador Carlos enviase nuevas expediciones allí. Una de ellas fue la dirigida por Caboto, que partió de Sanlúcar de Barrameda en abril de 1526. La armada estaba compuesta por tres naos y una carabela con un total de 210 hombres.
Exploración del Río de la Plata
Llegado a América, Caboto tuvo conocimiento, por boca de náufragos, de la anterior expedición española de Juan Díaz de Solís y de la existencia de grandes yacimientos de oro y plata. Solís había llegado a esta zona en febrero de 1516 dándole el nombre de Mar Dulce a la zona creyendo que comunicaba con el Pacífico que en 1513 había descubierto Balboa.
El relato con el descubrimiento de Alejo García llegó a la costa del Brasil llegando a los oídos de Caboto.
En ese momento con una ruta planeada hacia las Molucas, fondea en Pernambuco donde se detienen varios días, entablando Caboto largas y secretas conversaciones con los jefes de la factoría portuguesa allí instalada. Caboto se entera de que el "río de Solís" ―al que algunos ya llamaban "río de la Plata"―, conducía a regiones pródigas en riquezas en plata y oro ("sierra de la plata"). Al oír las aventuras de García, Caboto abandona sus órdenes y decide dirigirse a la comarca de las riquezas.
La decisión de detenerse en el Río de la Plata llevó a la oposición de los españoles Martín Méndez (su teniente general), de Miguel de Rodas (piloto de la nave capitana) y de Francisco de Rojas (el capitán del otro buque); Caboto los desembarcó abandonándolos en una isla. Posteriormente el abandono de su misión le acarrearía ser procesado y tener que abandonar España.
En 1526 ancló en el cabo de Santa María (actualmente Punta del Este) donde hizo construir una embarcación que pudiera navegar el Mar Dulce. Encontrándose el 6 de abril de 1527 en la costa oriental del Río de la Plata en el actual departamento de Colonia en Uruguay, en la boca de un río que denominó San Lorenzo, metió dentro tres de sus embarcaciones, enviando la cuarta con el capitán Juan Álvarez Ramón a reconocer el río Uruguay, que desemboca allí, y a buscar un buen puerto.[cita requerida]