Los satélites de Saturno son numerosos y diversos, desde satélites de escasos kilómetros hasta Titán. Desde junio de 2026, Saturno tiene 293 satélites con órbitas confirmadas, el mayor de los cuales, Titán, es el único satélite del sistema solar con una atmósfera importante. Este número no incluye los muchos miles de pequeños satélites incrustados dentro de sus densos anillos, ni cientos de posibles satélites distantes del tamaño de un kilómetro que fueron vistos a través de telescopios pero no han sido vistos nuevamente.
24 de los satélites de Saturno son satélites regulares; tienen órbitas progresivas no muy inclinadas al plano ecuatorial de Saturno. Los satélites regulares reciben tradicionalmente el nombre de titanes y titánides u otras figuras asociadas con el mitológico Saturno. Los 122 satélites restantes, con diámetros medios que oscilan entre 2 a 213 km, son satélites irregulares, cuyas órbitas están mucho más alejadas de Saturno, tienen inclinaciones altas y pueden ser prógrados o retrógrados. Los satélites irregulares se clasifican por sus características orbitales en los grupos inuit, gálico y nórdico, y reciben sus nombres de las mitologías inuit, gálica o nórdica en función del grupo orbital del que son miembros. La única excepción es Febe, el noveno satélite descubierto de Saturno y el satélite irregular más grande, descubierto a finales del siglo XIX; es parte del grupo nórdico, pero lleva el nombre de una titánide griega.
Se cree que el sistema de Saturno, de Titán, los satélites más grandes y los anillos se desarrollaron a partir de una configuración más cercana a los satélites galileanos de Júpiter, aunque los detalles no están claros. Se ha propuesto que un segundo satélite del tamaño de Titán se rompió, produciendo los anillos y los satélites internos de tamaño medio, o que dos satélites grandes se fusionaron para formar Titán, con la colisión esparciendo escombros helados que formaron los satélites de tamaño medio. El 23 de junio de 2014, la NASA afirmó tener pruebas sólidas de que el nitrógeno de la atmósfera de Titán procedía de materiales de la nube de Oort, asociados con los cometas, y no de los materiales que formaron Saturno en épocas anteriores. Los estudios basados en la actividad geológica basada en las mareas de Encélado y la falta de evidencia de resonancias pasadas extensas en las órbitas de Tetis, Dione y Rea sugieren que los satélites hasta Rea inclusive pueden tener solo 100 millones de años.
Antes de la llegada de la astrofotografía, ocho satélites de Saturno fueron descubiertos por observación directa usando telescopios ópticos. El satélite más grande de Saturno, Titán, fue descubierto en 1655 por Christiaan Huygens utilizando una lente de objetivo de 57 mm en un telescopio refractor de su propio diseño. Tetis, Dione, Rea y Jápeto fueron descubiertos entre 1671 y 1684 por Giovanni Domenico Cassini, Mimas y Encélado fueron descubiertos en 1789 por William Herschel, e Hiperión fue descubierto en 1848 por William C. Bond, George P. Bond y William Lassell.
El uso de placas fotográficas de larga exposición hizo posible el descubrimiento de satélites adicionales. El primer satélite en ser descubierto de esta manera, Febe, fue encontrado en 1899 por William H. Pickering. En 1966, Audouin Dollfus descubrió el décimo satélite de Saturno, que más tarde fue nombrado Jano. Unos años más tarde, Dollfus se dio cuenta de que todas las observaciones de 1966 solo podían explicarse si hubiera estado presente otro satélite y que tuviera una órbita similar a la de Jano. Este objeto ahora se conoce como Epimeteo, el undécimo satélite de Saturno. Epimeteo comparte la misma órbita con Jano, el único ejemplo conocido de satélites coorbitales en el sistema solar. En 1980, tres satélites adicionales fueron descubiertos desde la Tierra y luego confirmados por las sondas Voyager, siendo estos satélites troyanos de Tetis (Telesto y Calipso) y un troyano de Dione (Helena).
Observaciones por sondas espaciales
Desde entonces, el estudio de los planetas exteriores ha sido revolucionado por el uso de sondas espaciales no tripuladas. La llegada de las sondas Voyager a Saturno en 1980 y 1981 dio como resultado el descubrimiento de tres satélites adicionales: Atlas, Prometeo y Pandora, lo que elevó el total a 17 satélites descubiertos. En 1990, Pan fue descubierto en imágenes de archivo de las Voyager.
La misión Cassini-Huygens, que llegó a Saturno en el verano de 2004, descubrió inicialmente tres pequeños satélites interiores: Metone y Palene entre Mimas y Encélado, y otro satélite troyano de Dione, Pollux. También observó tres probables satélites en el anillo F. En noviembre de 2004, los científicos de Cassini anunciaron que la estructura de los anillos de Saturno indica la presencia de varios satélites más orbitando dentro de los anillos, aunque solo uno, Dafne, había sido confirmado visualmente en ese momento. En 2007 se anunció Antea y en marzo de 2009, se anunció Egeón, un pequeño satélite dentro del anillo G. En julio del mismo año, se observó S/2009 S 1, el primer satélite menor dentro del anillo B.
El estudio de los satélites de Saturno también se ha visto favorecido por los avances en la instrumentación de telescopios, principalmente la introducción de dispositivos de carga acoplada que reemplazaron las placas fotográficas. Durante el siglo XX, Febe fue el único satélite de Saturno entre los conocidos con una órbita irregular. Luego, en 2000, se descubrieron otras tres docenas de satélites irregulares utilizando telescopios terrestres. Un sondeo que comenzó a fines de 2000 y se llevó a cabo con tres telescopios de tamaño mediano encontró trece nuevos satélites que orbitan Saturno a una gran distancia, en órbitas excéntricas y muy inclinadas hacia el ecuador de Saturno y la eclíptica. Estos satélites probablemente sean fragmentos de cuerpos más grandes capturados por la atracción gravitacional de Saturno. En 2005, astrónomos anunciaron el descubrimiento de doce satélites exteriores más pequeños utilizando los observatorios de Mauna Kea. Posteriormente, en 2006, astrónomos informaron del descubrimiento de nueve satélites irregulares más utilizando el telescopio Subaru. En abril de 2007, se anunció Tarqeq y en mayo del mismo año se anunciaron S/2007 S 2 y S/2007 S 3.
En 2019, se informaron veinte nuevos satélites irregulares de Saturno, lo que resultó en que Saturno supere a Júpiter como el planeta con más satélites por primera vez desde 2000. En 2019, los investigadores Edward Ashton, Brett J. Gladman y Matthew Beaudoin realizaron un estudio de la esfera de Hill de Saturno utilizando el observatorio Canadá-Francia-Hawái y descubrieron alrededor de 80 nuevos satélites irregulares de Saturno. Las observaciones de seguimiento de estos satélites nuevos se llevaron a cabo entre 2019 y 2021, lo que llevó a que S/2019 S 1 fuera el primer satélite anunciado en noviembre de 2021 y se anunciaran 62 satélites adicionales del 3 al 16 de mayo de 2023. Estos descubrimientos elevaron el número total de satélites confirmados de Saturno a 145, convirtiéndolo en el primer planeta conocido en tener más de 100 satélites naturales. Otro satélite más, S/2006 S 20, fue anunciado el 23 de mayo de 2023, elevando el recuento total de satélites de Saturno a 146. Todos estos satélites descubiertos son pequeños y tenues, con diámetros de más de 3 km y magnitudes aparentes que oscilan entre 25 y 27. Los investigadores encontraron que la población de satélites irregulares de Saturno es más abundante en tamaños más pequeños, lo que sugiere que probablemente sean fragmentos de una colisión que ocurrió hace unos cientos de millones de años. Los investigadores extrapolaron que la verdadera población de satélites irregulares de Saturno de más de 2,8 km de diámetro asciende a una cifra entre 150 a 180, que es aproximadamente tres veces más que la cantidad de satélites irregulares de Júpiter del mismo tamaño. Si esta distribución de tamaños se aplica incluso a diámetros más pequeños, Saturno tendría intrínsecamente muchos más satélites irregulares que Júpiter. En marzo de 2025 un equipo de astrónomos descubrió 128 nuevas lunas de Saturno, cuando astrónomos de varios países monitorearon repetidamente el cielo alrededor de Saturno entre 2019 y 2021, en 2023 revisaron nuevamente los campos del cielo durante tres meses consecutivos pero fue hasta marzo de 2025 que se confirmaron su existencia y sus órbitas, este descubrimiento elevo la cantidad de satélites naturales de Saturno de 146 a 274 convirtiéndolo por mucho el planeta con más lunas del sistema solar.